Dossier Ejército

El Ejército ¿violador? queda al descubierto y ¿por qué hasta ahora?

La violación de la niña de 13 años de la comunidad indígena Emberá Chamí en Risaralda destapó una serie de olla podrida y violaciones por parte del Ejército colombiano que viene de escándalo en escándalo. Primero las chuzadas, luego bombardeos donde mueren menores de edad, corrupción por venta de salvo conductos y espionaje, y de ahí tráfico de estupefacientes y sospechas de asesinatos a líderes sociales y campesinos cocineros. 

Después de las denuncias de Ariel Ávila, el Ejército colombiano reconoce violación a niña Nukak en Guaviare en 2019

El Ejército se vio obligado a reconocer que violaron a una niña de la comunidad indígena Nukak Makuk, pero la denuncia que hace Ariel Avila es mucho más escabrosa. Pues según el analista político hubo negligencia y ocultamiento de información para dejar todo en total impunidad y que el país no se enterara del crimen que cometió la institución.

En el consulado de Colombia en Barcelona aparecen grafitis con la leyenda ‘ejército violador’

El mundo conoce de las bárbaras práticas que  está cometiendo el Ejército  Nacional de Colombia, y también sabe que el pueblo colombiano clama justicia por parte de las autoridades del país. Violar a una niña de 13 años es un acto macabro y aún más que la fiscalía impute acceso carnal abusivo y no acceso carnal violento agravado como debe ser, pues a la niña la retuvieron durante mas de 48 horas, tiempo que fue abusada por militares armados y que hacen parte de una institución que se sabe debe cuidar a sus pobladores y ciudadanos.