Opinión

Directiva ministerial 029: Las ejecuciones extrajudiciales de la era Uribe


Por Franklin Ávila/@franklindeavila


Su nombre era Fair Leonardo Porras Bernal, de Soacha Cundinamarca – Colombia, tenía 26 años cuando el 8 de enero de 2018 fue contactado por Alexander Carretero, quien lo llevó con engaños hasta la vereda Aguas Claras de Ocaña en Norte de Santander y allí lo entregó al Sargento del Ejército Dairo José Palomino Ballesteros, que posteriormente entregó a Leonardo el 11 de enero de 2018 a un pelotón del ejército en un retén militar.

Alexander Carretero, procedente de Aguachica en el departamento del Cesar, llevaba varios años radicado en Soacha y allí era conocido entre los delincuentes del sector como alguien que se dedicaba al hurto. Su contacto, el sargento Dairo Palomino quien era familiar de su esposa, trabajaba en el Batallón Santander y por sus “manos” pasaron varios muchachos a los que “vendía” para recrear la macabra escena que le permitía al Expresidente Álvaro Uribe Vélez mostrarnos que estaba ganando la guerra.

Por Fair como por muchos otros jóvenes asesinados se pagó un millón de pesos, más los pasajes, según la información dada por los mismos militares, era tan común la práctica que cada vez que había bajas en combate, se preguntaban entre ellos si eran “legales o ilegales”

El pelotón que recibió a Leonardo estaba conformado entre otros por el suboficial cabo segundo Carlos González Alfonso, y los soldados profesionales Richard Contreras, Ricardo García y Carlos Zapata, al mando del oficial teniente Diego Vargas Cortés -Compañía Búfalo, Batallón Francisco de Paula Santander de Infantería N° 15, quienes lo subieron a un camión y lo condujeron a su destino fatal. Todo esto con el consentimiento del Mayor Wilson Quijano Mariño, quien era el comandante del mencionado batallón y directo promotor de estos delitos.

El 12 de enero de 2018 Fair Leonardo Porras Bernal fue presentado a Colombia en los noticieros del medio día, como una baja en combate por parte de efectivos del batallón Santander, se informó que se le había encontrado un arma de fuego, Pistola 9mm en su mano derecha y él era zurdo, además que aunque su edad era 26 años, su edad mental era la de un niño de 10 años, todo esto se demostró por su expediente clínico durante el juicio que posteriormente se le siguió a los responsables de su muerte.

La señora (Madre de Leonardo) estuvo buscando a su hijo durante ocho meses después de aquel 8 de enero 2018, el 16 de septiembre del mismo año, una funcionaria de la Fiscalía, la contactó para que se acercara a su oficina y revisara unas fotos, allí pudo ver las fotos de un cadáver que parecía ser el de Leonardo, tenía el rostro destrozado pues había recibido tres disparos de fusil en la cabeza. Se trasladó a Ocaña para traer el cuerpo, y recuerda entre otras cosas que miembros de la Fiscalía le preguntaban que si ella no sabía que su hijo era un delincuente que había sido dado de baja en combates con el Ejército.

Pero llegar a la conclusión de que había sido un asesinato a una persona indefensa y no una muerte relativa a un combate donde Leonardo fungía como insurgente o delincuente, no fue fácil, a continuación, apartes de una publicación del diario El Espectador de mayo 2 de 2015:

