Opinión

Carlos Fernando Galán: un político “independiente” que viene de las toldas de Cambio Radical



El Shabbat



Carlos Fernando Galán Pachón hace parte de la élite de la política tradicional, nace en Bogotá en 1943, hijo del líder asesinado por la mafia de Pablo Escobar. Hoy está en plena campaña por la alcaldía de la capital de Colombia. Está entre los cuatro candidatos con serias aspiraciones y tiene un respaldo político que él mismo quiere esconder. Es apoyado por Germán Vargas Lleras y su ruin partido político, Cambio Radical. También es apoyado por el actual alcalde Enrique Peñalosa: el fin de semana que acabó de pasar, salieron a la luz pública denuncias sobre un contrato que recibió de la actual alcaldía la Fundación Escuela Galán para el Desarrollo de la Democracia, presidida por una familiar cercana de Galán, su tía Maruja Pachón.


Carlos Fernando Galán Pachón es el que puntea en las encuestas que hace el Establecimiento: sería el ganador de las elecciones si se celebraran hoy. Inscribió su candidatura por firmas y además se ufana de ser independiente; aunque el país entero sepa que no es tal, eso a él lo tiene sin cuidado, sabe que las postverdades también funcionan en un mundo ligero y voraz como el actual.

Acaban de enlazarlo a un contrato que le dieron a la Escuela Galán, dirigida por una tía suya, a menos de dos meses de que se celebren las elecciones y él sale a decir que eso nada tiene que ver con él. Manifiesta que lo que sucede es que quien lo denuncia trabaja para la campaña de Claudia López y ese hecho le impide realizar señalamientos; según las declaraciones de su campaña, el periodista Ariel Ávila no debe denunciarlo porque trabaja con y es amigo cercano de una contrincante suya a la alcaldía de la capital colombiana.

Como si esto fuera poco, envían a prisión a un asesor de su campaña y desvirtúa estos señalamientos diciendo que al asesor apenas lo conocía y que era de segunda línea, le faltó decir que era quién abría el garaje de la sede de campaña. Carlos Fernando Galán como la gran mayoría de políticos colombianos no se hace responsable de sus actos, de sus campañas, de sus gobiernos, de sus acciones. Gobiernan con retrovisor, si hay un hallazgo de corrupción cogen el camino más fácil: negar su responsabilidad hasta las últimas consecuencias.

No se cómo harán si llega al Palacio Liévano cualquiera de los tres (Galán, Uribe Turbay y López): no tendrán como decir que la culpa  es de Petro o… ¿será que sí?

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