Alejandra Monocuco, un caso trans en el olvido de una sociedad indolente

FOTO: Red Comunitaria Trans

Alejandra Monocuco murió en Bogotá en mayo de 2020. Apenas comenzaba el confinamiento por la pandemia del Covid19. Y como hoy sabemos los que más sufrieron fueron los mas vulnerables: los pobres, los olvidados, los diferentes, los que sufren por su identidad y sus vivencias. La mujer murió esperando el auxilio de una sociedad que siempre la excluyó y la segregó por vivir según le dictaba su conciencia.

Alejandra Monocuco murió porque como sociedad, como país, seguimos negándole educación, salud, trabajo, vivienda y dignidad a quienes tienen la valentía de vivir según su identidad y no según nuestros prejuicios.

Una mujer trans que murió en mayo de 2020 después de que los paramédicos se negaran a atenderla. Murió sin ser trasladada a un hospital. Su cadáver fue dejado en su casa por más de 15 horas. Y la cremaron sin autorización familiar por lo que no se tiene certeza sobre la causa de su muerte, que parece haber sido COVID-19.

Alejandra Monocuco era una mujer trans de 39 años, víctima del conflicto armado. Como muchas otras mujeres trans era trabajadora sexual y recorría las calles de Bogotá en busca de clientes interesados en su cuerpo para subsistir. Las mujeres trans son echadas al olvido y atacadas de diferentes formas. Hay violencia sistemática y recurrente. Andrea Cortés Guarín, primera patrullera trans fue destituida no por robo sino por su condición humana.

El caso de Alejandra medra la poca confianza que hay en las autoridades, en el Estado y sobre manera en la sociedad. Una sociedad que le da la espalda a las mujeres Trans. Claudia López es acusada de mentir, engañar y obstruir los procesos para que Alejandra tenga justicia.

Recordar a Alejandra Monocuco es importante

“En este momento en Colombia hay muchas Alejandras. Existen muchas Alejandras sin acceso al sistema de salud. Sobreviven muchas Alejandras trabajadoras sexuales que están viviendo en la pobreza porque no se les incluyó en los planes de contingencia frente al COVID. Muchas Alejandras que viven con VIH y no tienen acceso a tratamiento. Hay muchas Alejandras que han denunciado situaciones de violencia y han sido revictimizadas. Hay muchas Alejandras que viven todo el peso del estigma, el prejuicio y la sanción hacia sus identidades.” explica Juli Salamanca, directora de comunicaciones de la Red Comunitaria Trans.

Recordemos que según la Fiscalía General de la Nación no hubo crimen. Cerró el caso en Marzo de 2021. Acá hay que decir como dice Juliana Martínez: «Yo digo que a Alejandra la matamos todos. Alejandra murió porque como sociedad, como país, seguimos negándole educación, salud, trabajo, vivienda y dignidad a quienes tienen la valentía de vivir según su identidad y no según nuestros prejuicios».

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