El teléfono roto del Ministerio de Defensa

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El Shabbat 



Por El vago de los Hilos


Les confieso que, de un tiempo para acá, vengo sintiendo una morbosidad inusual cada vez que el pisa en falso y se desacredita un poco más.

Empezó mi morbo cuando el ejército mató a Dimar Torres en el Catatumbo. Recordarán ustedes que Dimar fue una persona que se acogió al proceso de paz entre las FARC y el Gobierno de Colombia, y que dejó las armas para convertirse en un importante sujeto dentro de su comunidad. En una persona proactiva, un líder, un pilar, hasta que hombres de la Fuerza de Tarea Vulcano decidieron desaparecerlo.

Parecería descabellada por completo esta hipótesis de no haber sido porque el mismo Ministerio de Defensa jugó un papel lamentable en las primeras explicaciones que se dieron a la opinión pública sobre los hechos. La primera versión oficial, apenas se alertó del homicidio, fue que se había producido la muerte de Dimar  en un accidente, por un forcejeo entre éste y el soldado homicida, toda vez que Dimar quería, aparentemente, robarle su arma de dotación.

Por supuesto, no tardó mucho el Ministro Botero en darme mi dosis de morbo, porque no contaba con que la comunidad, organizada, se había aventurado valientemente en la zona donde estaba el cadáver y había registrado en vídeo el estado en que quedó el cuerpo de Dimar.

Acto seguido, sin ruborizarse por sus lamentables justificaciones, cambió de parecer, porque estaba contra las cuerdas, y aceptó que se trató de un homicidio, a regañadientes. Todo esto aunque al principio había desautorizado al Comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano que había pedido disculpas a la comunidad directamente.

¿Qué sucedió entonces? ¿Cómo es posible que se le informe a todo un país con una verdad oficial que resulta ser desmentida tan fácil y prontamente? ¿Se trata acaso de una inocente equivocación? ¿Una especie de teléfono roto?

En parte sí. Es un secreto a voces que  las directivas de las fuerzas militares no logran garantizar el Derecho Internacional de los Derecho Humanos y que, realizados los delitos, les cuesta mucho borrar sus rastros y en consecuencia, por el desespero, terminan explicando cualquier cosa, con torpeza, estando seguros de que no pasó lo que nos dicen que pasó y cruzando los dedos para que nadie se dé cuenta de la mentira.

Pero no es solo percepción mía.

Luego del artículo del New York Times, en el que advierte con prudencia, que ciertas órdenes del General Nicacio Martínez podían dar pie a una nueva ola de asesinatos de civiles para aumentar falsas cifras de muertes en combate, el Ministerio de Defensa salió, de nuevo, bastante molesto a decir que todo era falso, una conspiración internacional de desprestigio a la fuerza pública, un montaje de la izquierda mamertoide. Pero, al ser incapaces de engañar a la opinión pública, volvieron sobre sus pasos hacia su ratonera, eliminaron un par de las cuestionadas directivas y salieron que decir que no, que los malinterpretamos, que tan bobitos, ala.

¡No se imaginan mi fascinación con ese sujeto! Un tipo que nada sabe de su cartera, encargado de nuestra seguridad, dando botes por ahí ciegamente, diciendo que los problemas agudísimos de seguridad en ciertas partes del país no son tan graves, pues se concentran exclusivamente en el hurto de la ropa que dejan secando en el patio de las casas.

No me cabe duda de que el teléfono roto existe, en que cada vez que pasa algo y exigimos una explicación, sale el Ministro a decir cualquier tontería prefabricada por la Dirección de la Fuerza Pública. El Ministro pone la cara, mientras detrás suyo intentan arreglar la cagada, si lo logran: bien por ellos, de malas por nosotros, y si no lo logran, el que queda mal es el Ministro Bufón, de quién ya no se espera nada, a quién ya no le importa pasar por tonto.

Quizás, el caso más emblemático de esta situación, fue el del homicidio del menor Rafael Caro, en Barrancabermeja. Lo mataron y se filtró un muy conveniente vídeo, que no era de los hechos, donde se ve una agresión de personas de la comunidad a los soldados del puesto de control de Lizama, para tratar de justificar la muerte del pelao.

¿Qué pasó luego? Pues como de costumbre, después de la primera “versión oficial”, salieron a la luz más vídeos y más pruebas de que los soldados de Colombia son gatillo fácil y de que prefieren matar a un pelao armado con un machete y una piedra que reducirlo y capturarlo con vida, para que el Estado lo pueda rehabilitar.

Por supuesto el Bufón sació mi morbo, de nuevo, al cambiar su primera versión oficial, por una en la que dice que realmente los disparos del fusil del militar impactaron contra el suelo, con tan mala suerte, ¡pobre!, que una esquirla sí le dio y finalmente lo mató. La culpa fue de la bala: el nuevo best seller del Ministro Bufón.

Todavía nos falta camino para conocer realmente qué pasó con todos estos casos. Mientras la justicia no se pronuncie tendremos ahí, sin rubor, al teléfono roto, diciéndonos que son puros casos aislados, que tranquilos todos.

La cosa es que, cuando todos son casos aislados, ninguno lo es.

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2 Comentarios

  1. La misma situación estamos viviendo dentro del ceno de mi hogar ya que el 16 de febrero del 2016 , fue asesinado mi hijo en el batallón Tarqui de Sogamoso ,pero como somos una familia de muy bajos recursos no tenemos nadie quién nos ayude con la investigación e información de los hechos ,cómo siempre se lavan las manos diciendo que se suicidó con un Tiro de fusil al lado izquierdo del abdomen donde terminan las costillas,y lo más grave es que en Colombia no han podido decriptar el teléfono celular ,para nosotros esta confabulado los investigadores del CTI, Medicina laboral, la fiscalía,el sargento que era el comandante en ese momento,y los compañeros de mi hijo Cristian Andrés Peña Arias (QDEP)dicen que no pueden hablar por qué están amenazados, lastimosamente ahora el reporte que dan los investigadores es que esos soldados desaparecieron por arte de magia?? Fue ejecutado ,torturado dentro de las instalaciones del batallón y fue al único soldado que le dieron tres armas de dotación en menos de seis meses que yebaba prestando su servicio militar obligatorio cómo soldado regular, acaboron con la vida de toda una familia ,no se por qué fue otro falso positivo u ejecución extrajudicial por parte de órganos del estado colombiano , Ejército nacional de Colombia. lastimosamente no pernecemos a familia pudiente ,ni políticos,ya que acudimos a RCN, CARACOL, EL PROGRAMA DE MANUEL TEODORO, para denunciar el tema y jamás lo tuvieron en cuenta, recibieron nuestros datos y que nos llamaban jummm y hasta el día de hoy todo está callado y silencioso.

  2. Me gustaría que se investigue hasta descubrir la verdad, justicia y actos de no repetición,para con mi caso en mesion ,y si alguien me puede ayudar estoy dispuesto a relacionar toda la información que tenemos sea dentro o fuera del país

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