La activista medioambiental sueca Greta Thunberg visitó este sábado por sorpresa una polémica mina de carbón en el oeste de Alemania y criticó a “los gobernantes que siguen decepcionándonos”. La activista contra el cambio climático visitó el sábado el antiguo bosque de Hambach, en el oeste de Alemania, que está en riesgo de ser destruido por una mina cercana y ha sido objeto de protestas de ambientalistas.

El mensaje para el Ejecutivo de la canciller alemana, Angela Merkel, que ha retrasado hasta 2038 el cierre de la última mina de carbón del país pese a lo altamente contaminante que es este tipo de energía, viene a sumarse a la masiva iniciativa popular que desde hace años trata de cerrar la mina a cielo abierto renana de Hambach, considerada una de las tres más contaminantes de Europa.

El grupo End of Story (fin de la historia) dijo en un comunicado que Thunberg se reunió con los manifestantes y dijo que “nuestra guerra contra la naturaleza debe finalizar hoy”.

La adolescente, una dirigente destacada de las huelgas contra el cambio climático llamadas Viernes para el Futuro, dijo que la vista de la mina de lignito a cielo abierto en Hambach la perturbó profundamente y que ha llegado la hora de dejar de hablar y tomar medidas.

Grandes áreas de todos los bosques de Alemania están muriendo luego de dos años consecutivos de clima inusualmente caluroso y seco.

La joven activista nos pide a gritos que sintamos pánico, pues el mundo está al borde del abismo, y sino hacemos cambios fundamentales la destrucción del planeta es inminente. Pide cambiar hábitos como la alimentación, dejar de comer carne o comer poca carne, ahora mismo saldrá en un viaje en un barco que utiliza solo energía limpia. Para evitar el viaje en avión, Thunberg cruzará a Nueva York para una cumbre climática a bordo de un yate de carreras de 60 pies, el Malizia II, equipado con paneles solares y turbinas submarinas que producen electricidad a bordo, con el objetivo de realizar un viaje libre de carbono.

Hablar de Greta viene al caso porque esta semana se dio a conocer el informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU. El documento lanza una advertencia: No basta con reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles en el transporte, es imprescindible transformar radicalmente la cadena de producción y consumo de alimentos, comer menos carne.

El impacto medioambiental de las actividades agroalimentarias es enorme y no ha sido puesto en perspectiva, advierte el informe. Entrega algunos datos: La mitad de las emisiones de metano en el mundo proviene de la agricultura y ganadería. El metano es 30 veces más potente que el dióxido de carbono en la producción del efecto invernadero. Alrededor de 75% de las emisiones de oxido nitroso proviene del uso de fertilizantes nitrogenados. Este óxido es 300 veces más potente que el dióxido de carbono.

El reporte, producido por 107 científicos y alimentado por más de 7,000 artículos científicos, se emite en un contexto de preocupación creciente por lo que pasa con la selva amazónica. Con el impulso de Jair Bolsonaro, miles de hectáreas se están deforestando para incrementar la tierra disponible para la producción de carne de exportación.

En los próximos años se incrementarán las emisiones relacionadas con la producción de comida, gracias al crecimiento en la demanda global de carne, relacionada con el crecimiento del poder adquisitivo de la población mundial, en especial la asiática. El peor escenario es que la nueva demanda sea cubierta con formas de producción como las utilizadas en Estados Unidos. De los 1,900 millones de acres disponibles, un tercio está destinado a la producción de comida para el ganado.

La forma en que usamos la superficie agropecuaria y los bosques afecta el cambio climático, pero también el cambio climático afecta las zonas de cultivo y los bosques. Hay riesgos reales de que partes del Amazonas se vuelvan tierra baldía, empobrecida, pero el riesgo no se limita a la selva más famosa del mundo. En cada país, el equilibrio está en riesgo.

No podemos decirle a la gente qué comer, pero sí ayudaría mucho que comiera mucho menos carne, que se volviera vegetariana, dice Hans Otto Portner, también autor del informe. Nos quedan menos de 10 años. El costo de no hacer nada es llegar a un punto de no retorno. ¿Qué van a querer, hamburguesa o ensalada?

Con EFE, REUTERS Y AP