Opinión

En Colombia hay una agitación “prechavista” ¿ustedes le creen?

Hoy toda la derecha radical, que son todos, porque en Colombia no hay una derecha ilustrada, hasta el mismo centro hace parte de esa derecha radical que no ha hecho más que mal gobernar a un país lleno de desigualdad y violencia estatal, está creando una caja de resonancia para las elecciones del 2022. Todos saben que la única manera de ganarle al progresismo es jugar sucio. Crear fake news, hablar de Venezuela, aliarse con narcos y comprar votos. No podrán de manera limpia ganar esas elecciones.

Analistas, formadores de opinión, políticos de toda laya han empezado a atacar a Gustavo Petro. Unos con nombre propio, otros bajo epitomes de variadas formas. Están coligados cómo en las elecciones pasadas que hasta los archienemigos Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe Vélez se unieron para atajar al líder del progresismo colombiano. Y ni siquiera así pudieron ganarle. Tuvieron que comprar las elecciones y arreglar el software; de lo primero hay pruebas, de lo segundo están por salir.

La avalancha de pruebas que han salido de la compra de las elecciones es tal que ya no hay forma de ocultarlo. Faltan más pruebas por salir. Algunos saben que podría caer el Uribismo bajo el peso de la evidencia y que ya nada puede salvarlos. Sin embargo, no se rinden y siguen batallando para dejar un camino allanado para unas posible elecciones del 2022.

Por eso ya empezaron a crear el ambiente preelectoral que se intensificaran con el paso del tiempo. Federico Gutiérrez salió a atacar a Petro, lo comparó con el coronavirus, Victoria Eugenia salió a decirle mecías y que nos volveríamos como Venezuela, Carlos Fernando Galán hoy lo comparó con la derecha, Sergio Fajardo todas las semanas ataca a Petro, y el macabro líder de la derecha radical, salió a decir que estaban creando un ambiente prechavista.

¿Por qué cambiar el libreto sin ese libreto les ha funcionado? No tienen porque cambiarlo. Les ha dado resultado. No obstante toda Colombia debe saber que no podemos rendirnos, y que la campaña debe darse no con el ‘centro’, ellos ya tomaron partido. La búsqueda de fuerzas debe hacerse con los abstencionistas. E invitarlos a salir masivamente a votar por un país mejor.

Las propuestas que tiene Gustavo Petro, las luchas que ha dado contra el Establecimiento, casi en solitario es una muestra suficiente de que él es líder que debe llevar a Colombia a una transformación que nos saque de la desigualdad y pobreza en la que estamos sumidos millones de colombianos. Cómo convertirnos en Venezuela si quizá estamos peor que el país hermano. Con un presidente ilegítimo, con un fiscal de bolsillo, con un congreso cobarde, con una élite económica depredadora.

Ayer el caballito de batalla era las FARC, hoy sigue siendo Chávez y Venezuela. Pero sin esos caballitos de batalla queda al desnudo el rey. Ese es el grito: el rey está desnudo. Además es un rey corrupto y no reconocido por el pueblo. Me atrevo a afirmar que la derecha radical colombiana, que es toda, porque centro no hay, es la que tiene sumido en la pobreza al país. No es difícil llegar a esa conclusión, es esa vertiente política la que ha gobernado al país desde que fue fundado.

¿Por qué el miedo a abandonar ese camino? No hay mucho que perder. No tenemos un Estadio de bienestar que perder. Nuestra educación es una miseria, nuestra salud es infame, nuestra justicia no es solo coja sino inválida, nuestras Fuerzas Armadas violadoras de niñas y los policías persiguen pobre y ancianos.

Hablar de crear un ambiente prechavizta no solo es absurdo sino una ofensa a nuestra inteligencia. Repito, el guion les ha funcionado; sin embargo es hora de cambiar ese resultado. Y cobrarle no solo al Uribismo sino a toda la derecha radical, todo lo que sufridnos como pueblo. Mientras el fiscal Barbosa viaja a San Andrés con su familia y amigos, el pueblo aguanta hambre; mientras la vice paga fianzas de cientos de miles de dólares el pueblo no tiene educación, mientras los hijos de Uribe se forran en billete el pueblo no tiene salud.

Y si usted recorre el territorio colombiano, ya sea en la selva, en los barrios periféricos de la ciudades, en los pueblos, en las veredas, lo único que verá será desigualdad, pobreza, hambre, exclusión, violencia y olvido estatal.

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