Patrullera adscrita a la Policía Metropolitana de Bogotá denunció abuso sexual por dos de sus compañeros

En su cuenta de Instagram la patrullera Dayanis Vanessa de las Salas Saltarín, oriunda de Puerto Colombia dio detalles del presunto abuso por parte de sus compañeros, y mostró fotos de sus compañeros

Dayanis Vanessa de las Salas Saltarín, agente de policía, adscrita a la SIPOL en Bogotá dice haber sido abusada sexualmente por sus compañeros el fin de semana anterior en su apartamento en el distrito capital de Colombia. 

Salió con dos de sus compañeros a una discoteca del barrio Restrepo, donde se tomaron una botella de whisky y no recuerda nada hasta el otro día que amaneció en su apartamento, desnuda y con signos de violencia sexual en su cuerpo. Se levantó y se fue hacia la clínica de la Policía en Bogotá donde le realizaron los exámenes. De allí salió a instaurar la denuncia. 

Los hechos ocurrieron el sábado 26 de marzo de 2022. Desde ese día le cambió la vida a Dayanis Vanessa. En su denuncia pública relata que desde el 27 duerme muy mal, no come y la ansiedad se instaló en su cotidianidad.

“Desde ese 27 de marzo del 2022 no he podido dormir en lo absoluto, he perdido mi apetito y todo porque dos personas que considere en su momento amigos ME VIOLARON. Y YO NO TUVE LA CULPA. NO ENTIENDO COMO SIENDO COMPAÑEROS DE TRABAJO PUDIERON SER CAPAZ” (Sic). Se lee en su cuenta de Instagram. 

La madre de la patrullera ha hablado con varios medios de comunicación para contar algunos detalles del caso. Por su parte, la patrullera dice temer por su vida, pues ha recibido amenazas por haber denunciado la violación. 

En Colombia, las víctimas de violencia sexual terminan siendo culpadas y/o responsabilizadas por estos hechos. También hay que resaltar que existe desinformación en torno a cómo interpretar estas situaciones. En la actualidad, por ejemplo, en muchos protocolos se indica que si dos o más personas salen a consumir alcohol u otras sustancias, el consenso para tener sexo se debe expresar con claridad antes de empezar la etapa de intoxicación. Si esto no ocurre así, el encuentro sexual se considera violación o abuso sexual.

Es necesario que las instituciones establezcan con claridad y socialicen sus políticas de cero tolerancia a estas situaciones en las que sus empleados se ven inmersos en situaciones de abuso de poder. En lugar de revictimizar a quien se atreve a denunciar, es importante propiciar todas las condiciones para que estos hechos no sucedan, y en el caso desafortunado de que ocurran, para que sea posible denunciar, investigar, y si es el caso, sancionar a quienes no protejan o respeten la integridad de sus compañeros y compañeras.

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