Jairo Medina aceptó el asesinato de Liliana Segovia y contó los detalles del crimen

Liliana Segovia estaba desaparecida desde el 28 de febrero en Barranquilla. La mujer fue reportada como desaparecida  por sus familiares ante las autoridades. Días después fue hallada el sector de Cuatro Bocas, en el municipio de Tubará. Donde fue dejada por Jairo Medina.

La mujer fue hallada con una bolsa amarrada a la cabeza, con evidentes signos de tortura. Tirada en una cuneta. Liliana había acabado de comprar una camioneta Nissan de alta gama hacía apenas 22 días. Todo parecía indicar que el crimen tenía que ver con un robo. Y así fue. Jairo Medina contó los detalles.

“Las prendas de vestir eran las que ella se llevó y como tengo años de conocerla reconocí su cuerpo. Tenía una bolsa sellada con cinta, si era por venganza no sabemos quién y si fue por robarla pedimos a las autoridades que sean quienes logren esclarecer esto y que den con los responsables”, dijo José Gabriel Navarro, su tío.

El asesinato de la mujer nacida en Mompox lo cometío un ingeniero de minas. Un hombre de 30 años casado y con dos hijos. Jairo Medina Vega fue el verdugo de Liliana. El deseo de dinero fácil lo llevaron a cometer el aterrador crimen. Había sabido que la mujer tenía dinero ahorrado tanto en pesos colombianos como en Bitcoins. 

A la mujer le gustaba presumir de sus pequeños ahorros y exhibía su lujosa camioneta recién comprada. Jairo Medina se hizo amiga de Liliana y después le propuso un negocio y para ello la citó en una cancha del norte de Barranquilla. Allí por medio de argucias logró quitarle su móvil y traspasarse el los Bitcoins. 

Pero Liliana al darse cuenta lo que estaba haciendo Medina quiso detenerlo y ahí fue cuando éste asesinó a la mujer. La asfixió con una bolsa y luego la puso en el baúl del carro. Llamó a un familiar para que este se llevara el auto y lo guardara en un parqueadero con el cuerpo de la mujer en el baúl.

Jairo Medina se fue con la camioneta de la mujer rumbo a Valledupar donde días antes había conseguido comprador. La camioneta fue la pista determinante para dar con el paradero del asesino del sujeto. El comprador se dio cuenta que era la camioneta de la mujer asesinada en Barranquilla y se fue hacia el Gaula a entregar el vehículo.

El detenido contó detalle a detalle en la imputación de cargos cómo se deshizo del cadáver, cómo y a quién vendió la camioneta, quienes le ayudaron sin saber su crimen a deshacerse del cuerpo de la mujer. También contó el monto de dinero que le dieron por el vehículo. Como también pidió perdón y dijo de estar arrepentido de los actos atroces que había cometido. 

“Después de entrar a la residencia, cogió el cuerpo, lo metió en el tanque y lo selló con cinta, no sin antes haberle puesto una bolsa en la cabeza a la víctima y enrollarla con cinta también para evitar que los fluidos cayeran en el vehículo y no quedara evidencia atrás”, narró el fiscal 11 de la Unidad de Alertas Tempranas y Homicidios, basado en el testimonio del asesino.

“Después salió del motel y se fue a su apartamento tarde en la noche. Subió al segundo piso con el tanque, según él, y lo dejó en la sala. Al día siguiente, cuando su esposa se fue a trabajar, él salió en la tardecita con el tanque. Le pidió al papá que le prestara el taxi que él maneja, montó el tanque con la muerta allí y la botó en Tubará, donde fue encontrada”, agregó.

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