Pacífico Colombiano

En el pacífico colombiano la violencia recorre el territorio

En el la violencia recorre el territorio. En la web hay vídeos donde muestran tortura por parte de grupos armados. Los líderes sociales son desaparecidos o desplazados. Los pueblos indígenas también corren la misma suerte.

En el pacífico colombiano la violencia recorre el territorio y ha venido siendo tomado a sangre y fuego por grupos armados. Que saben que este territorio es una zona estratégica para el tráfico de cocaína hacia Europa y Estados Unidos.

En el pacífico colombiano la violencia recorre el territorio y está luchando por hacer frente al conflicto y el crimen violento exacerbados por la extrema pobreza, la miseria y la negligencia. En los departamentos del Pacífico, más que en ninguna otra región del país. El acuerdo de paz de 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha sido perjudicado por las ex guerrillas disidentes. Una renaciente insurgencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN), y el auge del narcotráfico facilitado por grandes concentraciones de coca y el fácil acceso a las rutas marítimas de tráfico.

Gobierno de Iván Duque

Para el gobierno de centro-derecha del presidente Iván Duque, la respuesta más adecuada a la violencia armada en el Pacífico y otras regiones ha sido endurecer las medidas de seguridad. Este enfoque ha derivado en el asesinato de varios cabecillas requeridos por la ley, pero no ha abordado las condiciones que empujan a personas subempleadas a la delincuencia o a unirse a grupos armados. Establecer una policía y una presencia estatal estables y confiables, desmovilizar a estos grupos, cumplir las promesas del acuerdo de paz y mejorar las oportunidades educativas son medidas fundamentales para poner fin al ciclo que empuja a los jóvenes colombianos hacia la violencia armada.

Ciertos lugares como , una localidad costera en el extremo suroeste de Colombia, la ciudad portuaria de Buenaventura o el departamento del se han convertido en sinónimo de sangrientos enfrentamientos entre distintas facciones armadas. Desde el acuerdo de paz con las FARC, numerosos otros grupos –sucesores escindidos del movimiento guerrillero, el ELN, brazos locales del cartel de los Gaitanistas y otros clanes criminales– han explotado las reivindicaciones de las comunidades contra las élites políticas, brindado oportunidades en el narcotráfico u otros negocios ilegales, y empleado el poder de fuego para cooptar y coaccionar a las comunidades.

La población, en gran parte afrocolombiana e indígena, cuya tasa de pobreza ya era una de las más elevadas del país, ha pagado el costo de la guerra. Las elevadas tasas de homicidio, el desplazamiento masivo y el confinamiento forzado, la violencia sexual y el asesinato de líderes comunitarios no muestran señales de disminución.

Estado colonial español

El Estado colonial español, cuyos representantes se asentaron principalmente en el altiplano andino, descuidaron durante mucho tiempo la región del Pacífico, entregándosela a los intereses mineros que dependían de la importación de esclavos. Las comunidades afrocolombianas, y en menor medida los pueblos indígenas, conforman la mayoría de la población del Pacífico, donde el alcance del Estado y los servicios públicos siguen siendo escasos: tan solo el 0,4 por ciento de los estudiantes escolares de la región van a la universidad, comparado con el 30 por ciento a nivel nacional, y aún así faltan plazas en las universidades públicas locales. Sin embargo, la región ha experimentado una rápida transformación en un aspecto.

El puerto de Buenaventura, por el cual pasan el 60 por ciento de los bienes que entran y salen de Colombia, ha experimentado una extraordinaria modernización y expansión, transformándose en una importante fuente de ingresos fiscales. Al mismo tiempo, los residentes del área se han visto expuestos a las tasas de homicidio y desaparición forzada más elevadas del país, debido principalmente al creciente tráfico de drogas en la ciudad.

Los últimos gobiernos han admitido el continuo fracaso del enfoque del Estado hacia el Pacífico, y han prometido desarrollo local, mejoras en la infraestructura y la ampliación de los servicios públicos. El acuerdo de paz de las FARC sumó la promesa de inversiones económicas basadas en consultas públicas, así como un plan de sustitución voluntaria de cultivos de coca. En 2017, las protestas masivas contra la negligencia estatal crónica en Buenaventura paralizaron el puerto durante tres semanas y solo cesaron luego de que el gobierno prometiera otros $3,5 mil millones de dólares para el desarrollo local.

Brecha económica que divide al Pacífico del resto del país

Pero dada la magnitud de la brecha económica que divide al Pacífico del resto del país, la debilidad y corrupción de las autoridades locales, y la preferencia de ciertos funcionarios en Bogotá por las inversiones que fomentan la competitividad comercial de Colombia sin tener en cuenta su impacto local, es improbable que la región vea los frutos de estos esfuerzos en las próximas décadas.

Mientras tanto, el gobierno del presidente Duque ha optado por un enfoque más duro. Las fuerzas de seguridad han asesinado a varios líderes disidentes de las FARC, mientras que las autoridades han puesto fin a las negociaciones con el ELN.

Bogotá ha vuelto a la contrainsurgencia mediante las llamadas Zonas Estratégicas de Intervención Integral, que suponen esfuerzos civiles y militares coordinados para eliminar los grupos armados de ciertas áreas y consolidar el control estatal; Tumaco es una de las primeras de estas zonas. El gobierno ha fomentado la erradicación forzada de la coca, y está decidido a volver a la fumigación aérea.

Pero corre el riesgo de reproducir los resultados desiguales de las anteriores intervenciones a menos que logre contener el flujo de jóvenes que se unen a grupos armados buscando estatus y riqueza. Establecer un sistema de aplicación de la ley fiable en áreas violentas e infundir una mayor confianza en las instituciones estatales.

Instituciones estatales

A fin de llevar a cabo estas iniciativas, será fundamental implementar políticas que garanticen una presencia estable de la policía civil y las instituciones estatales; mejorar las oportunidades de desmovilización para los disidentes de las guerrillas o grupos criminales, como ya ha sucedido en Tumaco; cumplir las promesas del acuerdo de paz en materia de desarrollo territorial, sustitución de coca y medios de vida rurales alternativos; y garantizar un mayor acceso a la educación en una región en la que escasea la oferta educativa.

La zona del Pacífico de América Latina se destaca por ser una de las regiones de más rápido crecimiento y más pujante. Sin embargo, los habitantes de la costa de Colombia hasta ahora no han visto muchos de los beneficios del auge del comercio. Aunque sí sus desventajas. Lamentablemente, estas poblaciones están habituadas al sufrimiento y el abandono. Si las autoridades colombianas desean mejorar sus vidas, reducir la violencia desenfrenada y el desplazamiento de manera sostenible. Deberían enfocarse en reducir las causas que hacen que la vida armada parezca tan atractiva.

 

#SomoPeriferiaUrbana


[Si deseas apoyar al periodismo emergente para que siga creciendo y contribuyendo  a la sociedad, puedes hacer tu aporte en ⇒ Vaki]


Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos! No critiques, crea

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *