Opinión

El Neoliberalismo VIP de Luis Alberto Moreno y sus socios: historia oculta de Chambacú


Por Casandro Martell @CasandroMartell


El VIP de Luis Alberto Moreno y sus socios: historia oculta de Chambacú

Porque Dios es blanco, su herencia no podrá ser sino blanca por los siglos de los siglos…. El deber del negro, es redimir su salvajismo pagano por intermedio de la esclavitud y el debido ejercicio de su inferioridad natural, pero lejos de su tierra

Por esta estúpida concepción religiosa, a los ancestros africanos de los chambaculeros, los trajeron desde tan lejos al continente americano y junto con ellos, un sin fin de costumbres y prácticas nativas.

Para fines de 1920, la isla de Chambacú estaba habitada por unos pocos negros,  provenientes de los barrios más pobres de . Era un pedazo grande de tierra separado del centro de la ciudad. Unos cuantos pozos estrechos, pequeñas lagunas, caños y un montón de manglares les obligó a construir  un puente de tablas rústicas para llegar al centro de la ciudad. Todo esto, le daba a la isla, un ambiente poco agradable para habitar.

Chambacú

El terreno había pertenecido al expresidente Rafael Núñez, quien en un momento de inusitada  generosidad, lo entregó a titulo de compensación laboral a uno de sus sirvientes negros. Con el tiempo, la isla no solo quedó bajo la tutela de la alcaldía municipal sino, que además se fue congestionando debido a la llegada de cientos de afros, descendientes de los más de 125000 esclavos que trajeron los portugueses entre 1595 y 1640. La necesidad de espacio, los obligó a rellenar los caños, pozos y lagunas, con toda clase de desperdicios, escombros, basuras y sobre todo de cáscaras de arroz que provenían de una planta cercana.

Entonces ahora, la isla resultó tan pegada al Centro Histórico, que incluso las viviendas o cambuches usaron las murallas como paredes. Esta estrecha aproximación se convirtió en un repugnante vecino para la clase media cartagenera y obvio, para las elites de las familias que se consideraban herederas de la sangre azul de aquellos criollos originarios de la fusión entre nativos y españoles.

Para ellos, Chambacú no era otra cosa que en un tugurio de mierda, y lo califico así, porque en el sitio no existían servicios públicos, ni escuelas, ni dispensarios de salud, ni nada; simplemente era un terreno inhóspito que solo esa raza de niches sufridos y explotados se atrevió por pura necesidad a buscarlo como refugio y, de verdad, que no tuvieron otra alternativa.  

“Asiento de Negros”

“Asiento de Negros” fue el nombre que le dieron los españoles  a las franquicias  o S.A.S de la época, que otorgaban licencias para la trata de esclavos.

 EN 1955, ya residían en el lugar 1200 familias. Vivían en miserables casuchas fabricadas con pedazos de madera, plásticos y cartones donde venían las mercancías  desembarcadas por el mismo puerto que utilizaron los esclavistas que importaron a sus ancestros. Llegaron encadenados para ser vendidos como productos del modelo de emprendimiento de las clases dominantes de la época, conocido con el término de licencias o permisos que otorgaba la corona española.

“Asiento de Negros”, fue el nombre que le dieron a los concesiones de los que compraron los derechos de estas licencias para la asquerosa venta de seres humanos de raza negra. Las licencias fueron adjudicadas en primera instancia a los conquistadores, en segundo lugar a los funcionarios públicos de la corona, un tercero y deshonroso sitio para los curas católicos, los ingenieros y arquitectos de la época también recibieron muchas, las murallas, casas y fortines que hoy, son patrimonio de la humanidad, dan testimonio de aquella sangre roja de los hombres negros que murieron construyéndolas. 

En este año de 1955 la situación no era muy diferente: las enfermedades, el analfabetismo, la pobreza, la ausencia total de las autoridades departamentales y por consiguiente del Estado, eran la marca que teñía de horror a esta comunidad de vendedores ambulantes, albañiles, en general de rebuscadores  del pan diario. Igualmente en este año los chambaculeros, se volvieron un estorbo serio para los que iniciaban el montaje de empresas de turismo. El maldito “barrio  maluco de negros miserables”… ¡Debía ser extirpado! Por tal razón, algunos políticos y familias de la oligarquía cartagenera decidieron promover un proyecto para desalojarlos.

