Johanna Van Gogh-Bonger salvó a Vincent Van Gogh del olvido

Johanna Van Gogh-Bonger. La mujer que hizo famoso a Vincent Van Gogh.

Johanna Van Gogh-Bonger ha salido a relucir recientemente gracias la publicación de una biografía escrita por Hans Luijten, comisario del Museo Van Gogh de Ámsterdam, que tuvo acceso por primera vez a los diarios personales de Johanna. Hoy se sabe gracias a esta biografía que el artista holandés no cayó en el olvido gracias a la decisión de esta mujer de volverse en marchante y sobre manera a llevar la obra del holandés a ser reconocida por todo el planeta culto.

Relegada tradicionalmente al papel secundario de «cuñada de» o «esposa de», la figura de Jo es quizás la más importante para entender la resonancia del apellido Van Gogh en la Historia universal del arte. «Trabajó estratégicamente para poder colocar los cuadros de Van Gogh, buscando a los mejores intermediarios por todos los Países Bajos y parte de Francia. De la misma manera, se puso en contacto con todos los escritores y críticos de arte con influencia para que se hablara de Vincent en los periódicos y revistas de la época», expreso Hans Luijten en la biografía de la mujer.

Johanna Gezina van Gogh-Bonger, proveniente de una familia acomodada, y casada en 1889 con Theo van Gogh (el hermano del pintor, a quien éste adoraba, a su vez a Theo y Johanna los había presentado el hermano de ésta, Andries), al morir Theo y quedar Johanna viuda y un hijo recien nacido, se cargó al hombro lo que parecía imposible: comenzar a vender bien (haciendo crecer el precio de una obra que había sido ninguneada) la producción del artista, posicionándolo así no sólo en el mercado sino también en la historia.

Según Luijten, la importancia de Jo con el legado Van Gogh se explica a través de dos grandes hitos. En primer lugar, la exposición que organizó junto al Museo Stedelijk de Ámsterdam en 1905, 15 años después de la muerte de Vincent y 14 de la muerte de su marido. En ella, además de exponer el trabajo más vivo del pintor de los meses de Arlés, se encargó de establecer contacto con los más acaudalados e importantes marchantes de arte de la época. Este paso, clave para que los cuadros se hicieran célebres por todo el Viejo Continente, quizá sea más importante pero menos conocido que su gran contribución a la mística torturada de Van Gogh: la publicación, en 1914, del primer tomo de la correspondencia que el artista mantenía con su hermano.

En 1925, a la edad de 62 años, rodeada por su hijo y sus cuatro nietos, Johanna van Gogh-Bonger fallecía con la gran meta de su vida cumplida, la de ver reconocido en todo el mundo el trabajo de Vincent van Gogh y sin desprenderse del cuadro que consideraba más valioso: Almendro en flor, el óleo sobre lienzo que el artista pintó para celebrar el nacimiento de su sobrino.

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