Fémur de Mead: la civilización y el fémur roto, ¿una lección de comunidad?

Margaret Mead

Fémur de Mead.  Ella fue una reconocida antropóloga y feminista estadounidense consagrada con galardones y reconocimientos. Hizo sus investigaciones de doctorado en la isla de Samoa, siendo muy joven, analizando el comportamiento y experiencias en la sexualidad de las adolescentes de la isla.

Margaret fue pareja, durante los últimos 20 años de su vida, de la también antropóloga Rhoda Metraux, a la que conoció en Nueva Guinea y con la que escribió desde 1950 a 1970 varios estudios conjuntos. Su relación fue secreta con la idea de no ensombrecer la proyección de su trabajo, pero pudieron convivir juntas en su casa de New York sin ser foco de rumores al ser las dos mujeres divociadas y con hijos.

Margaret es la responsable de que la Asociación Estadounidense para el Avance de las Ciencias condenara oficialmente cualquier discriminación LGTB dentro del mundo científico. –Hasta 1980 la homosexualidad aparecía como un trastorno en el DSM, Manual Diagnóstico de Enfermedades Mentales utilizado por los psicólogos y psiquiatras de todo el mundo. El DSM-III cambió esta concepción, influenciado por los estudios y presiones de Mead-.

El año pasado, tan pronto comenzaba el confinamiento del cual nunca antes habíamos tenido noticia, por una pandemia que ya ha arrebatado la vida de mas de 4 millones de personas, se hizo viral una respuesta de la famosa antropóloga estadounidense. Una respuesta a una pregunta de una de sus estudiantes.

Fémur de Mead, o el fémur roto

«Una estudiante le preguntó una vez a la antropóloga Margaret Mead cuál consideraba la primera señal de civilización en una cultura. La estudiante esperaba que la antropóloga hablara de anzuelos, cuencos de arcilla o piedras para afilar, pero no. Mead dijo que el primer signo de civilización en una cultura antigua es la prueba de una persona con un fémur roto y curado.

Mead explicó que en el resto del reino animal, si te rompes la pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a beber agua o cazar para alimentarte. Te conviertes en carne fresca para los depredadores. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane. Un fémur roto que se curó es la prueba de que alguien se tomó el tiempo para quedarse con el que cayó, curó la lesión, puso a la persona a salvo y lo cuidó hasta que se recuperó. «Ayudar a alguien a atravesar la dificultad es el punto de partida de la civilización», explicó Mead.

La civilización es una ayuda comunitaria.»

Las reflexiones frente al fémur de Mead, o el fémur roto son muy profundas e inocentes. La naturaleza humana tiene unos lados oscuros que en algunos momentos de la historia no hemos sabido transitar. Y eso lo podemos evidenciar hoy al rededor del mundo y en nuestro país. Un país donde las cifras oficiales, que nunca son las correctas, nos dicen que más de 21 millones de personas viven en la pobreza y 7,4 millones en pobreza extrema. Este indice, solo este indice de pobreza, nos hace ver lo equivocada que está la antropóloga. El Fémur de Mead podría ser una teoría romántica que explotar en momentos de crisis.

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