Julian Assange, detenido el jueves tras vivir siete años en la Embajada de Ecuador

El pasado jueves 11 de abril de 2019, el hacker mas peligroso y buscado del planeta fue detenido por las autoridades británicas después de pasar 2487 días en un claustro que lo confinó a una extraña manera de vivir. Durante su permanencia en la sede diplomática ecuatoriana se proclamó como el más famoso refugiado político. Perseguido por sus revelaciones.

LONDON, ENGLAND - APRIL 11: Julian Assange gestures to the media from a police vehicle on his arrival at Westminster Magistrates court on April 11, 2019 in London, England. After weeks of speculation Wikileaks founder Julian Assange was arrested by Scotland Yard Police Officers inside the Ecuadorian Embassy in Central London this morning. Ecuador's President, Lenin Moreno, withdrew Assange's Asylum after seven years citing repeated violations to international conventions. (Photo by Jack Taylor/Getty Images)

Por Redacción El Shabbat

El pasado jueves 11 de abril de 2019, el hacker mas peligroso y buscado del planeta fue detenido por las autoridades británicas después de pasar 2487 días en un claustro que lo confinó a una extraña manera de vivir. Durante su permanencia en la sede diplomática ecuatoriana se proclamó como el más famoso refugiado político. Perseguido por sus revelaciones.

LONDON, ENGLAND – APRIL 11: Julian Assange gestures to the media from a police vehicle on his arrival at Westminster Magistrates court on April 11, 2019 in London, England. After weeks of speculation Wikileaks founder Julian Assange was arrested by Scotland Yard Police Officers inside the Ecuadorian Embassy in Central London this morning. Ecuador’s President, Lenin Moreno, withdrew Assange’s Asylum after seven years citing repeated violations to international conventions. (Photo by Jack Taylor/Getty Images)

Esto es ilegal, yo no me muevo!» fueron sus primeras palabras mientras venía venir a los siete policías que venían por él. Su imagen parecía la de un loco de pueblo con sus cabellos entrecanos y desgreñados. Mientras lo apreseban Julian Assange se aferraba al libro que en ese momento estaba leyendo, Gore Vidal.  Cuando aparecía por las escaleras, gritó con ira: «¡Resistid a este intento de la Administración Trump! ¡Reino Unido debe resistir!». Y fue metido finalmente en el furgón policial. Desde allí, a través de los cristales, alcanzó a hacer una señal con el pulgar hacia arriba, mientras guiñaba un ojo a las cámaras, un gesto desafiante a pesar de su posición de prisionero.

Julian Assange compareció ante un tribunal, ya mas arreglado y con una mejor imagen, dodne se declararía no-culpable. Esto lo hizo ante el tribunal de Westminster. Sus pocos amigos salieron en su apoyo y la comunidad internacional está expectante ante el caso, pues Assange prometió sacar a la luz muchas verdades que según él cambiarían la manera como vemos el mundo y como entendemos la política y las relaciones internacionales entre naciones. «¡Esto no es justicia, sino venganza!», proclamó Vaughan Smith, el viejo ángel de la guarda de Julian, uno de los pocos amigos que aún le quedan. Pamela Anderson  también salió a atacar a Teresa May por permitir este atropello, y en su cuenta de Twitter escribió varios mensajes fuertes. Anderson visitaba a Assange en el edificio rojo y le llevaba sanduches veganos, todo parece indicar que tenían un romance.

Un misterioso motociclista llegó  a la embajada ecuatoriana de Knightsbridge, a un paso de Harrods, allá por junio del 2012. Tocó a la puerta y solicitó asilo político. Era Julian Assange. Llevaba un brazalete electrónico y estaba en libertad condicional, pendiente de la extradición a Suecia, donde dos mujeres le habían acusado de violación y abusos sexuales.