  • En septiembre de 2008, la familia Porras fue a Ocaña a recoger el cuerpo de Fair Leonardo, que llegó a Bogotá envuelto en plástico y sellado. Pero, como la esperanza suele morir de última, Luz Marina Bernal no descartaba la posibilidad de que el joven cuya osamenta reposaba en el cementerio La Inmaculada no fuera su hijo. Por eso, en 2010, le solicitó a su abogada que se practicara una segunda autopsia. Así las cosas, el 10 de septiembre de 2010, a las 7 de la mañana y con la debida autorización de la Fiscalía, el cuerpo de Fair Leonardo Porras fue trasladado hasta el cementerio Jardines del Apogeo, ubicado en el sur de Bogotá, para que el patólogo forense pudiera hacer su tarea.
  • El trabajo encomendado a Bux consistía en analizar los restos y comparar con la necropsia que Medicina Legal había realizado el 12 de enero de 2008 en la morgue del hospital de Ocaña. En ese primer dictamen se estableció que Porras recibió nueve disparos desde una (o varias) arma tipo fusil. En el segundo dictamen, sin embargo, por lo menos cinco de las nueve heridas no pudieron ser confirmadas porque los huesos no estaban. Aun así, Bux encontró lesiones adicionales y la evidencia suficiente para afirmar que a Fair Leonardo Porras los disparos le causaron una hemorragia que lo llevó a la muerte. El informe final se les entregó a las víctimas y a la Fiscalía.
  • El patólogo forense, además, dio con un curioso hallazgo dentro de la bóveda craneal: una media y una camiseta color azul verdoso, la misma que vestía el joven Porras al momento de morir. La camiseta tenía una marquilla de fábrica en la que se leía “Ultimate Experience”: la experiencia última. Ambas prendas fueron enviadas al laboratorio de balística de la Fiscalía, el cual concluyó que la camiseta había sido “mal recolectada y preservada”. Según el reporte, no fue protegida como se debía “para detectar nitritos producto de la combustión de la pólvora”. No obstante, sí se hallaron rastros de cobre “debido al paso del proyectil de arma de fuego”.
  • “Que Fair Leonardo Porras viniera al mundo fue designio divino, o eso es lo que cree su madre, quien ha sufrido por él lo indecible desde antes de parirlo. En su quinto mes de embarazo, un carro la atropelló. Nació en el sexto mes de gestación con una parte de su cerebro desprendida. Luego vino la meningitis: durante siete meses el pequeño estuvo conectado a máquinas, en estado vegetativo. “Quedó con discapacidad en el brazo y la pierna derecha”, cuenta Luz Marina. Ese fue uno de los detalles que no tuvieron en cuenta los militares, que le plantaron una pistola 9 mm cerca de su mano derecha ignorando que él jamás habría podido usarla, pues era zurdo”

A raíz de todas estas inconsistencias, la tenacidad de la señora Luz Marina Bernal por limpiar el nombre de su hijo y las muchas denuncias que se venían presentando en el país por casos de jóvenes desaparecidos en extrañas condiciones que luego eran presentados como delincuentes comunes o integrantes de grupos irregulares, se pudo establecer que en Colombia se había instaurado una macabra práctica criminal, que consistía en “reclutar” jóvenes que tenían algo en común, provenían de familias humildes, sin oportunidades en sus vidas y que se arriesgarían a viajar a otras ciudades en busca de algo de dinero, para ser asesinados en indefensión y presentarlos como positivos del Ejército.

Al igual que Leonardo, miles de personas fueron asesinadas y presentadas como dados de baja en combates con el Ejército colombiano durante los años 2002 – 2010, 5763 fueron identificados, según los datos de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos; sin embargo, entidades privadas y de víctimas han recogido pruebas de más de 10.000 jóvenes asesinados bajo esta modalidad.

https://www.kavilando.org/images/stories/documentos/EJECUCIONES-EXTRAJUDICIALES-EN-COLOMBIA-2002-2010.pdf

Esta violenta práctica demencial, la cual fue determinante de la muerte de personas que nada tenían que ver con el conflicto armado en Colombia fue responsabilidad del presidente de la época, Álvaro Uribe Vélez, que, a través de su ministro de defensa, Camilo Alfonso Ospina Bernal, y con la firma de la directiva 029, se entregaban incentivos monetarios y permisos a los militares a cambio de cadáveres que luego eran presentaos a los colombianos a la hora del almuerzo, para confirmar que se estaba cumpliendo con la promesa de campaña, se estaba ganando la guerra.

 http://www.justiciaporcolombia.org/sites/justiciaporcolombia.org/files/u2/DIRECTIVA_MINISTERIAL_COLOMBIA.pdf

El señor ex presidente @AlvaroUribeVel con excepción de una carta que escribió obligado por una sentencia judicial en su contra, nunca ha pedido perdón real por estos hechos, por el contrario, ha revictimizado las víctimas, en 2008 afirmó sin que se hubiesen determinado por investigaciones de la Fiscalía, o por el fallo de algún Juez en los procesos que ya se le seguían a los militares involucrados “No fueron a coger café, iban con propósitos delincuenciales y no murieron un día después de su desaparición, sino un mes más tarde” En otra ocasión afirmó en su cuenta de twitter que estos muchachos eran “unos delincuentes” 

https://twitter.com/MafeCarrascal/status/1130491505813204992

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