La depresión: una enfermedad invisible y silenciosa

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Por Alexander Quiñones-Moncaleano

se junto a su hijo en Ibagué. Siempre será un titular de prensa que vende; sin embargo el dolor que embarga a una sociedad que no toma medidas al respecto puede abrir heridas que serán difícil de cerrar y sanar

Woman seen in Warsaw on January 27, 2019. (Photo by Maciej Luczniewski/NurPhoto via Getty Images)

 

La es una invisible que lleva a la muerte en muchas ocasiones. La semana pasada se suicidó una mujer, arrastrando consigo a su hijo de 9 años de edad. La mujer estaba además de depresiva, en un estado límite de conciencia; donde todo lo puede ver mal. Y que nada no tiene solución, las personas en estado depresivo suelen sentirse en un túnel, un túnel oscuro y tenebroso. Además, que suelen sentir que los demás a su alrededor están de maravilla y eso carga aún mas su situación de pérdida, fracaso y menosprecio hacia sí mismos. La depresión es una que no ha sido tratada con la seriedad que se merece. En nuestro país solemos oír que esta es sentida solo por los ricos o la clase media acomodada. Nada más lejos de la cruda realidad. Esta como muchas otras no distingue raza, sexo mucho menos ingresos. Es más entre mas pobre sea una persona más vulnerable es a esta , como también a muchas otras. La pobreza generalmente es un factor de riesgo para las enfermedades.

Países desarrollados tienen décadas investigando sobre este padecimiento mental o biológico. La universidad de Stanford tiene un departamento The Depression Research Clinic que fue fundado en 1992 dedicado a investigar todo alrededor de esta enfermedad y tiene programas en los que interactúa constantemente con la sociedad a su alrededor. Saben que esta enfermedad debe ser monitoreada para que no siga un camino incierto y destruyendo vidas a su paso. En Colombia, recientemente las universidades y personas particulares han dedicado esfuerzos para estudiar y transmitir su conocimiento sobre este flagelo, y así brindar herramientas para que las personas puedan tener acceso a un tratamiento o a un diagnostico que los pueda llevar a buscar ayuda. Un ejemplo lo podemos ver en la Ubversidad Pontificia Javeriana. 

Sin embargo el debate público siempre hace lo suyo y ayuda a crear un tejido social que fortalezca las formas de atacar esta enfermedad. Hay líneas de ayuda, hay grupos de apoyo, y una serie de profesionales y personas que han sido tocadas de alguna manera por esta enfermedad que se dedican a ayudar a otras personas para que puedan afrontar esta enfermedad desde diferentes ángulos. Sin embargo se necesitan más políticas públicas alrededor de este tema para que tema no sea una mención de diarios y noticieros sobre las personas que se quitan la vida por esta enfermedad silenciosa y en muchos casos fulminante.

Esperamos no necesitar otra mujer saltar al vació con su hijo para que todos, sociedad civil, gobierno, profesionales de la salud, entre otros, hablando sobre el tema y pidiendo que se monitoree la enfermedad. Sus síntomas, sus manifestaciones sociales e individuales, para que no haya mas Jessy Paola Moreno Cruz de 32 años y su hijo de 10 años May Nicolás Ceballos Moreno. La mujer que se suicidó en Ibagué, junto con su hijo estaba enferma y desesperada, no encontró apoyo y prefirió el vació que seguir viviendo y dejar vivir a su hijo. Sobre esto debemos hablas para que no sea el silencio el que haga el trabajo y permita que más suicidas lleguen a este punto. Juzgar a alguien que está enfermo no sirve de mucho, lo que sí sirve es preguntarse por las causas y motivos que tiene una persona para tomar una decisión desesperada.

Mujer se suicida junto a su hijo en Ibagué. Siempre será un titular de prensa que vende; sin embargo el dolor que embarga a una sociedad que no toma medidas al respecto puede abrir heridas que serán difícil de cerrar y sanar.

 

 

 

 

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