[#Video] Explotación, precarización y secuestro simple en el Edificio LuzMarina del barrio Rosales en Bogotá

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 El Shabbat 


Colombia, una sociedad sin pudor ni respeto por las leyes, cada vez cruza umbrales más macabros y siniestros. En medio de la pandemia, una trabajadora del sector de la vigilancia privada fue esclavizada, explotada y su trabajo fue precarizado por sus empleadores en el Edificio Luz Marina, ubicado en la Carrera 1 # 84a-71 del barrio , en Bogotá. 

La persona que fue vejada responde al nombre de . A ella la obligaron a permanecer en su puesto de trabajo durante un mes; dentro del marco de la pandemia que azota al planeta, le pidieron que llevara su propia colchoneta, le ubicaron un cuarto en el sótano del edificio y le asignaron el infame horario de trabajo de 5 de la mañana a las 8 de la noche. Para su sustento diario le asignaron un estipendio de 15 mil pesos para que cubriera sus gastos alimentarios, es decir para su desayuno, almuerzo y comida.

A Edy se le murió un familiar y no pudo reunirse ni verse con sus familiares. Hoy el país e levanta indignado por esta noticia, pero más allá de la indignación debemos pedir a las autoridades que se aplique todo el peso de la ley contra las personas que sometieron a Edy Fonseca.

Elshabbat.com consultó a varios juristas y todos coinciden en afirmar que hubo secuestro simple; y tal como se señala en el artículo 168: «El que con propósitos distintos a los previstos en el artículo siguiente, arrebate, sustraiga, retenga u oculte a una persona, incurrirá en prisión de ciento noventa y dos (192) a trescientos sesenta (360) meses y multa de ochocientos (800) a mil quinientos(1500) salarios mínimos legales mensuales vigente». Además, es preciso tener en cuenta la tortura psicológica a la que fue expuesta esta mujer. Ella misma cuenta que empezó a enfermarse y a sentirse muy triste, al punto de querer morir.

Días después de comenzar a vivir allí, Fonseca pidió que la dejaran volverá su casa, así fuera por un rato, pues ella vivía con su hija y necesitaba verla. Pero no la dejaron. “Yo no entendía por qué no me dejaban ir a mi casa, si todo el día entraban y salían residentes y domiciliarios, entonces ¿yo por qué no podía salir?”, se preguntó la afectada, quien tiene unas conversaciones que ponen en evidencia los hechos.

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