Política

El Candidato psicópata, Por quién votar en estas elecciones



El Shabbat



por Juan Trujillo Cabrera


¿Por quién votar en estas elecciones? Si bien muchos tienen definido a su candidato y nada les hará variar de opinión, cada día crece la población que se toma mayor tiempo para meditar sobre su voto.

Desde que Robert Hare publicó su libro Serpientes vestidas de traje, ha venido ganando espacio en las democracias más maduras un nuevo criterio para tener en cuenta al momento de elegir: la salud mental del postulante. Hoy hay voces fuertes que reclaman hacer públicas las historias clínicas en que se incluya un perfil neuropsicológico de las personas que aspiran a ocupar cargos públicos. Y es que, según Hare, gran número de personas que encajan dentro de la condición clínica de psicópata, alcanzan altos cargos en la política. Con su investigación se han ampliado las modalidades de psicopatía, puesto que se consideraba solamente al asesino despiadado, desarraigado y frustrado de la vida, pero hay muchas más.

Un ejemplo de ello sería el subversivo que se ha levantado con actos terroristas contra la población civil y el Estado. Una vez reincorporado al trajín electoral, sería el candidato al que en mayor medida habría que temer, por su pasado como extremista mortífero.

En cuanto al psicópata de élite o cuello blanco, Hare sostiene que pertenece al grupo de los depredadores sociales exitosos, que nunca se ensucian las manos porque su comportamiento es más sofisticado, pasan desapercibidos y pueden llegar a dirigir a un país. Lo que los identifica es su apetito insaciable por el poder y el dinero, acompañado de acciones dirigidas a perjudicar a los demás, proceso en el que disfrutan del daño que ocasionan al mayor número de personas posible.

Sin embargo, Hare se ha mostrado escéptico con respecto a la posibilidad de que quienes quieran ejercer el poder acepten practicarse exámenes. Desde el propio Establecimiento habría muchos intereses para impedirlo. Por tanto, considera que la mejor solución para superar la Patocracia (el gobierno de los psicópatas), es que los votantes nos eduquemos sobre ciertos rasgos generales, con el fin de evaluar a los candidatos.

Una ventaja inicial para llevar a cabo esta tarea o martes que la mayoría de los candidatos son viejos conocidos de la sociedad -incluso desde niños-, por lo que su vida privada, familiar y profesional, ha estado expuesta por años al público.

Por el contrario, el candidato nuevo, que realiza una carrera meteórica y su exposición ha sido mínima, sería una verdadera ruleta rusa, ya que solo se conocería su careta acompañada de un encantador y envolvente discurso. Por tanto, elegir al candidato desconocido es un enorme riesgo.

Según el Test de Hare los diferentes perfiles del candidato psicópata son:

El que ha estado involucrado en actividades criminales, como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, fraudes y toda clase de corrupción.

El candidato con sentimiento de superioridad moral sobre la especie humana. Que imparte catequesis y dogmas de comportamiento individual.

El candidato que desprovee a las personas de los rasgos que le permiten ser sus semejantes. Esto le autoriza a humillar y torturar a quienes considera diferentes.

El manipulador, que utiliza la mentira como su principal herramienta proselitista.Tergiversa el contexto, con falta de preocupación real por el dolor de las víctimas.

El incitador: Apela a la indignación y rabia del público, en vez de resolver las crisis con comprensión.

El candidato inestable, que salta de ideología o partido fácilmente. En cada periodo electoral se le ve cambiando de militancia.

El que expresa su irritabilidad en público, amenazando y agrediendo física o verbalmente a sus subalternos y opositores, con descontrol de su temperamento.

El voraz e insaciable sexualmente, que carece de escrúpulos en la elección de su pareja de turno, desde un infante hasta cualquier otra persona sin consideración alguna. Fuerza a otros a la actividad sexual y presume de sus explotaciones.

El que siempre niega su responsabilidad y nunca aceptará equivocación alguna. De ser requerido por la Justicia o para acatar un fallo judicial, escapará a la primera oportunidad.

El Test de Hare tiene más factores de valoración. También otros neurólogos han establecido nuevas escalas de medición. Pero los anteriores son los criterios generalmente aceptados.

Lo que más dificultaría la decisión, sería la autoidentificación que el lector pueda sentir con esos rasgos de psicopatía del candidato. Es decir, cuando se simpatiza con un sistema enfermo, que idolatra la personalidad psicopática, aquella que arrasa con recursos y seres, en una constante acumulación egoísta de riqueza y poder.

Entonces, en una Patocracia, ¿por quién votar en estas elecciones?

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