La llegada de las vacuna al país. Una reflexión informada

La expectativa por la llegada de las vacunas al país tiene a todos, o por lo menos a una gran mayoría de ciudadanos, alerta y con muchos interrogantes al respecto. Hay quienes no le creen a las autoridades. Pero, además, los encargados de comunicar lo relacionado con las vacunas no han sido asertivos a la hora de dar las instrucciones precisas y claras de cómo va a ser todo este asunto.

Hemos conocido pronunciamientos de expertos en el tema, como lo es la directora del Centro de Pensamiento de Medicamentos de la Universidad Nacional de Colombia, Claudia Vaca, quien ha despejado varias dudas y ha podido hacer señalamientos certeros aunque un poco parcos al respecto.

Ella dice que prefiere creerle al Ministro de Salud cuando dice que las vacunas llegarán en febrero. Pero que eso hay que matizarlo. Pues aunque lleguen en febrero las vacunas, no será sino una pequeña muestra para empezar a vacunar a unos 400 mil colombianos y habrá que esperar hasta mayo o junio para hacer esto.

En la entrevista que la señora Vaca dio a El Espectador dijo: Prefiero creerle al ministro de Salud, que asegura que algunas pocas dosis llegarán en febrero. Él anunció que cerca de 850.000 dosis llegarían. Posiblemente, sean menos y el grueso de las dosis estarían llegando entre mayo y junio; pero por el monitoreo que hemos hecho de lo que está pasando en el planeta, es probable que la meta de vacunar en 2021 a cerca de 35 millones de colombianos no se logre: se tendrían que aplicar alrededor de 250.000 dosis diarias para alcanzar esa meta. Eso sin contar con los potenciales problemas logísticos del proceso de vacunación. No lo veo posible.

Ella ha dicho que las vacunas se han ido acabando en países ricos y que esto ya es una pista para vislumbrar lo que sucederá en Colombia. Es decir, si países con mayor poder adquisitivo y capacidad de  negociación han perdido la batalla con las corporaciones no podemos pedirle mucho a un país pobre como el nuestro. Además tendremos que asumir otros retos adicionales a la compra y llegada de los biológicos: sí, el almacenamiento y la distribución serán un reto adicional.

“La vacuna de Pfizer/BioNtech requiere ultracongelación en todo el proceso logístico. El Ministerio de Salud anunció la compra de 44 ultracongeladores, que estarían dispuestos en siete ciudades del país. Significa que la vacuna solo será aplicada en grandes ciudades, justamente por las condiciones tan complejas de almacenamiento y distribución. Además, se requiere un manejo especializado. Posiblemente, otras vacunas se pueden llevar a lugares de condiciones geográficas y climáticas menos complejas” dijo Vaca en la entrevista concedida a la periodista Orozco Tascón.

La experta también anotó que el país tiene experiencia en vacunación, y esto jugaría a nuestro favor cuando lleguen las dosis necesarias para inmunizar al país entero o al porcentaje necesario para frenar la pandemia de manera que ya no represente peligro para los colombianos. Pero acá asalta otra pregunta y tiene que ver con la aldea global, o la geopolítica. Es decir ¿podrá la humanidad tener la capacidad de producir las dosis suficientes para frenar la pandemia en el planeta entero? Pues para algunos especialistas en el tema el asunto es complejo.

Carolina Gómez, quien también pertenece al Centro de Pensamiento “Medicamentos, Información y Poder” de la U. Nal de Colombia, se ha pronunciado al respecto diciendo que no hay  suficientes vacunas para inmunizar al planeta entero. Pues las empresas que producen las vacunas no tienen como satisfacer la demanda.

 

Esto ya lo sabíamos y lo venimos advirtiendo desde el principio de la pandemia, pero hoy se comprobó al revelarse el contrato entre AstraZeneca y la Unión Europea en el que se ve claramente que la empresa está obligada solo a hacer el “mejor esfuerzo razonable” para cumplir. Y como dice Carolina, la cosa está cada vez peor pues la UE va implementar controles a la importación de vacunas. Es decir el monopolio de las vacunas será cada vez mas rígido.

Y aunque el problema podría solucionarse con voluntad política, al menos en Colombia parece que no hay interés en conseguir soluciones. Nuestro país se niega a tratar de fabricar vacunas propias. Y no porque no se tenga la capacidad sino porque la ruta es la compra, esa fue la elección.

Colombia, en particular el gobierno de Ivan Duqueno ha querido apoyar ninguna de los dos propuestas que se han planteado globalmente para resolver el problema de que la oferta no puede suplir la demanda. Y esto sí es motivo de indignación y de control político.

El primero es el C-TAP (COVID Technolgy Acess Pool), propuesto por el presidente de Costa Rica desde marzo del año pasado. Un mecanismo para compartir información y propiedad intelectual clave para la producción de tecnologías en salud para COVID. Así, todo está organizado en una misma parte y cualquiera con capacidad puede reproducir esas tecnologías y con ello aumentar la oferta. El C-TAP está vivo pero agonizando. Y nuestro gobierno no demuestra ningún interés en apoyarlo.

El segundo es el la propuesta de India y Suráfrica de suspender temporalmente el Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual (ADPIC) de la World Trade Organization para que no sea obligatorio para los países conceder patentes (monopolios) sobre las tecnologías en salud para COVID. Colombia se rehúsa a apoyarlo abiertamente aunque tampoco lo ha rechazado de frente. Las discusiones sobre esto continúan. La próxima será el 4 de febrero. Esperemos que la evidencia manifiesta de escasez y las restricciones a las exportaciones en Europa, ablanden al Ministerio de Comercio.

Varios funcionariso del gobierno sostienen que el problema de demanda insatisfecha no se soluciona con medidas sobre Propiedad Intelectual, que nada tienen que ver con la capacidad de producción. En realidad son dos caras de la misma moneda. Si hay patentes, la gente no se interesa en producir. Pero a la más mínima señal de que un bien altamente demandado puede ofrecerse sin miedo a que una empresa demande por infringir una patente, el mercado responde y se acomoda.

Los gobiernos también pueden hacer políticas públicas de fortalecimiento de la capacidad de producción local, incluso fortaleciendo la industria privada nacional. Esto también se lo hemos pedido al gobierno, pero para ellos la única ruta es comprar vacunas.

Finalmente, no podemos olvidar que deberíamos poder comprar otras vacunas alternas a las producidas por occidente. Por ejemplo, empezar a negociar la vacuna de China, la de Rusia o la de Cuba, para poder tener un abanico de opciones que nos permita inmunizar a toda la población colombiana.


Tags: #Vacuna, #Coronavirus, #Pandemia, #ClaudiaVaca,


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