Política

#Dante2018 e Inferno Político: La Divina Comedia   

La divina comedia

Por Juan Trujillo 

Con la etiqueta #2018 el argentino Maurette (@maurette79) ha tenido la brillante iniciativa vía Twitter, de invitar a leer un pasaje diario de La Divina Comedia. Desde el 1 de enero muchos se han sumergido en las profundidades del Averno.
 

Quizás porque se sabe que en La Tierra la gran mayoría de los corruptos gobernantes jamás serán juzgados, entre páginas, cantos y versos de La , ha sido imposible dejar de encontrarse a uno que otro dirigente, que posa en televisión todos los días.
 

Mientras se le sigue el paso a Dante y a Virgilio, en el Limbo se ha visto deambular a los títeres. Son las marionetas de la política, puestos ahí para obedecer las peticiones de sus padrinos.
 

Entre lujuriosos, en el segundo círculo se ve a los malversadores. Quienes usan indebidamente los recursos del Estado.
 

Los soberbios y envidiosos aparecen en el tercer círculo. El típico saboteador de la tranquilidad y armonía, que promueve campañas de bloqueo y mordaza mediática. 

El averno

El cuarto círculo es el de los avaros. Quiénes sin apropiarse de recursos, jamás invierten en el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.
 

Sumergidos en el pantano del quinto círculo están los iracundos. Los que injurian y calumnian a diario a quienes simplemente piensan diferente a ellos.
 

Entre los muros del sexto círculo hay herejes. Los que bajo la consigna de Dios y la , denigran sistemáticamente de sus conciudadanos.
 

En el séptimo círculo confluyen el violador, el asesino y el que acude a todo tipo de para imponer su propio código.
 

En las fosas del octavo círculo se revuelcan los maliciosos. Son abusadores de los subalternos, aduladores políticos y consejeros fraudulentos.

El noveno círculo es el de los traidores. Aquellos que se ganan el voto popular con cierto y luego ejecutan acciones contrarias al interés público.
 

Con el  a todos estamos en la última semana del Abismo. Ojalá llegue pronto febrero y nos encontremos a las almas livianas que habitan el Paraíso.

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