#Covid_19, Reto para aprender con las TIC

Las tecnologías de la información y la Comunicación (TIC) han irrumpido en nuestra vida de una forma acelerada, casi impetuosa y lo más asombroso es que hemos sido capaces de introducirlas en nuestras actividades diarias a la misma velocidad en que éstas van surgiendo.



 El Shabbat 



Por Donny Javier Díaz∼Moncaleano Y Ricardo Pérez Vargas


Las tecnologías de la información y la Comunicación (TIC) han irrumpido en nuestra vida de una forma acelerada, casi impetuosa y lo más asombroso es que hemos sido capaces de introducirlas en nuestras actividades diarias a la misma velocidad en que éstas van surgiendo. Las instituciones educativas no son ajenas a esta realidad, también llamada ‘boom’ tecnológico, pero este impacto no debe impedir que dichas instituciones realicen su trabajo y se enfrenten a estos cambios con lo que es esencial en ellas, el verdadero sentido de la palabra educación y la columna vertebral del proceso de enseñanza-aprendizaje, a saber, el pensamiento racional, el mundo de los valores y la reflexión serena y tranquila sobre el sentido de la vida y de la existencia. Todo esto en medio de un mundo que cambia y que presenta nuevos retos para la humanidad.

En este escenario y pensando en la construcción de la enseñanza-aprendizaje para el desarrollo de la vida, lo ideal sería que nos preguntemos primero, ¿qué tipo de sociedad, educación y escuela queremos? Sólo así podríamos saber qué papel pueden representar las TIC en este proyecto educativo que necesitamos, obviamente dentro de las posibilidades de nuestro contexto.

Para no ir muy lejos y pensando en la manera en que las TIC pueden transformar las prácticas pedagógicas y a su vez los procesos de enseñanza-aprendizaje, ninguna experiencia o caso podría ser más cercano y oportuno para dar cuenta de las oportunidades que se abrieron alrededor de la potencialidad de las TIC en el desarrollo cognitivo, que el de la pandemia que ahora azota a la humanidad, situación que nos debe sumergir en un mundo de dudas, inquietudes, miedos y seguramente equivocaciones, porque quizás ahora nos toca tomar en serio, lo que por muchos años le hemos quitado importancia pragmática, como es el uso de las TIC. Hoy, todas las empresas, de todos los sectores, ven en la tecnología una oportunidad para salir adelante en esta situación y la educación no es la excepción; por ello, hoy queremos meternos de buena o de mala manera en este proceso que seguramente muchos otros países tienen adelantado y que para nosotros será una bella oportunidad para descubrir de una vez por todas cómo la tecnología es una herramienta poderosa capaz de desarrollar habilidades, destrezas, contenidos y competencias que inciden directamente en los resultados de la enseñanza-aprendizaje.

CDC image of coronavirus COVID-19 cell

Hoy, más que nunca, el ser humano tiene al alcance razones suficientes para poner a prueba su inteligencia y hacer cosas creativas (Tomasello 2014). Nuestra realidad actual y nuestro contexto, nos exige retos por doquier, que están surgiendo desde todos los campos del conocimiento. El primero y más importante es el que se asumió en cabeza de la comunidad científica y médica de los países: descubrir la cura o vacuna contra la variedad de coronavirus conocida como covid-19, que al terminar la tercera semana de marzo de 2020 ha segado la vida de 10000 personas en 177 países (OMS 2020). En Colombia, se presenta hasta el 22 de marzo un total de 231 contagiados y 2 muertos (INS 2020).

El segundo lugar está el reto para toda la sociedad de encontrar maneras para que, mientras los investigadores encuentran la vacuna, menos personas se contagien y la inevitable propagación exponencial de la enfermedad se ralentice. En tercer lugar, debemos encontrar vías para que las comunidades puedan seguir sus actividades con la menor afectación y que la vida económica y social en las ciudades y pueblos tenga el menor impacto posible.

Así pues, todos a una, a partir de esfuerzos individuales, los humanos podremos aprender a colaborar, desarrollar objetivos comunes para resolver problemas y obtener mejores resultados, si nos comprometen con dichos objetivos (Tomasello 2014).

Al parecer, este 2020 está marcado desde sus inicios para reafirmar esta posición del reputado sicólogo estadounidense que investiga la cognición social desde la perspectiva del constructivismo, a saber, estas condiciones se palpan ante el interrogante de cómo la humanidad va a aprovechar los campos del conocimiento en esta era digital, cuando precisamente la vida social y el contacto humano favorecen la expansión del virus, como se ha demostrado científicamente. Tenemos que cambiar nuestra actitud, nuestra manera de comportarnos, nuestra manera de ser, de relacionarnos con los demás (Prada 2020). El mundo nos cambió y no nos dimos cuenta.

La respuesta a esta situación retadora, por parte de muchos países y que seguramente nos va a dar unos resultados muy positivos, ha sido a través del uso de las TIC, para evitar que las personas se contagien y por consiguiente las actividades se paralicen, dado que las primeras predicciones de las autoridades sanitarias de Colombia indican que entre un 60 % y 70 % de la población adquirirá el virus covid-19. Este aspecto no es nada alentador. De ahí que los sectores productivos, tanto económicos como sociales, se hayan volcado hacia las TIC como la panacea que contrarresta los efectos nocivos de la necesidad de abolir el contacto, que conlleva la propagación del virus; éstas serán, en principio, una de las salidas más efectivas.

