Apps para “mejorar el sueño” ¿sirven para algo o simple marketing?

Los latinoamericanos han desarrollado varios trastornos del sueño durante la pandemia. (Foto: iStock)


Por Milton Murillo


Apps para “mejorar el sueño”. Últimamente me ha llamado mucho la atención el uso de estas apps para “mejorar el sueño”, y ojo aquí: no sirven para eso. No hay manera de que eso pueda ser así. Aunque aún hoy seguimos descubriendo cosas acerca de las funciones del sueño, hay algo que sí tenemos claro en la actualidad: no son las horas lo más importante, es la calidad.

Hay quienes duermen 4 horas y funcionan muy bien, y otros que duermen 12 y se levantan como si no hubieran dormido un solo segundo. ¿Les pasa?, ¿conocen a alguien así?, bueno, a eso me refiero. Sigamos. Al parecer, el sueño en los humanos tiene funciones más complejas que en otros animales. A grandes rasgos, aparte de reponer energía y reparar al sistema nervioso (al cuerpo en general), parece estar muy relacionado con la capacidad de aprender a cualquier edad. Importante, ¿no?

Y hablo de todos los tipos de aprendizaje, no sólo la adquisición de nuevos conocimientos, sino el aprendizaje emocional ligado a experiencias. Nada más y nada menos que la integridad cognitiva. Pero volvamos a las apps. Vale la pena aclarar que algo posible es el monitoreo de ciertas variables físicas asociadas al dormir, eso sí se puede medir aunque no necesariamente reflejan datos de la arquitectura del sueño.

Muchas de estas apps deben estar conectadas a algún reloj inteligente o manilla de transmisión de datos, que básicamente miden dos cosas: temperatura y frecuencia cardiaca. Aquí el primer sesgo. Estas variables pueden estar asociadas a fenómenos en la arquitectura, pero también pueden cambiar por estímulos indirectos que no reflejan la calidad del sueño. Actividad onírica (soñar) y ambiente de la habitación, por ejemplo, sin que el sueño pierda o gane calidad.

Ni que decir de las que “monitorean” sin ningún accesorio en la muñeca. Más lejos aún. Estas solamente registran horas de inactividad en pantalla, y bueno, es obvio que desde la mesita de noche no hay manera de que midan nada. ¿Todos de acuerdo? Ok. La prueba ideal para registrar la arquitectura del sueño, es la polisomnografía. Esta hace uso de electrodos en cuero cabelludo, cara, pecho y un oxímetro (en general) que miden ondas cerebrales, temperatura, frecuencia cardiaca, movimientos oculares y respiración/oxigenación.

A ver, ¿cual celular hace eso? No digo que en algún momento los desarrollos tecnológicos no permitirán eso, pero por ahora no debemos confundir el registro básico de tres variables, con la capacidad de mejorar el sueño desde el celular. ¿Y por qué dije que por el contrario, las apps podrían empeorar la calidad del sueño?, porque usarlas puede producir ansiedad, y la ansiedad está relacionada con la mayoría de trastornos del sueño no orgánicos. Me explico:

El querer tener todo bajo control, síntoma usual de la ansiedad, incluye al sueño. Y bueno, nada mejor para quienes no pueden soltar el control que una app que convierta una función fisiológica en una tarea. Los ansiosos todo lo vuelven una tarea. Entonces, la programación de la app, del reloj, el conteo de las horas, el saber que “algo me evalúa” (los ansiosos tienen una relación ambivalente con la evaluación), suben la ansiedad e impactan directamente la calidad del sueño. Salió más cara la cura que la enfermedad.

Entonces no, las Apps para “mejorar el sueño” no sirven para eso. Lo siento. Quizás tengan algún tipo de efecto placebo que es bienvenido, pero por favor, no caigan en información falsa, o peor aún, no boten la plata así. Si sienten que el sueño no anda bien, consulten. Aquí estamos para ayudarlos. Saludos.

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