El Acuerdo

 Pero fue hasta 1971, que llegaron a un acuerdo, pudieron erradicarlos y situar a los que no representaban algún peligro en cinco guetos alejados del centro de la ciudad. A los que el ICT, (Instituto de Crédito Territorial) determinó como una amenaza para la sociedad los ubicaron en un terreno a 10 kilómetros de distancia, sin servicios públicos, sin escuelas y sin un registro de propiedad. Las condiciones de mejorar nunca aparecieron, las esperanzas de esta población de negros de alcanzar educación y salud, de nuevo se vieron frustradas.

Lejos de la ciudad ya no incomodaban pero, tampoco ya nadie veía sus necesidades. Fue así, que el barrio de Chambacú pasó de nuevo a manos de la alcaldía no obstante, esta lo dejó abandonado con solo intenciones de construir viviendas de interés social dibujadas en papeles oficiales. A pesar de todo, de Chambacú emergieron sobresalientes figuras como Pambelé, Rodrigo Valdez, Petronia Martínez; negros y mulatos de una etnia maravillosa que ejemplariza lo que podría salir de una Colombia que de verdad fuera inclusiva, no discriminadora, gobernada por verdaderos demócratas y no por finqueros despojadores.

Aparecen los nuevos chulos, los nuevos esclavistas Neoliberales del siglo XX y XXI, con la implementación de las técnicas de la corrupción politiquera y las decadentes y fracasadas formulas económicas de Harvard que favorecen a pocos

Luis Alberto Moren educado para robar y defraudar

 Veinte años después en 1990, surgió en el escenario chambaculero, un gringo de 38 años nacido en la ciudad de Filadelfia; un profesional maestro en administración de empresas, uno de esos hijos de políticos ricos que educan y acondicionan de niños, con todos los juguetes indispensables, para robar y defraudar técnica y profesionalmente al erario y a todo aquel que se deje: Luis Alberto Moreno, el hijo de un godo exfuncionario del gobierno de Misael Pastrana.

Había sido nombrado por César Gaviria como Ministro de Desarrollo, cargo que aprovechó en ese momento, para de inmediato y sin perdida de tiempo, nombrar a un amigo suyo como gerente del INURBE (Instituto Nacional de Vivienda de Interés Social) Héctor García Romero, hermano del “Gordo” García Romero (condenado a 40 años de cárcel por la masacre de Macayepo que dejo 66 campesinos muertos y 246 familias desplazadas)  los dos hermanos cuñados de Piedad Zucardi, acusada de paramilitarismo y esposa del tercer hermano Juan José García Romero, también condenado por desvíos de fondos parlamentarios.

En resumen, Moreno era socio y amigo intimo de una de las familias o clanes más corruptas, poderosas y peligrosas de Bolívar y Sucre.

Moreno & Co.

Moreno, y su amigo Héctor García Romero, desde hacía algún tiempo querían la tierra de Chambacú, para desarrollar un proyecto de construcción prueba de esto fue, que el mismo García envió años atrás, una propuesta de compra a la alcaldía municipal la cual,  por azares de la política, nunca contestaron.

El cargo de Ministro de Desarrollo le dio a Moreno el papayaso que requirió para iniciar el plan que les permitió adueñarse de la tierra donde de nuevo ya habitaban 35 familias poseedoras de títulos reales de propiedad. Moreno y el nuevo gerente del INURBE, no estaban solos, el alcalde de Cartagena en ese momento, por magia y “coincidencia”, resultó ser el primo de Héctor García:   

Ahora, con Gabriel García en la alcaldía y Héctor García en el INURBE, dos fichas en posiciones estratégicas, el plan de Moreno se cocinaría de forma fácil. Gracias a maniobras oscuras de evidente, técnica de corrupción política y administrativa, este alcalde, también un corrupto con prontuario, consiguió que el concejo le aprobara el cambio de destinación del uso del suelo a las tierras de Chambacú.

Chambacú de Indias S.A

De tal manera, que en 1993 el terreno se partió en dos grandes zonas: una de parques se le entregó generosamente al INURBE de Cartagena. La otra zona, llamada de construcciones, se vendió, luego del avaluó efectuado por la firma Araujo y Segovia. (propiedad de Alberto Araujo padre de Fernando Araujo) En febrero de 1995 durante el gobierno de Samper, al Consorcio Chambacú de Indias S.A del que eran socios: Fernando Araujo, Rafael Pérez Lequerica, Luis Alberto Moreno, Héctor García Romero, Martha Abondano de García, entre otros.

Con este pastel dentro del horno, comenzó  el proceso del desalojo de las 35 familias, legítimas propietarias de los terrenos. Durante algunos meses, los Chambaculeros defendieron su tierra  armados de coraje y valentía, aún los niños se equiparon con palos para enfrentar las fuerzas del poder de la corrupción sin embargo, todo fue inútil; en 1996 militares, tanquetas y helicópteros los desalojaron a la fuerza; fueron asentados en 3 hectáreas de tierra llamadas Papayal, donde también y por influencia de Araujo, los registros de propiedad desaparecieron del Agustín Codazzi.

En la actualidad, esta población de afrodescendientes la esconden los políticos y el propio Estado en la enorme cantidad de tugurios de miseria que se encuentran en la Cartagena profunda que no es turística sino un patrimonio de verguenza de la humanidad.

Moreno y sus secuaces, actuaron de la misma manera que los antiguos esclavistas, cambiaron las cadenas por la técnica profesional del robo de los que ejercen el poder. El nombre de la empresa española “Asiento de Negros” la sustituyeron por Chambacú de Indias S.A.

El premio, la impunidad y la continuidad 

Tras el despojo de la tierra de Chambacú y, pasados muchos años, por fin existe un parque con el nombre poético de “Espíritu del Manglar” en la zona destinada para tal propósito, al menos con naturaleza y servicio a la comunidad se intenta reivindicar la agresión de aquellos raizales heridos y despojados.

En la otra zona, la de los mercaderes de la corrupción, se erige el llamado “Edificio Inteligente”, un nombre que no deja de ser una paradoja que alaba la genialidad de tramposos de sus dueños y gestores. Encima del robo técnico de tierras, estos profesionales negreros, racistas, despojadores, gozan hoy de impunidad y buen nombre. Ahora construyen a través de toda la franja costera de la zona norte de Cartagena, condominios y casas lujosas de descanso.

En la aldea Arroyo de Piedra, un corregimiento con más de 3500 lugareños, la mayoría pescadores ancestrales del cangrejo azul, tienen a 100 metros de sus casas de madera y sus corrales de cerdos, 33 casas lujosas de 250 metros cuadrados, cada una con un valor superior a los mil millones de pesos; hacen parte de un condominio con canchas de golf y tenis, la mayor parte de ellas se vendieron a extranjeros.

La aldea Arroyo de Piedra

Es muy probable que en poco tiempo esta aldea Arroyo de Piedra y el corregimiento de Manzanillo del Mar, donde se construyen 1000 casas de ultralujo y donde también Donald Trump compró 1200 hectáreas, se conviertan al igual que aconteció en Chambacú, en un estorbo que erradicarán con tecnicismos políticos, para extender el llamado desarrollo empresarial que trae progreso, a costa del desprogreso, del sufrimiento y pobreza absoluta de los afrodescendientes y el arrasamiento de nuestro bello y preciado ecosistema.

Mientras tanto, esta mafia de los García Romero, sigue publicitando en las redes sociales en inglés sus empresas de construcción, cual excelsos hombres de negocios. Viven en lujosos apartamentos y mansiones frente al mar como si nada hubiera pasado, seguramente tiran sus cuerpos fofos y regordetes en la arena para que una negra chambaculera les de masajes de cuarenta mil pesos que sin duda, primero han regateado.

Otros, fueron premiados por sus jefes políticos en cargos que de algún modo limpiaron sus conciencias y lavaron a base de cloro su imagen ante la comunidad internacional. Fernando Araujo, por ejemplo, además de que fue exonerado de su responsabilidad en este caso de corrupción: primero fue nombrado Ministro de Desarrollo en el gobierno de Pastrana y aunque con su secuestro vivió de algún modo en carne propia las torturas y desarraigo a las que sometió a los hombres, mujeres, ancianos y niños de Chambacú, Álvaro Uribe le recompensó su estadía en las selvas colombianas, nombrándolo Ministro de Relaciones Exteriores.

En la actualidad continúa siendo un prestante empresario billonario, de los superintocables Araujo Merlano de los Panamá Papers, que tuvo la desfachatez y el descaro de aspirar a la alcaldía de Cartagena, confiado en que, las mismas familias de negros que siguen viviendo en condiciones de extrema pobreza y analfabetismo, dieran su voto a favor de un malnacido de la hipócrita sociedad de sangre azul cartagenera.

BID

Luis Alberto Moreno es un caso excepcional, también fue exonerado por nuestra justicia, incluso César Gaviria recompensó su pecado de Chambacú, gestionando un intenso lobby para que los gringos lo apoyaran hacia la presidencia del BID, (Banco Interamericano de Desarrollo) nada difícil, debido entre otras cosas, a su nacionalidad norteamericana y al éxito que ante la nación más consumidora de droga, demostró Gaviria con la muerte de Escobar.

Durante quince años y, claro, con la plata del BID, no gratis y con intereses, Moreno, ha hecho una exhibición de su talante de luchador incansable por la erradicación de la pobreza, equidad en los sistemas de salud, desarrollo de infraestructura, etc.

Cuando escuchamos a un tipo considerado importante para el conjunto de organizaciones financieras creadas por el Neoliberalismo, dizque para apoyar el desarrollo de los países llamados emergentes, pronunciar frases como: Legado de los Pueblos • Construir Sociedades Justas e Incluyentes • Desafíos ante la Revolución Tecnológica • Motor del Desarrollo Económico y Cultural • Instrumento Innovador • Solventando la Falta de Recursos • Iniciativa para el Bienestar Social y la Salud Pública • Provisión Confiable de Agua Potable y Saneamiento • Innovación ante los Desafíos de un Mundo Libre… de verdad que uno queda boquiabierto y convencido que dentro de este pequeño cuerpo de apariencia infantil, vive un verdadero líder demócrata.

Un hombre sin antecedentes racistas, un Robin Hood de las familias raizales, un impoluto sin prontuario criminal por cuya cabeza jamás caminó una sola idea de desalojar familias completas, robarles sus tierras y echarlos a vivir, hasta este año del Covid, como ratas en medio de la pobreza e insalubridad; el hombre que muchos se atreven a proponer como candidato presidencial de un país doblegado, sometido y miedoso al cambio, razones que posiblemente justifican el liderazgo de este clase de personajes repletos de buena retórica y semántica engañosa, innovadores pero, en las técnicas de progreso y enriquecimiento personal.

El Cierre

Debo terminar esta nota con el mismo gancho de introducción. Sencilla y escuetamente porque en 425 años de gobiernos conservadores tinturados de liberalismo y socialización, solo las caras han cambiado otros apellidos siguen existiendo con los mismos prototipos de: Morenos, Araujos, Garcías, Ordosgoitías, Taboadas, Martínez, Panizzas, Anayas, Pérez, Arabias, Hoyos, Maldonados, Merlanos, Segovias, Gavirias, Samperes, Pastranas, Uribes, Chares, Gerleins, Gneccos, Zuñigas, Nogueras, etc.

Porque Dios es blanco, su herencia no podrá ser sino blanca por los siglos de los siglos…. El deber del negro, es redimir su salvajismo pagano por intermedio de la esclavitud y el debido ejercicio de su inferioridad natural, pero lejos de su tierra.

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