La educación como sector fundamental del desarrollo social de un país, no puede quedarse con las manos quietas ante tan magna y desafiante situación y es aquí donde surge un gran interrogante ¿Estaba la escuela preparada para asumir las TIC como la solución para la enseñanza-aprendizaje en este o en cualquier otro contexto? La respuesta: algunas, tal vez pocas, sin que se pueda establecer a ciencia cierta, porque se requiere una investigación específica al respecto y por ahora hay que dejarla en la mera especulación, producto de la observación simple y necesariamente empírica.

Como se planteó al inicio de este escrito, es importante pensarnos en la sociedad, educación y escuela que queremos, si deseamos tener un proyecto serio y aterrizado a nuestra realidad y que cumpla con lo esencial y en donde las TIC jueguen un papel central de construcción de saber y desarrollo de competencias para la vida. Y es en esta mala experiencia del coronavirus, donde el gobierno y todo el sector educativo deben descubrir en las herramientas tecnológicas, desde un proyecto fundamentado en la realidad de nuestro contexto y con formación docente, más sustento económico, una posibilidad para incidir en los resultados de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Empero, muchas instituciones educativas fueron cogidas, como se dice vulgarmente, “con los calzones abajo” con esta pandemia. Solo hay que verlas a tiempo de suplir las clases, “saltando matojos” para poder cumplir con el compromiso asumido, improvisando capacitaciones del cuerpo docente, para que estos adapten sus currículos a través de las plataformas digitales. A su vez, el estudiantado poco o nada estaba preparado para el aprendizaje en entornos digitales, salvo el de aquellas instituciones que ya habían avanzado en pedagogías emergentes y didácticas mediadas por las TIC, por lo que la duda se cierne sobre la idoneidad de estos procesos de última hora.

Por lo tanto, para que las TIC puedan transformar las prácticas pedagógicas y con ello mejoren los procesos de enseñanza aprendizaje se requiere instituirlas mediante una tipología que permita su uso real en las prácticas educativas y que ellas estén teóricamente orientadas y tengan apoyo empírico suficiente (Coll, Onrubia, Mauri 2007). En este sentido, se plantea entonces un nuevo reto, ya definido desde hace casi dos décadas, pero desdeñado o ignorado tanto por el sector oficial como por las instituciones educativas de todo orden y nivel, como es el de asumir la enseñanza aprendizaje en entornos digitales.

Solo así, la tecnología podría incidir en el resultado de los procesos de enseñanza aprendizaje que los docentes prevean y que se actualicen y ajusten al nuevo entorno cultural digital y a las necesidades comunicativas que mediante la colaboración faciliten y orienten la comprensión de los nuevos conocimientos que requieren los estudiantes (Coll, Onrubia, Mauri 2007).

Sin embargo, adentrarse en ese uso deberá ser algo más que una novedad o solución de último momento y por el contrario requiere de un trabajo minucioso, acucioso, detallado, que esté encaminado hacia metas que orienten la enseñanza y estimulen el aprendizaje. Es menester recordar que los individuos que utilizan las tecnologías aprenden a usarlas, deben anticipar de qué manera se utilizarán o se lograrán resultados óptimos. Además, la educación tiende cada vez más al trabajo a través de proyectos, lo cual implica planear actividades o acciones que conducirán a una meta (Ayala 2011).

Sólo siguiendo recomendaciones como la de Ayala se evitarán resultados vacuos o incluso irrisorios, porque solo conllevan ‘pañitos de agua tibia’ que se corresponden en ambientes educativos con estructuras débiles y deficientes. Para encontrar ejemplos de esta afirmación, solo hay que mirar al lado, no es necesario dar nombres propios.

Ahora bien, el entorno cultural y tecnológico que proporciona la era digital implica replantear el proceso educativo en torno a la forma en que los jóvenes procesan la información y no solo en torno a las herramientas o recursos TIC (Ayala 2011). Así y con este panorama por delante, el sector educativo colombiano tiene un desafío en sus manos: aprovechar la necesidad de ponerse a tono con las necesidades de enseñanza-aprendizaje de sus connacionales.

Restaría que los docentes aportemos nuestra disposición y la encaminemos a propiciar esos ambientes digitales que se requieren, como se está comprobando, para contribuir a la superación de crisis que vivimos actualmente.

 

Referencias

AYALA, Teresa (2011) El aprendizaje en la era digital. Revista electrónica Diálogos Educativos. UMCE, Chile

COLL, César et al (2007) Tecnología y prácticas pedagógicas: las TIC como instrumentos de mediación de la actividad conjunta de profesores y estudiantes. Anuario de sicología. Universidad de Barcelona, España.

TOMASELLO, Michael, sicólogo (2014) Redes, España. https://www.youtube.com/watch?v=wmhy5-l8ZYg

PRADA, Guillermo, infectólogo (2020) Colombia. https://www.eltiempo.com/salud/coronavirus-del-comportamiento-de-cada-uno-depende-la-suerte-de-los-demas-473118

OMS (WHO), 2020 https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/situation-reports/20200320-sitrep-60-covid-19.pdf?sfvrsn=8894045a_2

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