Ayahuasca, la molécula de los dioses

Por Alejandro Quvides

o , plantas de poder que encuentras en los confines del y que utilizan los pueblos ancestrales para conectarse con el cosmos. Es una de las tantas maneras como el aborigen se siente uno con el universo. Uno de los tantos pueblos que utilizan esta planta como ritual saben que la planta es poder, que les da algo que aunque tienen, es otra forma de llegar a los caminos del mundo. La planta es un bejuco que crece en las selvas del anudado a los grandes árboles que pueblan sus surcos. Prepararlo y entrar en contacto con la planta es un acto de humildad y disposición a la sabiduría. Los se hacen adultos la primera vez que toman el brebaje del ayahuasca. Es así como asumen su mayoría de edad.

La ayahuasca es un brebaje que se prepara con la combinación de dos plantas. La liana Banisteriopsis caapi y los arbustos Psychotria viridis, Diplopterys cabrerana, y Mimosa hostilis. Los efectos de esta planta para aquellos que lo hacen de manera ritual tienen que ver con la alteración de los estados de conciencia que permite ver, sentir y ser de manera diferente. Aunque sus detractores hablan de una manera de drogarse más que a encontrado el hombre en su trasegar por el mundo. La que se descompone de este maravilloso brebaje se conoce en el mundo científico como . La planta de poder a porta una medida de tan reducida y exacta que permite una experiencia cósmica sin precedentes para aquel que la prueba por primera vez. Una experiencia que te puede transformar la vida, y hacer una especie de división en tu línea del tiempo.

Ingerir esta planta de poder en un acto ritual resulta emancipador de muchas taras y cadenas que uno a la postre tiene. Aquel que se inicia en este ritual emprende un extraordinario y lleno de gozo. Hay una escisión profunda del ser que te lleva a comprender cada átomo que te compone. Es tal el grado de conciencia que llegas a alcanzar durante una toma de ayahuasca que puedes alcanzar una especie de nirvana. Es saber que la vida y la muerte son uno, es darse cuenta que somos parte de un todo de manera tan clara que ya nunca más podrás ver el mundo de manera igual.

Claro que no es un viaje tranquilo, puede ser aniquilador y angustiante, un viaje que te libera pero para poder hacerlo te lleva a tus demonios más profundos. Un viaje que te deja claro que la vida no es tal como lo conoces y que debes emprender muchos viajes como estos para poder acceder al cuarto universo; y aunque hay muchos caminos para llegar a este estado, este lo recomiendo totalmente.

Son muchas las plantas de poder que nos dejaron los para acceder al mundo y transitar por él de manera adecuada. , ayahuasca, , tabaco, hongos; y aunque el arijuna no ha dado buen uso de estas, ahí están para guiarnos y brindarnos un apoyo claro en este valle de sombras y maledicencias.
Reitero que el viaje más turbulento y feliz que he tenido lo he tenido con esta planta de poder, sabiendo que es una experiencia mística y fantástica, que seguiré haciendo mientras tenga la oportunidad.

no critiques, crea

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *