A propósito de la teoría del decrecimiento y todo su andamiaje epistémico

A propósito de la teoría del decrecimiento y todo su andamiaje epistémico

Irene Vélez, Ministra de Minas y Energía del gobierno de Gustavo Petro, suscitó un debate caldeado al hablar de la teoría del decrecimiento

 

“Necesitamos exigirles a otros países que comiencen a decrecer en sus modelos económicos. De esto también depende que logremos un equilibrio y que los impactos del cambio climático nos afecten menos”, dijo Vélez.

 

La teoría del decrecimiento económico tiene detractores pero también seguidores. Sobre todo es preciso tener en cuenta que no es un planteamiento nuevo. Se empezó a hablar de ella en los años setenta.  ¿En qué consiste esta teoría? Básicamente significa que no podemos tener un crecimiento infinito cuando el mundo en el que estamos es finito. Los pilares del decrecimiento están contenidos en el modelo de las 8 R: Revaluar, Reconceptualizar, Reestructurar, Relocalizar, Redistribuir, Reducir , Reutilizar, Reciclar. Quien planteó primero esta teoría fue el economista rumano Georgescu-Roegen, y el francés Serge Latouche se declaró líder de este pensamiento.

 

Sin embargo, mucho antes que ellos, podemos encontrar los cimientos del planteamiento esencial de la teoría en los postulados de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, un filósofo del Idealismo alemán,. Hasta antes de él, los filósofos solo pensaban en términos de lo que el alemán llamaba “mal infinito”, que consiste en concebir el infinito como la inhabilidad de llegar a un punto final. El mal infinito no tiene un límite: sigue y sigue y sigue… Justo así es que solemos ver el progreso en las sociedades liberales: no hay ningún momento en el que digamos “ya basta”. Los deseos humanos siguen sin ser satisfechos de manera absoluta, asi que debemos seguir avanzando. La economía capitalista funciona, al menos aparentemente, bajo el esquema del mal infinito: debe expandirse sin ningún límite. Aún las propuestas de crecimiento verde se ajustan a lo anterior. En el capitalismo no aceptamos ningún rompimiento que implique el fin de la expansión.

 

El verdadero infinito que propone Hegel, en cambio, sí tiene un límite, pero no es uno externo (la entropía, la finitud de los recursos naturales, etc.) sino que se trata de un límite interno. El verdadero infinito es un círculo, no una línea prolongada en un espacio sin límites. Por ello, tal vez lo importante no es ver cuáles son los límites externos del capitalismo sino los internos. Para eso, hay que pensar justamente desde el verdadero infinito, que para Hegel es la totalidad. No en países sino en el sistema global.

teoría del decrecimiento

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