El Bajo Cauca Antioqueño sumido en una violencia sin fin: Alerta de reclutamiento de menores en Tarazá

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 El Shabbat 



Estamos presenciando el recrudecimiento de la violencia y el regreso de la violencia a todas las zonas de Colombia. El Bajo Cauca Antioqueño sumido en una violencia sin fin que se recrudece día con día. El día 29 de diciembre Ariel Ávila salió a hacer una denuncia pública que rezaba: «Urgente: Hace unas días apareció sobre el río Nechí una cabeza cortada, al lado un aviso de los Caparrapos. Hoy me llaman campesinos y envían fotos: en El Doce municipio de Taraza, y en La Caucana hay grupo de 20 hombres armados censando niños y se van a llevar a varios de ellos»

Esto en medio de una guerra por el control del territorio que comprende todo el Bajo Cauca Antioqueño. Esta guerra la están librando el Clan del Golfo contra los Caparrapos. Y tienen sumidos a los pobladores de esta región en el desplazamiento, la muerte y la incertidumbre, y cubierto por un Estado invisible e inviable que al parecer no quiere o no puede hacer nada ante toda esta guerra fratricida.

Cabe aclarar que el frente o bloque Virgilio Peralta Arenas es conocido también como los Caparros o Caparrapos y que las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC, también se les conoce como Clan del Golfo o Águilas Negras.

paramilitares-Menores

La presencia de los grupos armados en el Bajo Cauca es continua por  las áreas de economía de minera legal e ilegal, el control de territorio y los corredores que permiten el acceso a la costa caribe, al Urabá Antioqueño y a la Costa Pacífica, los cuales han sido utilizados como rutas de narcotráfico. En Tarazá. El Nudo del Paramillo es su objetivo fuerte. ¿Por qué? Por las grandes extensiones de cultivos de hoja de coca que hay en él (se extiende por Peque, Dabeiba, Ituango, Montelíbano y Tierralta) en las regiones aledañas a ese Parque Nacional y las rutas que dan acceso al mismo.

 

La alerta lanzada por la comunidad y trasmitida por varios formadores de opinión y estudiosos del conflicto armado es preocupante. La violencia está in crescendo y la vida de toda la comunidad está en permanente peligro. Pueblos, caseríos y territorios que parecen zonas fantasmas abandonadas por sus pobladores. La Caucana/Tarazá es hoy una vereda fantasma como lo anunció el 289/12/2019 TeleAntioquia:

Diferentes aspectos confluyen en la guerra que se recrudece en el Bajo Cauca, en el Nordeste y Urabá antioqueños y el sur de Córdoba. La minería de oro y el narcotráfico son el objetivo, la meta, la joya de la corona. Por décadas, las AGC han tenido el dominio hegemónico en esa región. Los Caparros ahora quieren hacerse a ese control.

[¿Quiénes Son Los Caparrapos? ‘Una Estructura Criminal Que Se Adapta’]

Para conseguirlo han tenido muchos factores a su favor. Entre ellos los golpes que la Fuerza Pública ha asestado a las AGC, la desmovilización de las Farc-EP y el posterior reacomodo por parte de sus disidencias y la llegada de los carteles de la droga mexicanos al país.

Desde 2016 los Caparros empezaron a enfrentarse a las AGC, les declararon la guerra. Afirman las autoridades que en principio estaban ubicados en el corregimiento El Guáimaro, de Tarazá, de allí pasaron a La Caucana, también de Tarazá, y ahora pretenden el dominio en todo ese municipio. De allí que estén asesinando sin compasión ni piedad a todos los motociclistas que pasan por ese territorio en las noches, según explicó la Policía. Se han expandido a sectores rurales de Cáceres, El Bagre y Caucasia, en el Bajo Cauca; en Remedios y Segovia, en el Nordeste, y en Montelíbano y Tierralta, del sur de Córdoba.

Su fortalecimiento militar crece exponencialmente, pero son un híbrido que probablemente desaparezca cuando las AGC no existan y las disidencias logren tomar fuerza. Los mexicanos los apoyan con abundante dinero y con armas, pero los Manitos no van por el oro; quieren la droga. También el BVPA recibe ayuda del Eln y las disidencias de las Farc, de los frentes 5, 18 y 36. Esta alianza tiene como objeto combatir a un enemigo común: las AGC y retomar rutas y controlar la minería de oro.

¿Por qué mexicanos?

Explica InSight Crime que la presencia de carteles mexicanos en Colombia obedecería a que la cara del narcotráfico cambió. Ya no hay un solo cartel que controle la cadena del comercio y cada eslabón de producción y tráfico está en manos de grupos de menor tamaño. No vienen entonces a establecerse en el país, sino a buscar nuevos socios, tras la desmovilización de las Farc y el debilitamiento de grupos de origen paramilitar como las AGC, con quienes hacían grandes negocios.

Grupos de hasta diez mexicanos de los carteles Sinaloa, Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Zetas hacen presencia no solo en Antioquia sino también en Córdoba, Nariño, Meta, Norte de Santander, Guaviare, Vichada, Cundinamarca y Valle del Cauca, en las zonas con mayor concentración de cultivos de coca y en los puertos. Hablan con armas y dinero, muchos dólares, y su objetivo es garantizar que el producto llegue hasta ellos. También estarían intentando establecer negocios en Venezuela y a través de ese país llevar la droga a Europa.

Específicamente, el Cartel Jalisco Nueva Generación, CJNG, es el que estaría apoyando a los Caparros o Caparrapos. Esta teoría tiene como soporte, además de la investigación de las autoridades colombianas, mexicanas y de los Estados Unidos, los grafitis que fueron pintados en Segovia y Remedios en 2017 y 2018 y que decían: “Nueva Generación-Caparrapos”.

En cuanto al nombre Caparros, como lo conoce el Gobierno, o Caparrapos, como lo denominaba el Ejército Nacional, el origen estaría en el apodo que le tenían a Virgilio Peralta Arenas, a quien llamaban Víctor Caparrapo, uno de los hombres de confianza de alias Cuco Vanoy, comandante del Bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc, conocido ampliamente en Tarazá porque eran quien daba las órdenes en ese municipio. Virgilio Peralta nació en Villa de Caparrapí, municipio del departamento de Cundinamarca.

El panfleto que se conoció en Tarazá hace parte de esa tarea de intimidación y avance militar de los Caparrapos en el Bajo Cauca. Sabemos que los taraceños lo cumplirán sin pedir explicaciones ni denunciar ante las autoridades. Los motociclistas se convirtieron en objetivo militar de esa agrupación armada ilegal.

Asimismo, Análisis Urbano conoció que en el trayecto hacia la Costa Atlántica, a lo largo del corredor entre Yarumal y Caucasia, los ilegales ubicaron avisos que dicen: “señor motociclista, si aprecia su vida, no circule entre Puerto Valdivia y Caucasia en moto después de las 5:30 p.m.”.

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