A propósito de encapuchados, infiltrados y resistencia civil: La Historia del Movimiento Jaime Bateman Cayón

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El Shabbat |



Por Cano


Ayer en clase una estudiante me preguntó: “Profe usted que es de pública, los capuchos son infiltrados y no sirven a los estudiantes, ¿Por qué no los denuncian? Hay que limpiar las universidades” y se me fue media hora contando la historia del MJBC en la UN, y aquí se las contaré

El Movimiento Jaime Bateman Cayón nació originalmente en 1993, en el Cauca, como una disidencia del M-19 ya desarmado. Buscó hacer difusión de su programa a través de las universidades empezando por la del Valle y por la Nacional. Para 1994, el MJBC armado había sido disuelto.

Sin embargo, su programa tuvo acogida en las universidades y se formaron pequeños grupos de “acción violenta contra el estado paramilitar”; es decir, estudiantes que habían decidido encapucharse para enfrentar a la policía como protesta social violenta.

Pasaron por diferentes relevos generacionales y sus luchas: el proceso de paz de Pastrana, el gobierno Uribe, el recrudecimiento Paramilitar, las reformas educativas, la reestructuración de la Universidad, la crisis financiera. También estuvieron en los grandes paros, como 2007.

Gracias a ellos se acuñaron los “jueves de tropel” que no era otra cosa más que protestas violentas contra el ESMAD los jueves de quincena. Ya era casi un ritual entre ellos y el ESMAD, y a éste último se le veía triste cuando no se daba el tropel. No tenían razón de ser.

Para el año 2011 llegaba una nueva generación que hablaba de paz y de violencia proporcional. El MJBC hablaba de paz, de justicia social, del “sancocho nacional”, los comandaba “Camilo” un joven de voz fuerte, pero más anarquista de lo que se suponía era el M, más tropelero.

Coincidió entonces con las protestas en contra de la reforma a la Ley 30 y con la MANE, de la cual hizo parte, y dentro del MJBC empezaron a tener discusiones sobre los métodos y los fines de su lucha. Según cuentan, eran peleas duras donde se sacaban todo a lucir.

Eso se dió gracias a que uno de sus nuevos integrantes se enfrentaba a “Camilo”, el nuevo era de ciencias sociales y hablaba de ser factores de paz, de aprovechar estar organizados, de integrarse a la gente y “volver a los orígenes del eme”.

A éste nuevo le llamaban “Pizarrito” unos en burla, otros en alegoría a Carlos Pizarro. Según ellos, se los recordaba. Las luchas dentro del MJBC terminaron en “Camilo” yéndose a otro grupo y “Pizarrito” asumiendo el liderazgo de todos ellos con un nuevo programa.

Recordemos que para ese momento existían varios grupos, y cada uno con su filiación a una ideología, y en casos como los del MB (Movimiento Bolivariano) a un grupo armado. TNT y MB, junto con el MJBC eran los tres más grandes de la Universidad y tenían sus alianzas y acuerdos.

Precisamente a esos dos grupos no les gustó la subida de Pizarrito, porque lo que más hacía el era cuestionar los tropeles y mostraba como ejemplo el triunfo en la MANE como opción organizada con efectos reales.

Según dicen, para Pizarrito hacer tropeles era “darle trabajo a los del ESMAD y justificar su violencia frente a la opinión pública”, así que propuso darle un nuevo giro a la organización y enfocarse en la población más afectada por la guerra.

“Camilo” quería que fuesen los más fuertes para los tropeles y sentía que lo habían traicionado, así que el MB (grupo al que se fue) empezó a tomar acciones en contra de los integrantes del MJBC. Amenazas, intimidaciones, golpizas a la salida de la Universidad, persecuciones.

La exigencia era clara: “Tenían que bajar a Pizarrito, deshacer el MJBC e integrarse al MB”. Los pelados aguantaron bastante, uno de estudiante veía enfrentamientos en Derecho, Humanas e Ingeniería. Empezaron a delatarse unos a otros con la policía y los infiltrados del ejército.

Como el MB seguía a un grupo armado, según cuentan Pizarrito se vió en la necesidad de hablar con integrantes de ese grupo para que pararan el hostigamiento, y negociaron que el MJBC no haría más tropel y quienes quisieran seguir con se irían para el MB.

Quienes quedaron con Pizarrito en el MJBC, se reunieron con gente de la Distrital, Pedagógica, Rosario, Javeriana y Cundinamarca, como éste tipo les hablaba de “sancocho nacional” y de la paz como un acto revolucionario, en pleno inicio del proceso de paz con las FARC, cautivó.

Así que habían dejado atrás los tropeles, por gusto y por fuerza en el caso de la UN, y habían empezado otro tipo de acciones que consideraban estaban a favor del pueblo. Siendo de tantas universidades, lo que hicieron fue integrarse y concentrar sus esfuerzos en el sur.

Según cuentan, los pelados del MJBC para 2012 habían logrado entrar a Caracolí, La Isla y Santodomingo, tres barrios de Altos de Cazucá invadidos por paramilitares y sin acceso a servicios básicos.

Entre 2012 y 2013 el MJBC recogía en las universidades recursos y donaciones para llevar a esos sectores, luego integraron sectores de Suba y Kennedy, sin embargo en Cazucá es donde más se sintió su esfuerzo.

Hicieron alianzas con los dominicos y jesuitas para crear programas de alfabetización para adultos, emprendieron acciones jurídicas para que llegaran los servicios públicos, construyeron un jardín infantil y buscaron sacar los paramilitares de esos sectores.

En las universidades empezaron a hablar sin capucha en las asambleas, procesos de liderazgo, Pizarrito llegó a ser un líder en su facultad en varios procesos organizativos y procesos sociales.

Para el año 2013, a sus zonas de influencia habían llegado diferentes fundaciones, desde Techo hasta fundaciones para atender el cáncer infantil, y a ver que ya no se necesitaba el proceso organizativo del MJBC en 2013 decidieron desintegrarse.

El MJBC fue el ejemplo micro de pasar de la lucha violenta a la acción organizada como mecanismo de transformación social. “Pizarrito” quedó como el que acabó con el MJBC, y según él lo hizo siguiendo al mismo Bateman: “Certeza y amor en cada paso dado y cada logro alcanzado”

Las acciones que emprendieron fueron simples: Alfabetización, Integrar a las comunidades con las fundaciones y programas que tenían el capital para actuar, construir un jardín, hacer campañas de búsqueda de trabajo y acciones jurídicas para garantizar los derechos.

Todos podríamos hacerlo, la cuestión es estar organizados. Ellos se organizaron frente a sus coyunturas y supieron leer el momento de la historia en el que estaban, hagamos eso nosotros también.

https://twitter.com/tebanesbello/status/1177551627420651522

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