Dos fronteras, mil tipos de migrantes. La casa de la flota del Pacífico: VI...

Teniendo una visa cruzar desde Tijuana hacia San Diego no tiene ningún misterio. Basta tomar un colectivo que lo deje a uno cerca a San Ysidro y caminar en dirección al paso internacional. A diferencia de lo que sucede en Texas, aquí la eficiencia burocrática es obvia. No tardo más de 10 minutos en cruzar migración y aduanas y el policía no me pregunta nada, tampoco sella mi pasaporte.

Dos fronteras, mil tipos de migrantes. Un país llamado Tijuana: V Parte

Por casualidad mi contacto en Baja California resultó ser una pareja de estadounidenses, en realidad ella es mexicana y él un gringo obeso, aunque buen tipo. Ambos trabajan esporádicamente en el rubro turístico. Según pude entender durante nuestras interacciones, que en realidad fueron escasas, él vive de manera ilegal en México porque aquí puede pagar la renta y en California no. Al gobierno mexicano no le importa mucho en realidad.

Dos fronteras, mil tipos de migrantes. Un vecindario bonito de Reynosa: IV Parte

Al principio no entendía porque la gente bromeaba diciendo que lo único bonito de Reynosa era McAllen, después de cruzar la frontera fue obvio. No se trata en lo absoluto de una ciudad, no tiene refinería, ni la potencialidad de convertirse en un centro económico relevante, pero tiene orden y el impacto del orden en la mirada es contundente.

Dos fronteras, mil tipos de migrantes. Reynosa, la ciudad sin orgullo: III Parte

No hace falta mentir. Nunca estuve en un lugar tan feo y en el que la violencia fuera tan manifiesta. Nací en Colombia en 1984 y aún así haber crecido en la década del noventa no me preparó para una visita de una sola tarde a Reynosa, una urbe que excede en importancia económica a Ciudad Victoria, capital del Estado de Tamaulipas y dicho sea, la excede también en maldad.

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De los 3,169 kilómetros de frontera que comparten los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América pueden decirse muchas cosas, salvo que se trate de una línea uniforme en la que las mismas leyes operan en la extensión de todo su trazado. Desde California hasta Texas y desde Tamaulipas hasta Baja California, los contrastes económicos y culturales que ofrecen ambas federaciones, configuran lógicas bien específicas en los flujos migratorios.
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