El Shabbat 



En medio de la Pandemia que aqueja al planeta el mundo se ve abocado a pensarse muchos asuntos. Uno de ellos el modelo económico que nos rige hasta el momento, un modelo individualista y de desleal competencia, un modelo que hoy tiene en la miseria a millones de seres humanos mientras a unos pocos los deja acumular riqueza sin parar. La frase los ricos cada día son menos y los pobre cada día son mas no deja de resonar en la mente de muchos investigadores sociales, económicos y en general que se dedican a escudriñar y desnudar al neoliberalismo.

Hoy Colombia está sumida en la zozobra que genera una situación desconocida y que el liderazgo de sus gobernantes no alivia de la mejor manera. Las empresas, algunas, se han dedicado a despedir empleados que quedan desamparados en medio de una cuarentena que apenas comienza. Surgen preguntas y la ansiedad se apodera de la ciudadanía que en su graa mayoría vive el día día.

Colombia es ese país que venía diciendo que su gente era emprendedora y llena de ideas que estaban ejecutando para crear empresa, pero lo que desnuda la pandemia es el desempleo y que ser independiente solo es factible si tiene un Estado fuerte garantizando esa independencia y jalonando a este grupo de personas con una serie de garantías para que generen riqueza para sí mismo y para los demás. Todo lo contrario, de lo que sí podemos estar seguros es de un Estado débil, de un desempleo enmascarado bajo la idea de emprendimiento y de unos gobernantes poco preparados y empáticos para enfrentar lo que apenas se nos viene.

Los grandes empresarios mostrando lo que mejor saben hacer y predar la fuerza de trabajo de los colombianos. Despidos masivos, cesación de contratos, envío a vacaciones forzadas sin pago. Esto no pasaría si en la casa presidencial estuviera un mandatario preparado y consciente de las necesidades de sus ciudadanos, y no gobernando para el privilegiado, como acaba de denunciar la alcaldesa de Bogotá Claudia López: «Inaudito que el Gobierno Nacional se aproveche de emergencia económica para auto prestarse recursos de los entes territoriales para dárselos a bancos y empresas! Abuso absurdo que además nos disminuye recursos que deben ser para la salud y el cuidado de la gente y los hogares.»

Ya Gustavo Petro viene exigiendo desde su cuenta de Twitter cosas que el gobierno terminan haciendo, tarde pero sabe que ese es el camino. No le faltan críticos al líder del pueblo como lo salió a señalarlo de posudo como lo hizo recientemente el neoliberal redomado de Alejandro Gaviria, representante de esa clase social llena de privilegios que poco esfuerzo deben hacer para estar donde están.

Petro es una voz que incomoda porque piensa en el pueblo, no en una minoría de privilegiados que no les alcanzara la vida para gastarse lo que tienen acumulado en riqueza, parafraseando a Bukele el presidente de El Salvador. Como ciudadanos debemos unirnos en este momento de angustia para exigir al gobierno un manejo inteligente de la crisis que estamos viviendo a cuenta de la Pandemia de coronavirus.

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