Asesinaron a Dimar Torres y dejaron todo registrado en un grupo de WhatsApp creado por un Teniente Coronel del Ejército Colombiano

Todo lo relacionado con  el asesinato de Dimar Torres es infame y ruin. Las fuerzas represivas del Estado siguen demostrando su sevicia y crueldad. Los ‘falsos positivos’ no han dejado de existir. Las Fuerzas Armadas siguen con el exterminio de la población civil y los casos como el de Dimar, así lo demuestran.



El Shabbat



Asesinaron a Dimar Torres y dejaron todo registrado en un grupo de WhatsApp creado por un Teniente Coronel del Ejército Colombiano

Todo lo relacionado con  el asesinato de Dimar Torres es infame y ruin. Las fuerzas represivas del Estado siguen demostrando su sevicia y crueldad. Los ‘falsos positivos’ no han dejado de existir. Las Fuerzas Armadas siguen con el exterminio de la población civil y los casos como el de Dimar, así lo demuestran. Un alto oficial lanza afirmaciones tales como:  «el Ejército de hablar inglés, de los protocolos, de los DDHH se acabó, acá lo que toca es dar bajas y si nos toca aliarnos con los Pelusos nos vamos a aliar, ya hablamos con ellos, si toca sicariar, sicariamos y si el problema es de plata pues plata hay para eso». Lo dijo el comandante máximo de la Fuerza de Tarea Vulcano, el general Diego Luis Villegas.

La muerte de Dimar tiene razones y todavía faltan piezas de este perverso rompecabezas. No obstante la muerte del desmovilizado tiene su génesis en la manera en que los altos mandos del Ejército colombiano siguen exigiendo resultados a sus subalternos. El teniente coronel Jorge Armando Pérez Amézquita, por esos días comandante del batallón de Operaciones Terrestres No. 11, adscrito a la Fuerza de Tarea Vulcano, fue quien ordenó el ajusticiamiento del desmovilizado. ¿Por qué dio esa orden el teniente coronel? Por venganza y porque la guerra cambia los valores de los seres humanos, deshumaniza. Según la investigación realizada por la Fiscalía el asesinato de Dimar Torres comienza a fraguarse el 1 de abril de 2019 cuando empieza la Operación Amos, que tenía como fin proteger el oleoducto Caño Limón Coveñas y en medio de esas operaciones muere el soldado  Pablo Emilio Borja García cuando pisa una mina antipersonas.

cabo del Ejército Daniel Eduardo Gómez Robledo

La furia del teniente coronel Jorge Armando Pérez Amézquita se enciende y pide que vayan tras los responsables de la muerte del soldado. Sin embargo, no pide minuciosidad sino resultados; haciendo eco de lo ya ocurrido en el territorio colombiano, es eso lo que obtiene: le entregan la cabeza de un ex-guerrillero, que para muchos integrantes de la sociedad colombiana no tiene valor. A Dimar Torres lo torturan, lo violan, lo emasculan y lo asesinan a tiro de fusil, a quemarropa; y sino fuera por la comunidad de la vereda Campo Alegre a Dimar lo desaparecen. Ya tenían el hueco listo para echarlo ahí como un perro y que nunca más se supiera de él, como no sabemos de miles de personas desaparecidas a manos del Estado Colombiano.

“A ese man no hay que capturarlo, hay es que matarlo porque no aguanta que se vaya de engorde a la cárcel”, dejó dicho el coronel en un chat cuya copia conserva la Fiscalía. Hoy su familia y Colombia piden justicia y aunque el teniente coronel está en libertad y las autoridades no saben su paradero, estamos pendientes del desenlace de esta cruel historia y pedimos que la justicia haga su trabajo y esclarezca todo el asunto

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