El presidente Rafael Correa le concedió el asilo y así empezó el largo cautiverio. El propio Assange, que llegó con 40 años y con un aire deportivo pese a su pelo blanco, no podía imaginar entonces lo que le esperaba: nada menos que 2.487 días confinado entre cuatro paredes, condenado a tomar el sol con una lámpara ultravioleta y a caminar todos los días en una cinta corredera… El tiempo haría lo suyo, y los efectos en la salud física y mental de Assange no se harían esperar. La suerte hoy de Assange la determinaría otro presidente ecuatoriano, que para muchos no es más que un traidor y lacayo del gobierno noertemaericano,  Lenín Moreno, salió a dar sus respectivas explicaciones de las razones por las cuales retiraba el asilo a Julian Assnage.

Assange tenía un pequeño cuarto que contenía una cama, una lámpara solar, un teléfono, una computadora, una cocina, una ducha, una caminadora y estanterías. Hace tres años, una persona familiarizada con la vivienda la definió como “una estación de servicio con dos asistentes”.

No obstante desde ese pequeño cuarto, Julian Assange recibió durante años a una corte de diversas personalidades famosas y admiradores, entre ellos la estrella del fútbol Eric Cantona, Lady Gaga y Nigel Farage, el actual presentador de radio que apoya el Brexit y exdirector del Partido de la Independencia del Reino Unido.

El aislamiento lo estaba carcomiendo desde adentro, y ya presentaba sintomas de depresión y su caracter fuerte y su forma de sentirse superior se estaba sobre dimensionando, para él la higiene personal era un asunto mundano al cual prestaba poca o nula atención. Las largas horas en medio de una embajada más bien pequeña estaban pasando factura al hombre.

Un grupo de periodistas ubicados frente a la embajada ecuatoriana en Londres, la semana pasada Credit Peter Nicholls/Reuters

Se sentía profundamente deprimido y se preguntaba si simplemente debía irse, dijo uno de sus amigos que habló con la condición de mantener su anonimato. Y las relaciones con sus anfitriones se estaban volviendo profundamente tensas, incluso contradictorias.

Una copia de una carta de 2014 de Juan Falconí Puig, en ese entonces embajador de Ecuador en el Reino Unido, al Ministerio de Relaciones Exteriores, vista por The New York Times, describía el creciente resentimiento entre los diplomáticos y Assange por su comportamiento en la embajada. Assange tuvo muchos problemas dentro de la embajada con los guardias de seguridad que allí trabajaban, se enfrentaba a ellos y causaba desorden con una patineta y un balón que tenía para su entretenimiento. Según explicó Lenin Moreno, presidente de Ecuador, en su cuenta de Twitter Assange traspasó los límites que podía soportar cualquier anfitrión. Su larga estancia en la embajada ecuatoriana se vio al fin interrumpida y fue entregado a las autoridades británicas para que se hicieran cargo del molesto huésped.

“OPERACIÓN INVITADO”

Durante unos meses se llamó operación Invitado, para luego convertirse en operación Hotel. El Gobierno de Rafael Correa invirtió 4,2 millones de euros en la protección de su ilustre huésped, vigilando a las visitas y al personal de la embajada, e incluso grabando las conversaciones con su equipo legal.

Todo ese dispositivo se convirtió con el tiempo en una herramienta de espionaje contra el «intruso». «Podemos decir que desde que Lenín Moreno llegó al poder, Julian Assange ha sido el protagonista de algo parecido al Show de Trumandentro de la embajada, con una invasión constante de su privacidad», denunció Kirstinn Hrafnsson, que lleva las riendas de WikiLeaks en ausencia de Assange.

Las imágenes llegaron a manos de cuatro hombres que intentaron extorsionar a WikiLeaks, reclamando 3,5 millones de euros por la entrega de las imágenes (en las que puede verse a Assange en la intimidad de sus dos habitaciones), con información sensible incluso sobre su actividad sexual. Según denunció el propio Hrafnsson horas antes de la detención de Assange, una reunión relacionada con esa extorsión tuvo lugar en Madrid y la policía española practicó detenciones y se incautó de las imágenes. Un juez local estaría investigando el asunto.

