Las Chuzadas sin cuartel deja al descubierto la debilidad de nuestras instituciones 

Las investigaciones publicadas por la Revista Semana y que al parecer todavía falta información por revelar dejó al descubierto un peligro latente para nuestra democracia. Pues como lo anunció el medio la persecución fue activa, fuerte y sin disimular siquiera.

El general Nicacio Martínez (izquierda) saluda al general Eduardo Zapateiro, quien lo relevó en diciembre. EFE



El Shabbat 



Las investigaciones publicadas por la Revista Semana y que al parecer todavía falta información por revelar dejó al descubierto un peligro latente para nuestra democracia. Pues como lo anunció el medio la persecución fue activa, fuerte y sin disimular siquiera. No es la primera vez que esto sucede en un país donde las instituciones son de una debilidad asombrosa.

El reportaje que sacó ayer El Espectador mostró claramente el hostigamiento y el peligro que corren los que hacen las investigaciones que dejan al descubierto a los integrantes corruptos de instituciones que manejan la seguridad nacional.

En ese momento, los periodistas de Semana habían notado que los seguían y que quienes lo hacían no lo disimulaban. “Querían que supiéramos que estaban encima”. Esa circunstancia les generó un problema con las fuentes: ¿cómo podían verse con ellos si no era seguro guardar la confidencialidad de su identidad? “Optamos por hacer reuniones en las madrugadas del domingo para amanecer lunes, por ejemplo”, responden los periodistas. “Era más fácil darse cuenta si había alguien siguiéndonos. Era muy desgastante para las fuentes y para uno. Los tipos siempre iban detrás nuestro. En motos, permanentemente, las mismas motos. Lo hacían demasiado evidente con el fin de intimidar”.

Después de lo que evidenció Semana, su investigación dejó al descubierto que las FF.AA.  pueden desplegar todo su poderío para ocultar lo que están haciendo de manera ilegal y peligrosa para la democracia. Las chuzadas sin Cuartel como fue titulado el informe presentado por Semana a la sociedad colombiana deja muchos interrogante, preocupaciones, y una sensación de indefensión cada vez más marcada, para muchos analistas la democracia colombiana está herida de muerte y será un deber de cada ciudadano de defenderla y exigir que el Ejército rinda explicaciones y que las autoridades hagan su trabajo.
Esta operación ilegal de inteligencia se extendió al propio Ejército. Allí los involucrados desataron una persecución implacable contra los militares que no se prestaron para estas y otras actividades ilegales, y por el contrario denunciaron a los corruptos ante la propia institución y entidades de control. Ellos, oficiales honestos, condecorados y con las mejores calificaciones, terminaron fuera del Ejército. Oficiales con procesos penales y disciplinarios de todo tipo, y vínculos non sanctos, ocuparon sus lugares. En este contexto, el nuevo Ministro de Defensa y el recién posesionado comandante del Ejército tienen la delicada misión de hacer una cirugía profunda a una institución que requiere a los más honestos y más capaces para enfrentar los flagelos de seguridad que azotan al país.
Como lo dijo Ariel Ávila en una de sus últimas columnas: “El DAS desapareció y se creó la Agencia Nacional de Inteligencia. Pero en la transición entre las dos instituciones y, sobre todo, derivado del desarrollo de la lucha contra el crimen organizado, tanto el Ejército, como la Policía colombiana adquirieron sofisticados equipos de inteligencia. Al final, hoy en Colombia, muchos ciudadanos creen que los chuzan”. Y no sin faltarles razón, pues como queda demostrado por el equipo de investigación de Semana para un sector de la élite política colombiana existe la necesidad de tener el control y saber que en que andan sus contradictores, la oposición, la Corte y la prensa.
Hay un relato que fue noticia nacional y plasma perfectamente lo que se está viviendo en el país donde un alto oficial del se encontraba con uno de los investigadores de Semana y se percató de que había un individuo vigilandolo en una motocicleta mientras él hablaba con el periodista, con la pistola en la mano le tocó salir a encarar al motociclista y lo hizo identificar,  a lo que el otro respondió que estaba ahí porque un capitán de contra-inteligencia le había dado la orden.
Todo parece una película de la guerra fría donde agentes de la CIA y la KGB se vigilaban para poder tener control de todo. Hoy la democracia colombiana está en cuidados intensivos con pronostico reservado pues que los impuestos de sus ciudadanos sean usados para vigilar a la oposición, a la prensa y las Cortes.

Álvaro Uribe sería el destinatario de chuzadas en el Ejército, según correo dice Noticias Uno.

[Si deseas apoyar al periodismo emergente para que siga creciendo y contribuyendo  a la sociedad, puedes hacer tu aporte en ⇒ Vaki]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *