El país que eligió la Guerra, conociendo sus efectos y métodos

Colombia eligió un gobierno que ya había gobernado, y que se metió hasta con el nido de la perra. Con ese gobierno que llegó en un no muy lejano 2002 y se fue en el 2010, conocimos y padecimos tanto que hoy a muchos nos aterra lo que está pasando y que va en aumento cada día que pasa

Alvaro Uribe, former president of Colombia, center, takes a photograph during the closing campaign rally of Ivan Duque, presidential candidate for the Democratic Center Party, not pictured, in Bogota, Colombia, on Sunday, May 20, 2018. Colombians vote in the first round of presidential elections on May 27, with a run-off vote on June 17 should no one candidate get more than 50 percent of the vote. Photographer: Mauricio Palos/Bloomberg via Getty Images



El Shabbat  



Por Alexander Quiñones-Moncaleano


Colombia eligió un gobierno que ya había gobernado, y que se metió hasta con el nido de la perra. Con ese gobierno que llegó en un no muy lejano 2002 y se fue en el 2010, conocimos y padecimos tanto que hoy a muchos nos aterra lo que está pasando y que va en aumento cada día que pasa

Colombia eligió un gobierno que ya había gobernado, y que se metió hasta con el nido de la perra. Con ese gobierno, que llegó en un no muy lejano 2002 y se fue -para su propia sorpresa- en el 2010, conocimos y padecimos tanto que hoy a muchos nos aterra lo que está pasando y que va en aumento cada día. El país tenía la posibilidad, y puedo decir que hasta la probabilidad, de no dejar que Uribe llegara al poder nuevamente y con él la guerra, la violencia y la sangre de inocentes. Pero como dicen por ahí, la cadena siempre se rompe por el eslabón más frágil. Es así como volvió al poder, y en lo que llevan de estar en La Nariño, los asesinatos de líderes sociales, no solo sigan, sino que van in crescendo. El presidente Duque parece, a los ojos de muchos, una marioneta en manos de un prestidigitador del mal, que solo quiere tener amarrado al tigre, para utilizar la metáfora que utilizó el columnista Antonio Caballero.

La campaña presidencial estuvo reñida pero toda la derecha se alineó para atajar al pírrico y solitario Gustavo Petro. Para mí, la contienda era contra Uribe Vélez. Y fuera cual fuera su contrincante yo votaría por él. Pero así no pensaron los 10 millones y punta que votaron por Uribe, ni mucho menos aquellos que votaron en blanco, cosa que fue mucho más contraproducente, pues un uribista al menos tiene una postura definida y sabemos a qué atenernos con ellos. Pero esto no sucede con saltimbanquis como Daniel Samper Ospina que posan de personas críticas y hasta de opositores del uribismo y terminan siendo sus aliados mejor dispuestos a ayudarlos a llegar al poder y hasta a encadenarse a él. Para personajes como Alejandro Gaviria y Daniel Samper Ospina, Gustavo Petro era solo una punta de los extremos, y preferían votar en blanco y así consolidar el poder electoral de los uribistas que darle la oportunidad a una nueva y no sabemos si diferente forma de gobierno. Así lo hizo también el “profesor” Sergio Fajardo, que se ha mostrado más uribista que José Obdulio.

Es una pena que Colombia haya escogido un grupo político que tiene como bandera la guerra, y para el cual el despojo, la violencia, la mermelada, la sangre y la censura son forma de ser y estar en el mundo. Los tibios siguen defendiéndose y diciendo que se afirman en su posición de haber votado en blanco. Claro que tienen todo el derecho a elegir la opción que prefieran, eso hace parte de la democracia y así debemos aceptarlo. Sin embargo, cómo es posible justificar que Uribe Vélez y Gustavo Petro sean lo mismo. Al actual gobierno le importan un bledo los líderes sociales, y no ha activado los protocolos que deben activarse para que esta matanza pare. Por el contrario, ha nombrado a cada inepto en los cargos de relevancia para así pagar favores, y fortalecer la burocracia como manera de gobernar con mejor capacidad de maniobra. Así, tienen en el IGAC a Eva María Uribe, que al parecer está implicada en la Operación Dragón. Nos quieren meter en una guerra en la que solo va a matar más inocentes de los que ya tienen encima. Ellos fueron los de los falsos positivos. Sí, Uribe Vélez, está siendo investigado por las diez mil ejecuciones extrajudiciales que se cometieron en la mal llamada Seguridad Democrática. Y varios de sus generales ya fueron condenados. Con Uribe pareciera aplicar el dicho que todos los caminos conducen a la violencia.

El señor Uribe Vélez tiene vínculos con paramilitarismo, mafia y narcotráfico. Ha tenido negocios por ejemplo con el clan Gallón, con los Castaño y con Chupeta. El alemán también ha declarado que ha financiado sus campañas. También podemos hablar de quién le abrió las puertas a la multinacional del crimen Odebrecht. Estamos en un gobierno que nos tiene ad portas de servir como patio trasero para que las tropas norteamericanas vayan por el régimen de Nicolás Maduro. Así llegaron al poder, infundiendo miedo con el vecino, así siguen gobernando, inmiscuyéndose en los asuntos que solo les competen a los venezolanos. El asunto que se nos viene encima si servimos de patio trasero de las tropas norteamericanas, como lo anunció ayer Bolton, es tan grave que nos pone en peligro inminente y además viola la constitución colombiana. Se pueden imaginar una guerra que no solo va llevar sangre y muerte al vecino, sino también a nuestros connacionales. Eso es infame y deplorable. Pero según el crítico del uribismo, Daniel Samper Ospina, Petro era la misma cara de una misma moneda.

Las pruebas están dadas y los hechos nos han demostrado que Uribe Vélez es el peor de los males para Colombia. Incita y convoca a sus seguidores a que hagan de la guerra un lema de vida: así ellos seguirán repitiendo “plomo es lo que hay” o “te quitas esa camiseta o te pelamos”. Uribe Vélez apela a las emociones primarias y más antiguas del ser humano para seguir cabalgando su tigre sin que ese mismo tigre lo devore al instante que deje de cabalgar.

Los bienpensantes podrán seguir defendiendo el voto en blanco y argumentar que Álvaro Uribe y Gustavo Petro son dos caras de una misma moneda. Sin embargo, la guerra, la violencia y la sangre les demostrarán que se equivocaron; a mi parecer se equivocaron con toda la intención y la conciencia de clase que los acompaña y les ha dado los privilegios de los que gozan. Ellos serán los primeros en sacar a sus hijos si la guerra se recrudece con el país vecino.

Sabemos que ahora saldrá el Uribismo a hablar de guerra humanitaria, de libertad para un pueblo oprimido. Pero sabemos también que a Trump le importan un bledo la vida y dignidad del pueblo latinoamericano, ellos vienen por el petróleo, como lo anunció en el video que le dejé arriba.

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