Perfiles

Gustavo Petro: Una vida dedicada al pueblo colombiano



El Shabbat



Por Alexander Quiñones Moncaleano


Gustavo Francisco Petro Urrego nació en Ciénaga de Oro, Córdoba, en 1960. Oriundo de un pueblo olvidado de Dios y de cuna humilde, empezó a perfilarse como un líder político natural. Creció en Zipaquirá, Boyacá, donde fue personero (1980) y Concejal (1984 y 1986).

Petro llegó a las filas de la guerrilla del M19 a la edad de 17 años e hizo una carrera rápida; allí llegó a estar entre los cinco hombres más importantes de la organización. Con otro de los líderes de la guerrilla M19, Carlos Pizarro León Gómez, buscó el desarme entre 1989 y 1990, cosa que logró. Gustavo fue también figura importante en la gesta constituyente del 91; en ese año fue elegido Representante a la Cámara por el departamento de Cundinamarca.

Ya desde ese entonces su vida la dedicó al servicio público, fundó barrios, estableció puentes de comunicación con las comunidades y estudió. Se graduó como economista de la Universidad Externado de Colombia y como especialista en Administración de la ESAP.

Uno de los grandes logros que tiene tras de sí el senador Petro fue que en el año 2005, en medio de un debate de control político, destapó lo que hoy se conoce como parapolítica. Los señalados en aquel histórico debate fueron el Senador Álvaro García Romero, como inspirador de un grupo paramilitar en 1997 junto con Salvador Arana (ex gobernador de Sucre), Miguel Nule Amín, Salvatore Mancuso, Eduardo Cobo (alias ‘Diego Vecino’, negociador en Ralito), Salomón Fériz (hermano del representante José Luis Fériz) y dos mayores del Ejército a quienes solo identificó como Barrera y Palomino, entre otros. En aquel debate, Gustavo Petro empezó contando la historia de cómo ese grupo asesinó a un jurado electoral en el municipio de San Onofre, para torcer la votación en favor de Julio Morris en las elecciones de gobernador en Sucre. Posteriormente el grupo organizó la masacre de El Chengue en enero de 2001, que dejó un saldo de 25 muertos. En el video que mostró Petro en medio del debate, se veía al alcalde de Robles, Eduardo Díaz, buscando al Presidente Uribe en un consejo comunal en Corozal (2003), para pedirle ayuda porque estaba amenazado de muerte; poco después, fue asesinado.

 

Este debate y esta denuncia constituyen una fractura en la política colombiana. Y fue Gustavo Petro Urrego quien lo hizo. Hoy por hoy, hay otros políticos que han logrado narrativas en las que se muestran a sí mismos como los responsables de que se haya destapado la parapolítica. Pero quien realmente abrió ese camino, forjándose enemigos poderosísimos, fue Petro. La parapolítica fue quizás el escándalo más importante y empezó a desentrañar los entramados que tienen nuestros políticos a cuestas: corrupción, sangre y masacres.

Desde aquel entonces Gustavo Petro viene dando la pelea a todo el Proyecto fascista y paramilitar en Colombia y enfrentándose al político más cuestionado en nuestra historia política contemporánea: Álvaro Uribe. Gustavo Francisco Petro Urrego se ha enfrentado al Establecimiento y ha seguido dando franca resistencia no solo a los políticos sino también a los empresarios involucrados en corrupción y políticas amañadas del Establecimiento colombiano. A la resistencia de Petro se le ha unido un nutrido grupo de colombianos anónimos que esperan un cambio y que confían en que la igualdad y equidad llegarán a nuestra población.

Las elecciones presidenciales pasadas fueron contundentes, prueba de que el pueblo puede tener las riendas de sus destinos, y aunque Petro no ganó, el mensaje fue claro: queremos, necesitamos y buscaremos un cambio de rumbo. Y el líder natural de ese derrotero es y será Gustavo Petro.

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