Judas Iscariote, un tipo necesario, no contingente

Quién es el Judas Iscariote, el otro elegido de Dios: le dio a cargar una cruz más pesada

Judas Iscariote es quizá el personaje más famoso de la iconografía cristiana, después de Jesús, el hijo de Dios. Hegel lo hubiese catalogado como la antítesis de Cristo. Sin él todo el barullo de la muerte, la resurrección y la imagen mítica de Jesus no hubiese sido posible. 

Para el pensamiento popular, Judas Iscariote es el gran traidor que entregó a su amigo a los judios por treinta monedas. El beso de Judas es quizá una de las expresiones más famosas del cristianismo y utilizada hasta por los no cristianos. Esboza el gran gesto de la hipocresía, de la traición.  Pero esto deja por fuera de la necesariedad de la figura del Iscarioti. 

No han sido pocos los pensadores que le han dedicado líneas a este sombrío personaje. José Saramago, Thomas Mann, Oscar Wilde, Norman Mailer y Jorge Luis Borges. Jesús sabía que lo iban a traicionar. Así lo deja escrito por ejemplo Jua, 13:27: “Lo que vas a hacer, hazlo pronto”. Él, Judas era parte inalienable del plan divino, sin él Jesús no resucitaría a los tres días entre los muertos. 

Pero alguien debía expiar la culpa. Los judíos saben que la culpa es un lemento esencial en la vida del hombre, sin ella no hay vida posible. A Judas le tocó no solo ser el traidor sino ser el chivo expiatorio de la cosmogonía del cristianismo. 

Es por ello que Borges concluye sus Tres Versiones de Judas: “Dios totalmente se hizo hombre pero hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas”.

"El prendimiento de Cristo" (1602), de Caravaggio

[Si deseas apoyar al periodismo emergente para que siga creciendo y contribuyendo  a la sociedad, puedes hacer tu aporte en ⇒ Vaki]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.