¿quién es?

Camilo Romero, en el Nombre del Padre


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@hbecas Gustaf Refalosa


Antes del proceso de dejación de armas del , y cuando éste pendía de un hilo gracias a la negativa del congreso de aprobar la ley de indulto, Carlos Pizarro reunió a los encargados de los  frentes o regionales, y les preguntó “¿Cuántos votos? Y si esto se putea ¿cuántos hombres?” Ricardo Romero, quien era el máximo responsable del M-19 en Nariño, respondió ¨Comandante, 10.000, votos en Nariño y si se jode esto cien hombres”. En la zona limítrofe con Ecuador solo había 20 hombres y mujeres que militaban activamente en el movimiento. Pues el M-19 sacó un concejal en Pasto  y se obtuvieron 7.000 votos, algo impensado en aquel momento.

Así  es Ricardo “Cayo” Romero, un hombre inteligente, arriesgado y dispuesto siempre a apostar todo. Él es el padre y mentor de Galeano, su hijo mayor. Ricardo, ideó y ejecutó el robo de la urna con los restos del caudillo realista Agustín Agualongo, en una curiosa voltereta chauvinista, tratando de insertar al M-19 en la región.  Es como si Lenin hubiera robado los restos de Rasputín como prolegómeno a la revolución bolchevique. Una vez lo encontré en el año 2011, tomamos un café y me dijo “yo quiero que Camilo sea presidente”. En boca de otra persona eso sonaría delirante, pero si lo dice Ricardo, es porque él hará todo lo posible por lograrlo.

El proyecto de los Romero podría tildarse fácilmente  de “empresa familiar”, pero antes es preciso saber de qué herencia vienen estos vientos. Ricardo tuvo como hermano a Heraldo, quien fue un importante líder popular en la década de los setenta, abanderado, entre otras cosas, de la lucha por la refinería de Tumaco y líder del MOIR. Otro hermano, Dario Romero, fue dirigente de la UP en el Tolima. Ricardo fue el creador en la sombra de Telesur TV. Su  ex compañera sentimental, Miriam Martínez, indagada a su paso por UAESP por contratos de la adjudicación de la operación del relleno Doña Juana y por el manejo de los desechos hospitalarios. Ricardo nunca ha perdido su vigencia en la política, pese a estar dispuesto a aliarse hasta con el diablo. Fue el artífice junto con Navarro de la AD M-19 y a él le debemos que Carlos Albornoz, tradicional manzanillo de la derecha pastusa, haya sido senador por este movimiento. Es el mismo que estuvo preso por los manejos de los bienes a cargo de la extinta Dirección Nacional de Estupefacientes y que al final fue absuelto por el tribunal superior de Bogotá. Carlos Albornoz (el concejal mas joven de Pasto ¿les suena?), después de su paso por la AD M-19, volvió al partido conservador y es  el mentor de la senadora Myriam Paredes Aguirre, que es tan  uribista  como cualquier parlamentaria del CD y de la cual dicen que no se mueve un apagador de la empresa eléctrica de Nariño, CEDENAR ESP, sin su autorización.

Camilo es un comunicador social que inició su carrera política con el movimiento Tienen Huevo, una especie de movimiento anti político con tintes mamagallistas muy al estilo del M-19. Después fue corresponsal en Colombia de Telesur TV. Antes de ser gobernador de Nariño fue senador por el Polo Democrático y fue precandidato presidencial por el Partido Verde. Para llegar a ocupar la gobernación, él y su padre hicieron alianza con todos los partidos y políticos tradicionales. Toda la politiquería del departamento tuvo su secretaría. Jamás un gobierno departamental tuvo un consenso tan ensordecedor como el peor de los silencios. No hubo senador o representante que no tuviera su secretaría. Toda la politiquería de su administración fue adecuadamente  tamizada con el discurso de la innovación, el gobierno abierto y su oposición a la fumigación de cultivos ilícitos.

