El Águila Calva, una ascensión hacia el símbolo nacional de los Estados Unidos: no siempre fue querida

“El águila calva: El viaje improbable del pájaro de América” ​​un nuevo libro de Jack E. Davis

Jack E. Davis es un historiador y escritor ambiental que ya tiene un puesto ganado en el mundo de las letras estadounidenses, cuando de animales y medio ambiente se trata. Sabe que la política y la cultura se construyen con símbolos y de ahí parte su narrativa con el águila calva. El ganador del Pulitzer deja claro que la historia política y cultural se entrelaza con la natural. Un todo al que llamamos entre otras cosas historia.

Jack E. Davis narra en su nuevo libro como este pajarraco no siempre fue el animal querido por los norteamericanos. Casi la llevan a la extinción. Al águila calva la cazaron, la envenenaron, la persiguieron y hasta fue víctima de bulos como la de la película muda de 1908 que mostraba cuando se robaba a los recién nacidos. También cuenta Davis que el águila calva es todo menos calva sino que su cabeza está cubierta de plumas blancas y por esto la llamaron así. Un ave que además comía en tres mesas: los océanos y ríos, los aires y la tierra fértil o escabrosa. Un personaje que fue considerado clepto-parásito pero que ahora también encuentra una nueva redimensión moral. Es decir se está apreciando más su inteligencia y ahorro energético a la hora de alimentarse que su moralidad. 

En su libro también relata cómo terminó siendo el símbolo de la nación más influyente del mundo y cómo en la década de los 80 del siglo XX se hizo todo lo posible para que no se extinguiera. El esfuerzo político y científico se aunó para que el ave se criara de manera artificial “torres de piratería” por ornitólogos y biólogos.

Con el auge del nazismo y la patriotería norteamericana por allá en la lejana década del 1930 se levantó este animal como un símbolo nacional. En 1940 cuenta Jack E. Davis en su libro fue declarado ilegal cazar a estos portentosos animales: La Ley de Protección del Águila Calva, sim embargo llegó el ddt, un pesticida para acabar con mosquitos y malarias también dañó colateralmente al ave nacional: menos huevos y más débiles, dio como resultado casi su extinción. Pero como ya dijimos arriba hoy gracias a varias maniobras políticas, culturales y naturales dieron con la fórmula para salvar al águila calva. También podemos decir que el libro de Jack E. Davis se un poco de historia, cultura y naturaleza en un solo libro. 

Con el número de águilas ahora estimado, que puede ser de medio millón, podemos decir que los niveles están en la misma proporción que tenían antes de que “Estados Unidos se convirtiera en Estados Unidos“, y su regreso es asombroso.

Jack Davis con Sarge el águila, una hembra no voladora que vive en Largo, Florida.

 

Fuentes consultadas: The Economist y The New York Times

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