Esa coletilla que abre el titular, que a tantos y tantos libros, telefilmes y docudramas ha precedido, es sinónimo inequívoco de entretenimiento. Porque, sin duda, el mejor aderezo de la ficción es la realidad y, juntas y revueltas, forman la “no ficción”, un género que, gracias a la susodicha coletilla, se asegura de que todo lo que se cuenta impactará más al espectador porque “sucedió de verdad”.

Normalmente, tras la etiqueta “no ficción” suele haber una buena historia, real como la vida y fría como la muerte: mayormente actos criminales o truculentos que calan hondo en la psique del televidente. Netflix ha elevado  la categoría de arte la “no ficción”, reinventando el documental de toda la vida, y fragmentándolo en forma de serie. Estas son algunas de las que más nos han enganchado.

 

1  El proyecto Williamson

La realidad: En 1987, un jugador de béisbol frustrado y alcohólico, es declarado culpable de la violación y el asesinato de una joven y condenado a pena de muerte.

La no ficción: Adaptación del único libro de no ficción de John Grishnam, este documental disecciona dos complejos casos de asesinato ocurridos en Oklahoma.