Estados Unidos

El nombramiento de Amy Coney Barrett en la Corte Suprema de Justicia de EU. ¿Por qué tanto escándalo con este tema?


Tomado de un hilo de la profesora  Sandra Botero, PhD


El día 26 de octubre de 2020 se hizo oficial el nombramiento de Amy Coney Barrett CSJ en la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. ¿Por qué tanto escándalo con este tema? En este nombramiento convergen dos procesos: un esfuerzo por transformar el poder judicial y la erosión de la democracia en Estados Unidos. Vamos a referirnos a estos dos asuntos.

Sobre el proceso de cambio del Poder Judicial podemos afirmar que la llegada de Barrett a la Corte Suprema de Justicia es el momento culmen de un esfuerzo de décadas de varios grupos por hacer de la corte y de los tribunales federales instituciones más conservadoras. Con su llegada se consolida el bloque conservador en una corte politizada.

Los motores de ese esfuerzo son dos: la Federalist Society y el Movimiento Cristiano Conservador. Hay un libro clave para entender a la FedS (una organización con más de 60,000 miembros que ha reconfigurado la cultura legal en EU) escrito por Amanda Hollis Brusky.

Ahora bien, para entender la agenda del movimiento cristiano conservador, hay una entrevista con Marjorie Dannenfelser que es clave. El objetivo del movimiento es echar para atrás el fallo de la Corte Suprema de Justicia que legalizó el aborto y han hecho de la selección de magistrados anti-aborto su prioridad. La entrevista puede verse en el siguiente enlace: A History Opening for anti-Abortion Activists

La alianza de estos dos grupos (Federalist Society y Movimiento Cristiano Conservador) es inestable, pero efectiva. La FS funciona como el filtro por el que todo abogado conservador debe pasar. El movimiento cristiano provee el músculo político  a cambio de compromiso irrestricto contra el aborto: The sudden resurgence of the conservative legal movement

Amy Coney Barrett es una candidata con credenciales impecables que cumple los requerimientos de estas dos coaliciones. Su nombramiento es ya el tercero que ha hecho Trump para la Corte Suprema de Justicia. Éstos son nombramientos vitalicios. Para entender este asunto, sugerimos la lectura de Amy Coney Barrett is a constitutional ‘originalist’ – but what does it mean?

El proyecto de incrementar influencia de los conservadores en el poder judicial necesita de aliados políticos, dado que los nombramientos pasan por Senado. Estos aliados los encontró Barret en McConnell &Trump. Es aquí donde el esfuerzo por transformar el poder judicial confluye con erosión de la democracia gringa.

Para hacer realidad la promesa de nombrar jueces y juezas eminentemente anti-aborto y conservadores a la Corte Suprema y cambiar también la composición del poder judicial federal se han violado, o estirado hasta hacer irreconocibles, normas y procedimientos democráticos. Especialmente en la Corte Suprema, que tiene nueve miembros, quienes sirven términos vitalicios. El proceso de selección arranca cuando el presidente selecciona a un candidato, que se somete a aprobación del Senado. El Senado (por mayoría simple) aprueba o rechaza.

Cuando Obama estaba en su último año, murió el juez Scalia. Obama nominó su candidato y McConnell (líder de la mayoría republicana en el Senado) se negó a darle trámite a la nominación. En su concepto, era año electoral, y debía dejarse esa nominación en manos del ganador.

Al rehusarse a considerar el candidato de Obama, McConnell rompió con una regla informal de la democracia. Y para acabar de ajustar, no tuvo problemas en hacer exactamente lo opuesto este año, confirmando a Barrett, quien se posesionó a solo una semana de las elecciones.
En paralelo, McConnell frenó durante el segundo periodo de Obama la confirmación de jueces federales que este propuso. Desde que Trump llegó, bajo el liderazgo de McConnell, la mayoría republicana ha aprobado con diligencia las nominaciones hechas por Trump. Aquí incluimos otro artículo sugerido:How Trump compares with other recent presidents in appointing federal judges
Las maniobras de McConnell para transformar el Poder Judicial violan normas democráticas. Esas “jugadas”,que los demócratas también han hecho, pero de las cuales McConell es gran protagonista, debilitan las instituciones. En el libro de Levitsky y Ziblatt Como mueren las democracias queda claro que saltarse reglas de juego es una gran amenaza  para la democracia.
El nombramiento de Barrett consolida el proyecto conservador, es controversial y enfurece a los demócratas. En un contexto de mucha inestabilidad, pone sobre la mesa la posibilidad real de que los Demócratas tomen medidas extremas (poco democráticas) para tratar de ajustar cuentas.
En el corto plazo, todo depende de la elección de la próxima semana. Si Biden gana y los Demócratas tienen mayorías en Senado, la opción nuclear que las bases demócratas piden cada vez con más ahínco es expandir el número de jueces/juezas en la corte “court packing”: Court-packing, Democrats’ nuclear option for the Supreme Court, explained
Pero es difícil hacer “court packing” y Biden no ha prometido nada. Su “diplomática” propuesta de reforma es una comisión bipartidista que haga recomendaciones sobre reformas a la Corte Suprema. Pero el gran problema de esta salida es que demandaría mucho tiempo. Y la gente del partido Demócrata está muy molesta. Ver más en: Joe Biden propone reformar la Corte Suprema
En cualquier escenario, la democracia gringa está en crisis y en grave peligro.

Recomiendo este texto para entender ese proceso de erosión en su largo aliento:  cambridge.org/core/journals/

1. doi.org/10.1017/S15375 2. nytimes.com/2020/10/23/opi 3. va la caratula de “Four Threats”, libro que no he leído, pero está en mi lista

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