57 muertes deja un motín en la cárcel de Altamira en Brasil

Al menos 57 presos han muerto este lunes en un motín en una cárcel de la ciudad de Altamira (en el Estado de Pará, al norte de Brasil). De acuerdo con el organismo encargado de la administración de los centros penitenciarios en el estado de Pará, el enfrentamiento se generó por la disputa que mantienen dos facciones rivales dentro del centro de reclusión.. La misma fuente ha asegurado que cuando empezaron los incidentes, las instalaciones fueron clausuradas y los presos que iniciaron el ataque prendieron fuego a colchones, de manera que parte de las víctimas murieron asfixiadas.

Familiares de los presos muertos protagonizaron desgarradoras escenas al exterior de la cárcel de Altamira. (Reuters)



El Shabbat 



♦Las autoridades penitenciarias responsabilizaron de la masacre a dos integrantes de facciones rivales, quienes habrían iniciado la revuelta. Temen que el número de víctimas mortales aumente.


Al menos 57 presos han muerto este lunes en un motín en una cárcel de la ciudad de Altamira (en el Estado de Pará, al norte de Brasil). De acuerdo con el organismo encargado de la administración de los centros penitenciarios en el estado de Pará, el enfrentamiento se generó por la disputa que mantienen dos facciones rivales dentro del centro de reclusión.. La misma fuente ha asegurado que cuando empezaron los incidentes, las instalaciones fueron clausuradas y los presos que iniciaron el ataque prendieron fuego a colchones, de manera que parte de las víctimas murieron asfixiadas.

Los representantes de la Susipe declararon que los incidentes se originaron a las 7:00 a.m. (10:00 GMT) mientras los reclusos se disponían a tomar el desayuno. Tras controlar parcialmente la situación, los uniformados procedieron a contar a los presos e inspeccionar los daños en la unidad.

Carcel Brasil

La crisis carcelaria afecta con dureza a Brasil

La compleja situación en pará se suma a los problemas penitenciarios que ha registrado Brasil y que en mayo de 2019 cobraron la vida de al menos 40 reclusos en dichos centros de la ciudad de Manaos.

Brasil es el tercer país en el mundo con mayor población penitenciaria. Ejemplo de ello es el Centro de Recuperación Regional de Altamira, el cual fue diseñado para albergar a unos 200 presos y en la actualidad tiene más de 300 reos por encima de su capacidad.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, expresó intención de trabajar para disminuir la violencia en los principales centros carcelarios. No obstante, su capacidad de actuar se ha visto limitada debido a que la mayoría de las cárceles del país están administradas por gobiernos regionales.

En enero de 2017, tres semanas de violencia en las principales cárceles de Brasil dejaron un número cercano a 150 muertos. En aquel entonces, las autoridades señalaron que los incidentes se debían al enfrentamiento entre facciones rivales que se atacaron entre sí y no a reivindicaciones carcelarias.

En los últimos años, el norte de Brasil se ha convertido en uno de los principales escenarios de enfrentamiento entre facciones rivales. Como resultado de estos enfrentamientos por el dominio por las rutas del narcotráfico y el reclutamiento de nuevos miembros en las cárceles se suelen producir enfrentamientos entre rejas, que en ocasiones cuentan con la implicación de grupos más pequeños con implantación local como el Comando de Clase A.

La violencia en prisión contrasta con la caída de los asesinatos fuera de ella, en la calles. Las negociaciones y eventuales acuerdos entre las bandas criminales en la mayoría de los Estados han derivado en una caída de las cifras de homicidios, algo que ya ocurría en São Paulo por influencia del PCC. Los datos del Monitor de la Violencia indican que los asesinatos han caído en 2018, cuando hubo 57.117, frente a los casi 64.000 del año anterior.

La prisión donde ha ocurrido el motín tenía una ocupación muy por encima de su capacidad. Aunque estaba preparada para 208 presos, había 384 personas recluidas, según las últimas cifras oficiales, de 2016.

El secretario del Sistema Penitenciario de Pará, Jarbas Vasconcelos Carmo, explicó tras el incidente que la unidad alberga dos facciones, el Comando Vermelho, de Río, y el Comando Classe A, un grupo local, aliado según Ponte al PCC, el gran rival de los cariocas. Ponte asegura que el ataque fue iniciado por el Comando Classe A y que la mayoría de las víctimas eran del Comando Vermelho.

Carmo aseguró tras el incidente que el ataque fue inesperado: “No recibimos ningún informe de nuestra inteligencia que apuntara a un posible ataque de esta magnitud”. El responsable de las cárceles estatales añadió: “Encontramos cuerpos decapitados y los otros muertos por asfixia. No los sacamos a todos porque el lugar todavía está caliente. Es una unidad antigua con forma de contenedor”. Pero horas después otras informaciones apuntaron, según la prensa brasileña, a que las autoridades de Pará preveían el enfrentamiento.

Diez cabecillas implicados en el motín han van a ser trasladados a cárceles federales fuera de Pará y otros 36 presos serán trasladados a otras cárceles del mismo estado, según Ponte.

El pasado mayo parientes de los reclusos se manifestaron frente al penal de Altamira para que los presos de las bandas criminales fueran trasladados a otras prisiones, informa Folha de S. Paulo. Las autoridades se negaron a realizar los traslados y el servicio penitenciario de Pará aseguró que seguía en tiempo real los movimientos de la población carcelaria.

Con EFE y Reuters

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