Acordes con su estilo de empresa familiar, absolutamente  toda la familia participa del gobierno. Desde su primo Javier Arteaga (hijo de Hilda Romero) que viajó por el mundo como un profeta de la innovación.  Toda su familia tuvo asiento en la gobernación,  es diciente el caso de Sebastián Narváez Arteaga (hijo de una prima de Camilo) quien es nombrado como asesor del gobernador, con la misión de cuidar sus intereses en la distribución del Aguardiente Nariño, cuya adjudicación aún tiene a Camilo en enredos con la justicia. La pareja sentimental de su tía Hilda, es el senador por Partido Verde José Aulo Polo, le dicen “ El loco Polo”.

Todos los Romero vivieron sus años de gloria durante el gobierno de Camilo, aunque para no violar la ley en términos de consanguineidad, lo hicieron a través de terceros u organizaciones no gubernamentales. Su hermano Pablo era quien negociaba con los contratistas los dineros del Sistema Nacional de Regalías (SNG). Nariño perdió cientos de miles de millones de pesos porque la pantagruélica voracidad del clan hacía inviable el pago de comisiones por su adjudicación. 

Después de Camilo, volvió a gobernar en el departamento la derecha, aunque esta vez no lo hizo en cuerpo ajeno. La opción alternativa en Nariño que apoyaba el proceso de paz, con un claro compromiso socio ambiental por la defensa del territorio y con una clara agenda social terminó desbarrancándose para que con el silencio anuente de Camilo, vuelvan a gobernar sus socios políticos de ocasión. Donde no hay un negocio claro que les brinde réditos políticos y económicos al presidenciable Camilo, él se  esfuma y sigue en su alocada carrera presidencial. En la convergencia departamental  de los movimientos de izquierda y progresistas, existe la desazón de saber que veinte años de “gobiernos alternativos” han sido un rotundo fracaso, en tanto las condiciones de desigualdad, pobreza y atraso del departamento siguen iguales a cuando gobernaba la más mezquina élite conservadora o liberal. Camilo tampoco aportó a un proyecto político que brinde un norte a la acción de gobierno, los funcionarios de Camilo fueron yuppies importados con visión de burócratas y sin visión política, además les rendían cuentas a sus respectivos jefes políticos. 

Además de los carteles mexicanos, en Nariño existen otros carteles. El cartel del combustible, el cartel de gas y el cartel de la construcción. Pues bien, Germán Mora, socio del ex candidato a gobernador Víctor Rivas, fue (¿es?) un gran socio de Camilo. La empresa Rivas-Mora construcciones  tiene mas problemas que el álgebra  de Baldor. Fueron los elegidos por Vargas Lleras para construir las viviendas gratuitas en Nariño. Esta empresa se vio obligada a ceder un contrato para la construcción de 40 colegios  en Boyacá.  Así mismo, tienen embolatadas 4.000 viviendas gratuitas  en 22 proyectos en los departamentos de Cauca, Boyacá, Putumayo, Huila, Valle, Caldas, Quindío y Tolima y otro proyecto de vivienda en los llanos orientales. A la Universidad de Nariño le tumbaron $ 11.000 millones  por concepto de la ampliación de la sede de Tumaco. Esta constructora tiene proyectos fracasados por 1 billón de pesos.

El proyecto político de Camilo es ser presidente. Su orientación sociopolítica es la de un capitalismo neoliberal edulcorado. Sus inicios en la política como antipolítico, son tan solo muestras de un vulgar populismo moralista. El partido Verde ha introducido la noción de que la lucha anticorrupción es la bandera fundamental de la lucha política, Camilo le agrega la innovación y el marketing. Y en ausencia de un discurso político ideológico, hasta Álvaro Uribe puede pasar a manteles en este banquete. Camilo no interpela el fracaso de la propiedad privada en su función social; nada propone sobre las nuevas formas de apartheid y tampoco tiene en su agenda la amenaza ecológica que representa el modelo de sociedad que tenemos. Oponerse al glifosato es como estar en contra de las corridas de toros, o sea, nadie con un mínimo de racionalidad y ética podría apoyar semejantes exabruptos. 

Este es Camilo Romero, el monaguillo , quien pretende ser presidente por obra y gracia de la epifanía de su padre y de una familia que espera ansiosa su segunda y definitiva oportunidad sobre la tierra.

Referencias

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