Opinión

¡La Libertad de expresión! un paralelo entre Colombia y Francia


Por Luis Carballo


El profesor Samuel Paty

Hace unos días, justo después del mortal atentado contra el profesor Samuel Paty, caminando no muy lejos de casa, vi un quiosco de prensa con un afiche de una publicación de tiraje permanente aquí en que mostraba a nuestra simbolizada Mariana decapitada y con la nota “hasta donde nos acostaremos”. El afiche me impacto fuertemente y dio pie a que me encerrara unos días a reflexionar sobre este tema y ver como podría tratar paralelamente este terrible evento que aconteció aquí, con lo que sucede en y en muchos lugares de este turbulento planeta cuando de libertad de expresión se trata.

La libertad de expresión está a prueba cada día aquí y en cualquier parte donde la democracia y la fuerza ciudadana que ella conlleva se expresen con intensidad.  ¿Los eventos trágicos de la muerte del profesor Paty en las manos de un joven refugiado de la región rusa de Chechenia siguiendo sus doctrinas religiosas llevadas al límite (fanatismo, describiría mejor) aquí en Francia nos conmociono a millones, ¿estábamos frente a qué? El profesor muy conocido en el medio académico del colegio donde enseñaba sus posiciones de libre pensamiento y de permanente cuestionamiento a sus alumnos sobre el tipo de mundo que anhelan, termino victima de la intolerancia religiosa de un muchacho que se sintió ofendido por una caricatura y que sin mediar reflexión ejecuto el espantoso acto que termino con la vida del profesor.

A su vez este ultimo fue ultimado por las fuerzas del orden que no tuvieron otra alternativa después de ejecutado el infame acto. ¿Por qué tanta sangre e irrespeto? ¿Es que hay que estar destinado a morir por expresar nuestros pensamientos? La libertad de pensamiento y el hecho de poder expresarlo libremente está consagrado en las constituciones de la gran mayoría de países civilizados del mundo, es parte de la base y las fundaciones sobre las cuales erigimos las sociedades hoy. Y, aun así, al parecer cada vez más grupos aquí y allá no quieren que los ciudadanos puedan ejercer el derecho de dar a conocer lo que piensan o sienten.

Un mal planetario

Es un mal planetario que se agudiza después de un cierto tiempo y que en muchos casos tiene un origen en los “fanatismos” de toda clase, que los individuos se forjan cuando se encuentra o se sienten desorientados. Sin brújula. En un mundo cada vez mas cambiante y que no da tiempo a adaptarse. 

Nadie debe morir aquí ni en ningún sitio del planeta por expresar sus posiciones sobre x, y o z temática, los individuos debemos y necesitamos poder acceder a este derecho. Y, sin embargo en muchos lugares al parecer solo los mas poderosos parece fueran los autorizados, dejando a la gran mayoría de los ciudadanos a su merced. La libertad de expresión debe ser amplia y debe llegar a su destino, pero esta no debe tampoco herir gratuitamente, ¡existe el deber moral de que este derecho sea responsable! 

En Colombia la libertad de expresión esta ampliamente consagrada en el articulo 20 de la constitución nacional, y en uno de sus apartes destaca que dicho derecho debe ser respetado y tratado de forma equitativa.

Que la información que se difunde debe ser veraz e imparcial. Y es justamente este asunto el que me hizo preguntarme: ¿Es esta libertad de expresión respetada en el país? Cuando leo, escucho, las noticias sobre temas nacionales no resisto ver las posiciones de opinión de algunos “comunicadores” locales que pisotean con su falta de ética la promesa hecha el día que abandonaron el alma mater: ejercer sus oficios con responsabilidad, transparencia y profesionalismo.

La profesión de información y periodismo

Todas estas cualidades que deben ser inherentes a la práctica de la profesión de información y periodismo. Son cada día pisoteadas por muchos inescrupulosos que ven solo réditos personales en lo que debe ser informado. Y dejan una huella de sesgo insoportable. La libertad de expresión que muchos invocan en este caso deja de ser responsable, toma partido y desinforma.

Algunos se revuelcan cuando la ciudadanía cada vez mas despierta. Y que no traga más entero les reclama la deshonestidad que comenten. No solo con su oficio sino mas importante aún, con la sociedad entera que merece respeto. Y el derecho de ser informada de forma imparcial. Pero eso ya es otro asunto. La imparcialidad de ellos esta ligada en la gran mayoría de casos a los conglomerados para los que trabajan. Y los intereses que estos puedan llegar a tener. 

En Colombia la libertad de expresión pareciera solo es meritoria si el que la ejerce no va en contravía del establecimiento. Si el que la pone a prueba no va pasar limites o si solo la puede ejercer sobre determinados temas. Más allá de esto puede recibir reprobación, descalificación, persecución y hasta amenaza mortal de algunos sectores de la sociedad incluyendo al Estado. Que no entienden en que consiste este derecho legítimo, que no esta pintado en la constitución política de país.

Sino que está allí para garantizarnos a los ciudadanos nuestro legitimo derecho a expresarnos sobre lo que va y lo que no. Sobre las promesas rotas y las frustraciones de una sociedad cada vez mas puesta contra la pared.

El paralelo entre lo acontecido en Francia

El paralelo entre lo acontecido en Francia con el atentado al profesor Paty y lo que sucede cada día en nuestro país es mas estrecho de lo que imaginan, el punto común en este caso, la libertad de expresión,  resulta cada día ser llevada más al extremo y a su estigmatización por parte de sus enemigos. Que bien puede ser el joven trastornado por su fanatismo religioso o los verdugos de la verdad. En forma de deshonestos comunicadores. Que hieren la democracia al dejar de lado la ética y proponerse al mejor postor para transmitir las informaciones que a estos convienen. Lejos de la verdad y la imparcialidad que un día juraron al recibir sus títulos profesionales. Y que a la postre termina por enviar mensajes equivocados a la sociedad que termina desunida y con un halo de duda sobre todo.

No se trata de estar de acuerdo sobre todos los temas o asuntos que movilizan a los individuos. Se trata de que el derecho a expresarnos sea respetado. Nos guste o no. Porque ese derecho esta allí para garantizarnos a todos una voz cada vez que esta sea necesaria.

La libertad de expresión es muy valiosa y hay que defenderla cueste lo que cueste. Ella es uno de los pilares de la democracia. Es esencia e inspiración de los valores mas nobles del ciudadano. Y ella contribuye enormemente a que podamos seguir siendo libres en un mundo cada vez mas hipnotizado por fanatismos e intereses esclavistas.  ¡Viva la libertad de expresión!      

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