Las Frutas y yo Clamamos a los Científicos de este País

Los avispados, los que supuestamente saben no les interesa transformar el mundo con su sapiencia, en este momento están repasando a Nietzsche, a Hegel, a la escuela alemana y se les olvido el verdadero oficio del científico que es parir conocimiento transformador

Duque y gobierno

Duque y gobierno


El Shabbat  



Por Martha Elena Rangel


El bazar de los idiotas es alimentado a diario Por el monólogo sordo de los avispados.


Tuve ayer en mi cuenta de tuitter a muchos naranjitos atacando, porque de osada me atreví a señalar que esa fruta en el gobierno está podrida. Como dicen por ahí, no hay de qué hacer un jugo. Confieso que soy fanática de las discusiones productivas que nos lleven a construir conocimiento y aportar caminos de transformación de esta sociedad tan injusta y violenta.

Veo con preocupación que los partidarios de la naranja, no tienen conciencia de las condiciones ideológicas que defienden. Su afiliación se basa en el temor enfermizo al comunismo, a la posible pérdida de privilegios y a un individualismo que no le permite condolerse y solidarizarse ante el dolor ajeno.

Hoy con la pandemia reclaman ayudas del gobierno a pesar de defender ideológicamente la competencia, la ley del más fuerte, la no intervención estatal y sus libertades individuales. Quieren paz pero la que supuestamente se obtiene con la guerra, necesitan derrotar al enemigo y tienen  esperanzas en eso a pesar de vivir 50 años de matanza. Son conscientes de las desigualdades pero las aceptan si la pobreza no los toca. Hoy desconocen olímpicamente que el Estado ayuda e impulsa el endeudamiento, nunca es solidario. Usted recibe toda clase de posibilidades para endeudarse y cuando su capacidad lo rebasa, bien puede morir como sujeto financiero.

Comprendo que una naranja no posea argumentos para defender sus ideas, en últimas hay que admirarle a Betico Bernal que sin que le duela una muela, sugiera que el pueblo se arriesgue a morir por el coronavirus para salvar la economía, es coherente con el pensamiento neoliberal.

Las manzanas adolecen del mismo problema. Una vez le pregunte a un partidario en qué consistía ser de centro y literalmente me contesto que la cosa era muy complicada de explicar y si quería empaparme del tema, debería asistir a los foros. Gravísimo que uno no pueda explicar lo que cree y defiende con toda su alma. Revisando la actuación de la alcaldesa pues observo una manzana anaranjada: Autoritarismo y orden son sumamente importantes porque ante el hambre, manda al ESMAD a que le den bala a todo el que haga bulla y viole el confinamiento. Tampoco existen argumentos y curiosamente sus enfrentamientos no son contra la naranja sino contra los aguacates ¡Juzguen ustedes señores!

Los aguacates adolecen del mismo problema. Pese a que Gustavo Petro promueve un modelo de transformación del país, muy pocos manejan el discurso o defiende ideales, asistimos entonces al bazar de los idiotas, nadie defiende argumentos y acudimos fácilmente a los improperios: Usted es un tal por cual, usted es hijo de… Váyase para Cuba, paraco desgraciado, etc.

Mientras tanto el gobierno nos empobrece a todos, las políticas públicas nos afecta a todos, la quiebra es para todos, nadie se salva por más que grite ¡Naranja! ¡Aguacate! O ¡Manzana! A morir para salvar la economía vamos todos, la falta de poder adquisitivo afecta a todos. Sería bueno reflexionar sobre esto.

Pensando en soluciones, he revisado comunidades académicas, Blogs de académicos, escritos de mis profesores y ¡Oh sorpresa! Los académicos se refugiaron en sus teorías y las soluciones a la situación social están exclusivamente a manos de políticos.

¿Ustedes saben cuántos blogs de intelectuales, científicos sociales y demás existen en la red? Son miles con planteamientos de diversa índole y son revisados exclusivamente por sus alumnos, es más a muchos hay que inscribirse, esperar que acepten la lectura para participar del monólogo.

Los avispados, los que supuestamente saben no les interesa transformar el mundo con su sapiencia, en este momento están repasando a Nietzsche, a Hegel, a la escuela alemana y se les olvido el verdadero oficio del científico que es parir conocimiento transformador, influir en el conocimiento común a través de la oposición dialéctica que se suscita entre el consenso y el conflicto que dota de significado a una comunidad.

Los científicos se refugian en el prestigio, en la necesidad de eternizarse a través de sus escritos, en ganar medallas al mérito académico y mueren encaramados en las nebulosas de sus propios significados ante un público incapaz de comprenderlos. Sin ustedes o con ustedes el mundo sigue tal cual.

¿Cuántos farmaceutas están dispuestos a soltar un poco su vademécum mundial y estudiar la sabiduría de la yerbatera? ¿Cuántos sociólogos están dispuestos a dejar la perorata de sus apropiaciones intelectuales para construir con la sabiduría popular una nueva sociedad? ¿Por qué nos sentimos superiores a los otros?

A voz en cuello denunciamos la mala calidad de la educación, la ignorancia ¿De veras cree que el pueblo se educa en las aulas? ¿Cómo participa usted en la creación de conocimiento colombiano de alpargata que nos permita ser autónomos y reflexionar en el ser colombiano integral?

Las frutas requieren de acompañamiento, sea humilde bájese del pedestal de la sabiduría y dialogue, expóngase al escarnio público, haga mayéutica y no contribuya a eternizar el bazar de los idiotas.-

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