#MeToo, la historia de una campaña que cambia vidas

Foto: Las Vegas JOHN SHEARER (AP)
Foto: Las Vegas JOHN SHEARER (AP)

Por Eva Palliè

Todo comenzó el 15 de octubre de 2017 a las 15 horas 21 minutos, cuando la actriz escribió en su cuenta de lo siguiente: “if you`ve been sexually harassed or asaulted write ‘me too’ as a reply to this tweet”, que traduce algo así como “si has sido acosado o agredido sexualmente, escribe ‘yo también’ como respuesta a este tuít”. Las respuestas no se hicieron esperar, y Alyssa junto con otro puñado de mujeres empoderadas y poderosas se encargaron de hacer de caja de resonancia y extendieron el mensaje al mundo entero. Pero lo más importante, las mujeres anónimas sintieron que tenían voz en una situación tan compleja y frustrante como lo es un acoso y peor aun un abuso o asalto sexual. 

Ese tuít que se hizo famoso y sobremanera la etiqueta le dio la vuelta al mundo en horas y aún hoy después de noventa días sigue estando en la palestra pública. Para muchas mujeres esto se convirtió en símbolo de lucha y empoderamiento.  La difusión en redes sociales del hashtag   catapultada por la actriz estadounidense Alyssa Milano -cuya idea original la concibió Tarana Burke hace una década- le dio visibilidad a cientos de miles de personas (mujeres y hombres) anónimas que se animaron a relatar sus experiencias en las que fueron víctimas de abuso.

foto GettyImages

Pero esta historia nace por razones que vienen acumulándose desde hace muchos años. El mundo es de hombres, aseguran muchos críticos y críticas de nuestra sociedad y cultura, y para mí no se equivocan: los hombres tienen la creencia, basada en hechos, de que el mundo es de ellos y las demás criaturas vivimos alquiladas. Pero vinimos a demostrarles que no es así, que nosotras tenemos un puesto ganado en el universo y que tenemos los mismos derechos. La en medio de su movimiento y expresión ha evidenciado muchas cosas; entre ellas qué se puede hacer frente al Poder y a los hombres que lo ostentan. 

Los hombres con un cierto grado de poder tienden a creer que pueden quebrantar los límites y las fronteras que la sociedad y cultura imponen, y creen poder desestabilizar a la comunidad que los rodea. Pero se equivocan, porque el silencio ya no es una opción, y en todo el planeta las mujeres y hombres que se han unido a esta causa saben que tienen un arma contundente contra los predadores sexuales, y es la palabra, la denuncia. Ya no habrá ningún hombre por poderoso que sea que no se lo piense dos veces antes de tratar de abusar o violentar a una mujer. 

En Colombia también el movimiento tiene sus cabezas visibles y han aportado material al debate, como es la columna escrita por la periodista Claudia Morales, contando que ella también fue víctima de un hombre poderoso que la violó, aprovechándose de su poder. La columna es de una sugestión sublime, donde usa de manera magistral tropos retóricos para llamar nuestra atención. No da nombres, solo usa un articulo determinado que nos muestra que ese ‘Él’ puede ser cualquier hombre con mucho Poder. Claro como toda columna que contiene tanta fuerza de expresión, se presta para crear polarización, sobre todo con temas tan sensibles para la sociedad. Esperemos que el tiempo pase y nosotras las mujeres podamos seguir creando esta clase de movimientos planetarios que creen conciencia no solo a nivel colectivo sino social y cultural.  
  

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