“Ecuador decidió soberanamente retirar el asilo diplomático a Julian Assange por violar reiteradamente convenciones internacionales y protocolo de convivencia”, dijo el mandatario ecuatoriano.

También acusó a Assange de haber instalado “equipos electrónicos y de distorsión” prohibidos, de acceder a los archivos de seguridad de la embajada sin permiso, de bloquear las cámaras de seguridad y de haber maltratado a su personal, incluidos los guardias.

En marzo del año pasado, el gobierno ecuatoriano interrumpió su acceso a internet y dijo que había violado un acuerdo para dejar de comentar o intentar influir en la política de otros países.

El gobierno también limitó el acceso de sus visitantes y le exigió que limpiara su baño y cuidara de su gato. En octubre, Assange demandó al gobierno ecuatoriano alegando que estaban violando sus derechos.

Contrató al jurista español de derechos humanos, Baltasar Garzón, quien presentó una demanda contra el gobierno ecuatoriano en sus propios tribunales, diciendo que se habían violado los derechos de Assange. También presentó una segunda queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Ambos casos fueron rechazados por los funcionarios, y además enfurecieron al gobierno de Moreno.

Una filtración reciente de documentos relacionados con Moreno, que el gobierno atribuyó a WikiLeaks, molestó aún más a los funcionarios. Se trata de un conjunto de correos electrónicos, mensajes de texto y fotos –conocidos en Ecuador como los Papeles INA–, que llevan el nombre de una compañía vinculada al hermano del presidente.

Los documentos filtrados, publicados por primera vez por un sitio de noticias ecuatoriano independiente, describían la vida extravagante del mandatario y su familia que incluía cenas lujosas, relojes caros y viajes alrededor del mundo.

También se divulgaron mensajes de texto entre la esposa del presidente contándole a sus amigos sobre los viajes familiares a Suiza y Nueva York y fotos privadas de Moreno, incluida una en la cama de una habitación de hotel con un platillo de langosta. WikiLeaks negó su participación en las filtraciones, aunque promovió la historia en su cuenta de Twitter.

La historia de Assange aún no termina y faltan capítulos por escribirse de este hacker que ha puesto en jaque a varios gobiernos y ha mantenido en vilo a la comunidad internacional por su resistencia.

EL GATO

Tras el arresto de su amigo, la pregunta no podía esperar: «¿Qué ha sido del famoso gato de la embajada?». El gato respondía la nombre de James y ha llegado a tener miles de seguidores en Instagram y en las redes bajo el hashtag #EmbassyCat. En una de las últimas fotos se le podía ver con una corbata roja, mirando por la emblemática ventana de la sede diplomática.

El gato Cat-stro o Michi, de Julian Assange, se asomó desde el balcón de la embajada de Ecuador en Londres en julio. Credit Peter Nicholls/Reuters

Al parecer, el gato callejero encontró «asilo» en la embajada poco después de que llegara Assange. Se hicieron íntimos y le ayudó a sentirse menos solo. En 2016 simpatizó incluso con el cineasta Michael Moore, que le rebautizó como Miauchel. El gato solía amenizar algunas veces la espera, cuando Assange salía a saludar a sus seguidores por el balcón de la embajada.

Todo hace pensar que el gato sintió también en sus garras la presión de la embajada, cuando el personal se quejó de la falta de higiene. En declaraciones a La Repubblica, y ante la pregunta inevitable (¿qué ha sido del gato?), un amigo del propio Assange aseguró que su dueño había decidido ponerle en libertad en noviembre de 2018: «Ha preferido ahorrarle el aislamiento, que estaba empezando a ser insoportable, y permitir que lleve una vida más saludable».

Mientras esperaba a sus abogados, Assange leía un libro que levantó para que los medios lo vieran: Historia del Estado de Seguridad Nacional, de Gore Vidal.

 

 

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