“La Ignorancia Cultivada Genera Violencia”

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El Shabbat 



Por Angélica Castell


Hoy causa estupor la circulación de un video en el que se observa como 3 aficionados a un equipo de futbol de la ciudad de Cali asesinan a otro joven (en total indefensión), que pertenecía a la hinchada del equipo rival. Podríamos caer en el análisis simplista de atribuir toda la culpa al emblemático deporte, pero la cuestión es mucho más compleja y tiene asideros más profundos, pues los incidentes violentos relacionados con los encuentros deportivos no son novedad y varios aficionados han sido heridos gravemente o como en este caso han llegado a ser víctimas fatales.

 

El conflicto es inherente al fútbol, pues esta disciplina deportiva como la mayoría encarna una disputa entre dos bandos que buscan la victoria, no siempre es pacífica ya que el marco del juego está impregnado por la incorporación de los principios, categorías y lenguajes de guerra contenidos por una táctica y una estrategia.

 

Todo este ambiente no es más que el escenario propicio para expresar la violencia del país en el que vivimos: décadas de enfrentamientos armados y una desigualdad creciente que arrincona a algunos sectores de la sociedad ofreciéndoles la ilegalidad y el “mato o muero” como única alternativa de supervivencia. El pertenecer a la hinchada de un club deportivo en ocasiones suele ser para estos fanáticos la única fuente de  identidad y de  inclusión, aquella  que la sociedad en general les ha negado; en estas barras bravas ellos son ‘alguien’ y esto fortalece un sentimiento de fidelidad extremo en estos jóvenes que nacen y crecen en medio de la pobreza, de hogares disfuncionales, de maltrato familiar y un de total abandono emocional; en donde educarse en valores y en las disciplinas básicas del conocimiento no tiene ninguna importancia debido a que el afán de cada día radica es en “no acostarse a dormir sin haber probado bocado”. Como sociedad no podemos hacernos los de la vista gorda ante estas realidades, esas dantescas imágenes de violencia desmedida, crueldad e indiferencia absolutas son en parte responsabilidad de un país cuyo tejido social esta desbaratado y la educación aún no se tiene como uno de los pilares del desarrollo nacional.

 

Me atrevo a afirmar que si todos estos jóvenes que están dispuestos a perder su vida por una camiseta hubiesen tenido una formación cultural sólida serían capaces de establecer los límites entre un enfrentamiento deportivo y un . Si en Colombia hubiese ciudadanos que además tuviesen la dignidad de ser personas el chico herido no habría muerto ante los ojos indiferentes de todos los espectadores del suceso y posteriormente ante los ojos indolentes de los conductores del vehículo a quienes imploró agonizante que le ayudaran, pero ellos no tuvieron reacción alguna.

 

Este panorama tan complejo no se resuelve con la simpleza de cancelar los partidos o prohibir el ingreso de las barras al estadio, como sociedad deberíamos sacudirnos de la indiferencia que nos ha hecho ciudadanos momificados, meros espectadores incapaces de exigir al gobierno soluciones de fondo encaminadas a la reparación de los núcleos sociales, tenemos que asumir nuestra responsabilidad como Colombianos, salir del conformismo y la resignación y de una vez por todas asumir las riendas del futuro de nuestro país. Que ponernos la camiseta no implique morir para algunos.

“La Ignorancia Cultivada Genera Violencia”

Emilio Lledó

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