Coltabaco cierra sus puertas. Otro grande que se va

La decisión de Philip Morris de cerrar sus plantas en Medellín y Barranquilla pone en el debate la fortaleza y confianza de los industriales para seguir operando en Colombia. Desde el 2013 han sido seis las empresas que se han ido del país. Entre las que destacan las siguientes:

Photographer: Nicolo Filippo Rosso/Bloomberg via Getty Images

Redacción elshabbat

La decisión de Philip Morris de cerrar sus plantas en Medellín y Barranquilla pone en el debate la fortaleza y confianza de los industriales para seguir operando en Colombia. Desde el 2013 han sido seis las empresas que se han ido del país. Entre las que destacan las siguientes:

  1. 2013: El laboratorio farmacéutico Bayer se fue de la ciudad de Cali dejando sin trabajo a 100 personas. Este laboratorio que en su planta fabricaba Aspirina, Alka-Seltzer y las cremas Canesten, pasó a traerlas de otros lugares del mundo.
  2.  2013: También el mismo año se fue Icollantas Michelin dejando 460 trabajadores sin su actividad laboral. Sus plantas estaban en Chusacá, Cundinamarca y Cali.
  3. 2014: Compañía Colombiana Automotriz (CCA) 500 empleos fueron desmantelados. Su planta queda en Bogotá.
  4. 2015: Modelez Internacional-Chicles Adams Y Trieden. 480 empleos cerrados. Ciudad Cali.

PM al cerrar sus plantas deja en cese laboral a 250 personas de sus 900 empleados, pues 650 son su fuerza comercial.

Operations At The Philip Morris International Coltabaco SAS Tobacco Factory : Fotografía de noticias
Photographer: Nicolo Filippo Rosso/Bloomberg via Getty Images

 

Los especialistas:

Son varias las causas que aducen los expertos en industria sobre el cierre de Philip Morris: los anuncios de cierres de plantas de las tabacaleras (que en muchos casos no se concretan) obedecen a un patrón único de reorganización empresarial en todo el mundo, con tres argumentos contundentes: la negativa a ampliar las áreas visibles de las cajetillas con mensajes alertando el peligro por el consumo de tabaco, las tasas impositivas y el contrabando.

Esta es la opinión de cuatro especialistas en el tema, consultados  acerca del cierre de la multinacional Philip Morris en Colombia:

* Guillermo Paraje: Ph. D en economía de la Universidad de Cambridge, ejerce en Chile como investigador en economía de la salud (reforma a los sistemas de salud y adicciones, entre otros).

En 2015, una de las empresas tabacaleras amenazó con retirarse de ese país por las exigencias del Gobierno para el llamado ‘etiquetado plano’ para las cajetillas en hasta 70 por ciento del área y otras tres exigencias (tipografía, tamaño y aditivos). La empresa no cerró sus actividades, desviando la atención hacia el posible desempleo que esto generaría en el país.

* Roberto Iglesias: economista, exfuncionario del Banco Mundial, actualmente ejerce como especialista en temas de tabaco, en la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Ginebra (Suiza).

Phillip Morris tiene problemas, eso lo observo en otros países. Ellos están reducidos al mercado de su marca Marlboro (la más vendida en el mundo) y con dificultades con las marcas baratas que han comprado, frente a otras tabacaleras (BAT) que ha tenido mayor éxito en el mercado con estas últimas.

La primera es la más consolidada en todo el mundo, mientras que las segundas son de bajo precio y de consumo por los estratos bajos de la población.

* Victor Hugo Herrera: Economista, trabaja en el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES) en temas de economía de la salud y docente de la Universidad de Panamá en temas de salud pública.

En Panamá, como resultado de una decisión de Gobierno, las dos empresas BAT y PM cerraron sus plantas en 1999, trasladando su operación a Guatemala y Honduras, dejando a este país como importador y reexportador.

Me sorprende que cierren sus plantas pese a esos argumentos débiles como el contrabando y los nuevos impuestos vigentes; el que más pesa, eso sí, es el decrecimiento en el consumo.

* Jeff Drope: Vicepresidente Científico, Investigador de Políticas Económicas y de Salud, de la American Cancer Society, en Atlanta (EE.UU).

¿Qué interpretación le merece el cierre de PM en Colombia?

La noticia no sorprende, porque es una táctica estándar de la industria que he observado en varios países del mundo, además es muy fácil abrir y cerrar este tipo de factorías. Las razones para esto son de eficiencia, es decir, es una decisión basada en la conveniencia del negocio.

En Latinoamérica hay muchas plantas de PM y de otras empresas, por lo que les resulta muy fácil relocalizarse (un trasteo no significa grandes inversiones de capital), en la medida que casi todos los países tienen vigentes tratados de libre comercio, lo que hace indiferente donde producir, mientras que importar las maquinarias, como bienes de producción, tiene bajos o nulos aranceles.

Comparado con otras industrias (farmacéutica, por ejemplo) los niveles de tecnología son menos sofisticados: las plantas de desvenado no requieren mayor tecnología y sí más mano de obra que la fabricación misma de cigarrillos que sí demanda equipos de alta tecnología y condiciones de asepsia.

Al mismo tiempo, las compañías tienen por costumbre presentarlo como consecuencia de las políticas de los gobiernos y el mal clima en los negocios, aunque detrás de esto puede haber otras situaciones.

Frente al tema del tamaño de mercado, para PM todos los mercados son buenos para vender cigarrillos y otro tipo de dispositivos electrónicos. El hecho de salir de un país no significa dejarlo.

Esta situación (cierre de empresas) la he evidenciado en Europa del Este, el África subsahariana y sureste asiático.

Por ejemplo, hace 10 años en Zambia, BAT se retiró de ese país y centró sus actividades en Kenia y Suráfrica. Cuando dejó de tener sentido, hace un año reabrieron la factoría de Zambia, en una zona económica especial en la capital, Lusaka.

¿En lo interno de las compañías, les ha mermado en sus negocios la reducción de los consumidores y los problemas de salud que genera el tabaco?

Las medidas de salud pública adoptadas por los países han afectado ‘lentamente’ las actividades comerciales de esas empresas y tienen efectos en la reacomodación de sus negocios (como en el caso de Colombia).

Es posible que consideren a la hora de cerrar un declive en el consumo (lo que buscan las políticas de salud pública) y que eventualmente afecte el negocio y al sector tabacalero como un todo. En el corto plazo ésta no es la razón de fondo para este tipo de decisiones.

La razón de esta coyuntura es el apalancamiento político que logran estas empresas cuando hacen esta clase de anuncios, logrando así capital político en búsqueda de escenarios que les favorezca. Esto debe saberlo la opinión pública y que los gobiernos se ocupen más de la salud pública que del cierre de una planta.

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