Como anillo al dedo: así funciona el Establecimiento colombiano

Las autoridades policiales rastrearon la zona en busca de pistas de lo sucedido Juan Barreto

Por Alexander Quiñones-Moncaleano 

Muchos dicen que la sociedad colombiana está sitiada, ¿a manos de quién?, es la primera pregunta que se me viene a la cabeza. Pues la respuesta no es muy difícil de responder. Porque un fiscal que tiene asuntos pendientes con el caso Odebrecht y que fue abogado de Luis Carlos Sarmiento Angulo
Las autoridades policiales rastrearon la zona en busca de pistas de lo sucedido Juan Barreto

El miércoles 16 de enero de 2019 sacudió al país un carro bomba en la capital colombiana, un acontecimiento que no ocurría desde el 2010. Dejando hasta el momento 9 muertos y 34 heridos. Ante la magnitud del atentado terrorista, el país entró en un estado sorpresa que aún no logra asimilar. Las investigaciones oficiales ya arrancaron con una celeridad que muchos no creen. Ya saben quién fue el autor material y muchos detalles que dan que pensar.

Es normal que haya contradicciones en medio de una investigación que necesita ser esclarecida en medio del barullo y la prisa de respuesta que pide la sociedad en un asunto tan importante como este; sin embargo, necesitamos recuperar la legitimidad que en este momento no tienen las instituciones en Colombia. La fiscalía General tiene en este momento un abogado que ha servido de abogado del diablo, y que está a punto de caer por la presión social. Salir a decir que el atentado fue una cortina de humo o que fue perpetrado por la izquierda es a toda luces irresponsable, sin esperar que las investigaciones terminen de manera clara y transparente. Pero ahí es donde surge el primer cuello de botella, no tiene legitimidad la institucionalidad. Así las cosas la sociedad o al menos una parte de ella no cree en sus conclusiones y mucho menos en sus métodos.

Rescatistas y personal de emergencia en el sitio de la explosión en la Escuela General Santander en Bogotá Credit Personal del ejército de Colombia vía Associated Press

Muchos dicen que la sociedad colombiana está sitiada, ¿a manos de quién?, es la primera pregunta que se me viene a la cabeza. Pues la respuesta no es muy difícil de responder. Porque un fiscal que tiene asuntos pendientes con el caso Odebrecht y que fue abogado de Luis Carlos Sarmiento Angulo no puede estar a cargo de un puesto con la importancia institucional que tiene la Fiscalía General de la Nación. Como se le cree a un sujeto al que un grueso de la población está pidiendo su cabeza. Además la ultraderecha en Colombia, en cabeza de Álvaro Uribe Vélez a demostrado que sus reditos políticos y electorales los ha sacado siempre de la guerra, la violencia y un discurso excluyente y guerrerista. O sea el atentado de la Escuela General Santander le viene como anillo al dedo, así funciona el establecimiento colombiano, representado por la ultraderecha, con fuertes lazos con mafias y corrupción. Decir esto pareciera un poco irrespetuoso, no obstante, si revisamos las relaciones de la familia Uribe Vélez con personajes de la mafia nacional e internacional hay elementos probatorios, al menos circunstanciales, para decir y concluir que sus nexos con la mafia y el narcotráfico son evidentes: podemos hablar de El Chapo Guzmán o del clan Gallón y aparece el nombre de Álvaro Uribe Vélez; aparece hasta en documentos que ha desclasificado organismos de inteligencia de la potencia del norte.

Yo no creo que las investigaciones logren claridad y legitimidad. Espero que sean los periodistas y otros entes, de otros países que den con resultados que podamos creer y confiar. Y así podamos exigir que nos devuelvan las instituciones y su legitimidad. Nuestro país necesita recuperar la confianza que se a extraviado a manos de la ultraderecha que lleva doscientos años de mal gobernar un territorio que tiene todos los elementos para que sus habitantes vivan de manera digna y tengan lo mínimo y lo máximo para desarrollarse. No podemos permitir que nos roben los sueños y los elementos para que todos, cuando digo todos, es todos, podamos vivir en paz, y con todos los derechos fundamentales cubiertos.

Cómo logramos esto: pues hay muchas maneras,  yo creo que debemos mirar las experiencias vividas exitosamente en otros países que han logrado su bienestar y copiar esas maneras. Francia en este momento está haciendo manifestaciones que han logrado reversar políticas neoliberales que restringen el bienestar de sus ciudadanos.

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