La Injusticia es Hija de la Guerra

Colombia tiene miedo. Se lo venden a diario, miedo al castrochavismo, miedo a los comunistas, miedo a que le entreguen el país a las “FAR”. Si miramos el trasfondo de ese discurso, encontramos que Colombia le tiene miedo a su hermano, medio país, le asusta la otra mitad.

WASHINGTON, D.C. - APRIL 19, 2018: The U.S. Supreme Court Building in Washington, D.C., is the seat of the Supreme Court of the United States and the Judicial Branch of government. (Photo by Robert Alexander/Getty Images)



El Shabbat 



Por Martha Elena Rangel


Colombia tiene miedo. Se lo venden a diario, miedo al castrochavismo, miedo a los comunistas, miedo a que le entreguen el país a las “FAR”. Si miramos el trasfondo de ese discurso, encontramos que Colombia le tiene miedo a su hermano, medio país, le asusta la otra mitad.


 La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en mayo de este año a Arabia Saudí, marcó un hito en la historia de la industria militar norteamericana. Trump firmó con Arabia Saudí el mayor contrato de ventas de armas en la historia reciente estadounidense, por US$110.000 millones.

(José E. Mosquera. Artículo de Análisis & Opinión)

 Yo no sé si mis queridos lectores puedan ayudarme, porque yo a duras penas puedo hablar del presupuesto del mercado y el precio de las naranjas, pero he tratado por todos los medios de saber, cuánta plata ha invertido Colombia en armamento, para sostener 53 años de guerra. Esa información señoras y señores, es estratégicamente fragmentada, falseada y escondida con el cuento que son datos de seguridad nacional.

Como siempre, los medios locales nos informan: “Estados Unidos le donó, el 19 de mayo de 1997, 12 helicópteros Bell UH-1H, avaluados en 20 millones de dólares” Tan rico, no los regalan para seguir matándonos. Lo que nadie le comenta a los ciudadanos es que toca asegurarlos en Usa, pagar el entrenamiento de los pilotos en USA,  asegurar, esta vez en Colombia a los uniformados y como dicen mis amigos, eso es una plata larga que sale del bolsillo de cada uno de los colombianos.

Tampoco sabemos cuánto le cuesta a la nación sostener el ejército y enterrar los muertos. Nos rasgamos las vestiduras cada vez que muere un soldado, pero no sabemos el daño estructural que esta guerra le causa a las regiones.

Y que me dicen de las cifras que mueve el mercado negro de armamento. Las grandes potencias van por el mundo, compitiendo por su venta. Esas son más caras porque conseguirlas del fabricante es mucho más difícil. ¿Cuántos mercaderes de esta calaña se encuentran en la cárcel? Les respondo: Ninguno, de pronto  atrapan al que las compra, pero jamás al que las vende.

Hablemos de los productos de la guerra y esta vez me permito clasificarlos en dos, eso sí ambos bailan muy unidos, en una sola baldosa para poder parir injusticia que en Colombia ya es ancestral.

  • A nivel Ideológico: Colombia tiene miedo. Se lo venden a diario, miedo al castrochavismo, miedo a los comunistas, miedo a que le entreguen el país a las “FAR”. Si miramos el trasfondo de ese discurso, encontramos que Colombia le tiene miedo a su hermano, medio país, le asusta la otra mitad. Por siglos nos dividieron, entre liberales y conservadores, entre chulavitas y cachiporros, entre comunistas y uribistas. Así vamos, los privilegiados negocian y el pueblo se mata con las armas que le proveen. Le sostenemos el negocio a USA, a los intermediarios y a los políticos.
  • A nivel Social: Cuando su negocio es la guerra, todo el esfuerzo estatal se centra en ella. Para qué se llevan carreteras, salud, educación, políticas económicas al Cauca, a la zona pacífica a cualquier lugar lejano de las ciudades, si nos estamos matando. Además, con qué presupuesto si siempre nos hablan del hueco fiscal y de subir impuestos, pero nunca de dejar de pagar armamento. Por siglos el pueblo que sufre los rigores de la guerra, pide paz, a diario los recluta tanto el ejército, como los paracos y guerrilleros. ¿Qué le han llevado a poblaciones como Calibío, que no haya sido bala, muerte y violencia? ¿Acaso ellos no son colombianos? ¿Para ellos no existe la esperanza? ¿Somos justos con nuestros hermanos?

No conozco ninguna guerra moderna que no se haya terminado mediante un Acuerdo concertado entre enemigos, no conozco ninguna guerra que no haya sido patrocinada por la industria armamentística mundial. Nunca se les olvide que a Trump no le gustó que las dos coreas llegaran a un acuerdo y cesara esa guerra eterna, porque tanto los gringos como los franceses, ingleses, etc., necesitaban armar a países como el Japón y así mantener el negocio.

Como siempre termino con preguntas que no logro responder:

  • ¿Por qué el blanco de la ira de Nuestro nuevo presidente es Venezuela? ¿Se le ocurrió a él solito o Trump lo sugirió?
  • ¿A quién le conviene eternizar la guerra en Colombia? ¿A los corruptos para que el pueblo por miedo al comunismo, siga votando por ellos?
  • ¿Por qué si el gobierno de Colombia, siempre ha estado manejado por las clases altas, han tenido que contratar ejércitos privados para que los protejan? ¿No les sirve el glorioso ejército nacional para ello?
  • ¿Por qué nos mantienen en la ignorancia?

Amanecerá y veremos si nuestro espíritu guerrerista no nos lleva a un gran conflicto internacional, ojo, la OEA con Ordoñez maquinando, no logró sacar la aprobación al presidente interino de Venezuela, la ONU tampoco lo aprueba, pero Trump es Trump

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