A María Bernarda Juajibioy y su nieta de un año y medio la comunidad salió a las calles a despedirlas en su entierro [Vídeo]

A María Bernarda Juajibioy y su nieta de un año y medio la comunidad salió a las calles a despedirlas en su entierro. En el Putumayo hoy salieron a darle el último adiós a la lideresa indígena asesinadas en Orito.

Los hechos ocurrieron hacia las 6:45 de la noche. Hombres armados salieron al paso de la motocicleta en la que se transportaban cuatro mujeres. Entre ellas, Juajibioy, alcaldesa del Cabildo Camentzá Biyá y su nieta, Jazzlín Camila Luna Figueroa.

El vídeo donde la comunidad sale al sepelio de la lideres indígena ya son virales y se alcanza a palpar la tristeza de toda una comunidad con el acto infame.

En contexto

Las mujeres indígenas de la mencionada comunidad viajaban entre el cabildo en la vereda La Esmeralda en Orito, con rumbo a la inspección de El Placer, en el municipio de Valle del Guamuez, a 20 minutos de su cabecera La Hormiga.

También estaban presentes en el lugar la hija de la líder asesinada, Paola Patricia Pujimuy, de 22 años y Sofía Solarte.

Debemos tener presente que en la zona hay una fuerte presencia de grupos ilegales, y que hace unas semanas, un grupo identificado como “Comandos de Frontera”, disidentes del frente 48 de las Farc, se tomaron una gallera en la inspección de Siberia en Orito, en la misma zona donde se perpetró el asesinato de Juajibioy.

El bajo Putumayo 

La sociedad civil del Bajo Putumayo ha sido, por más de décadas, configurada en una lógica binaria: guerrilleros o paramilitares. El acelerado progreso de los cultivos de coca, tan atractivo para las mafias. Y los actores armados, convirtieron esta tierra, de infinitos recursos naturales y cosmogonías indígenas, en un escenario de guerra.

El Placer: mujeres, coca y guerra en el Bajo Putumayo es un recorrido por estos veinte años de violencia impartida por las FARC y las AUC. Revela, también, los esfuerzos de resistencia de la población, promovidos, en especial, por las mujeres, quienes aún hoy persisten en un profundo anhelo por hacer memoria y romper con los estigmas que han marcado a su pueblo.

En los años noventa imperó la hegemonía guerrillera. Las FARC regulaban el negocio, administraban la justicia e intervenían en la cotidianidad de la población. En 1999 la expansión paramilitar en el sur de Colombia sembró al Bloque Sur Putumayo de las AUC en la zona. Empezó entonces una disputa por el poder territorial, económico, político y social. Durante siete años los paramilitares tomaron el casco urbano de El Placer como su base militar. Dado el prolongado tiempo de dominio de las FARC. Los habitantes de El Valle y de El Placer fueron estigmatizados por las AUC como “guerrilleros de civil”.

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